viernes, 9 de enero de 2009


Éste que veis aquí, parafraseando a Cervantes, y perdón por el atrevimiento, es un autógrafo de Arturo Pérez-Reverte dedicado a mi humilde persona gracias a la intervención de mi marido, que ayer lo llevó en su taxi a su sesión semanal en la Academia. Él (mi marido) sí que debería escribir un blog, pero ya veis, soy yo quien vierte aquí sus reflexiones y experiencias. El caso es que conoce mi admiración por Pérez-Reverte y se lo dijo, de ahí el recuerdo escrito que os muestro. Es cierto que he leído la práctica totalidad de la obra de este periodista y escritor, incluidos sus artCursivaículos semanales, y que me gusta bastante, aunque a veces no comparta del todo sus opiniones porque me parecen demasiado broncas e incluso extremistas, pero admiro su dominio del lenguaje (utiliza los adjetivos como nadie) y su valentía por decir lo que piensa sin preocuparse de agradar a unos u otros. Creo haberle oído decir alguna vez algo así como que su propósito al escribir es no aburrir al lector, por eso sus novelas son ágiles y se han adaptado tantas veces al cine. Alatriste quizá pecó de ambición, pues era imposible condensar varias novelas en una película, por larga que fuera, pero me pareció un producto mas que digno y desde luego Viggo Mortensen cuenta con toda mi admiración. Fui a ver la exposición organizada con tal motivo en la Casa de la Panadería y salí encantada.
Recuerdo un verano en Málaga en el que leí La piel del tambor bajo la sombrilla, me atrapó desde el principio. Me sobrecogió la dureza de El Húsar, o Territorio Comanche. Se documentó a fondo para La carta esférica, cuya adaptación cinematográfica no pasó de correcta, y me encantó El club Dumas, llevada a la pantalla nada menos que con Johnny Depp interpretando a Corso. Igualmente saltaron a la pantalla El maestro de esgrima y La tabla de Flandes, que corrieron diversa suerte. Parece que La reina del sur será interpretada por la sensual Eva Mendes, veremos el resultado. Estoy a la espera de la publicación de su última obra, Ojos azules, también de corte histórico, un género que Pérez-Reverte cuida con esmero.
Cada año releo un artículo suyo memorable, Sus muertos más frescos, pues, como a él, Halloween me parece abominable. Me quito el sombrero ante sus dardos envenenados. Tiene razón cuando arremete contra las distintas leyes educativas por diversos motivos en un famoso artículo, y he de aclararle, por si no lo sabe pero se lo imagina, que los maestros sNegritaeguimos desempeñando nuestra labor de una manera más que digna a pesar de ellas y contraviniendo muchas veces la normativa oficial, o, en su caso, adaptándola a la realidad de nuestras aulas, que no es poco. No es culpa nuestra que la Guerra Civil se "ventile" en dos páginas en algunos libros de texto, por citar sólo un ejemplo, pero éste ya es otro tema largamente tratado en muchas páginas impresas y de internet.
No sé si Pérez-Reverte leerá este post, pero por si lo hace quiero decirle que ojalá lea también otros de los que suelo visitar y convenza a su amigo Javier Marías de la maravillosa calidad que desprenden muchos de ellos, no los que él leyó, desde luego. Es un mundo inabarcable, y aunque es bien cierto que cualquiera puede escribir lo que mejor le parezca sin censura de ningún tipo, lo es también que la elección personal es primordial a la hora de visitar cualquier página. Ni todo en internet es sagrado ni infalible ni es un arma de Satanás, como pretenden algunos.
Nos vemos en los libros... o en la Red, señor Pérez-Reverte. Un saludo.

5 comentarios:

Clares dijo...

No todo se puede compartir. A mí este paisano no me convence del todo. La verdad es que sólo leí El maestro de esgrima, hace ya años, en Cuenca, en unas vacaciones de verano. Me lo compré en la feria del libro a eso de las siete y a las once de la noche lo había terminado de leer, arrastrada por la trama, pero sin que dejara ni una sola huella en mi memoria ni en mi ánimo. Será un defecto de fabricación, mío, quiero decir. Ah. sí. también he leído El capitán Alatriste, el primero sólo, por obligación, porque se les pone a los de primero de Bachiller, por la ambientación y tal. Bueno, algo mejor que el otro, pero tampoco para tirar cohetes. Sí es entretenido y fácil de leer. Sus artículos, a veces tiene razón, otras se pasa tres pueblos, y su lenguaje me tira para atrás siempre. Y ciertas manías que tiene, que si se las quitara, sería mucho más elegante. No pierde la ocasión de hacer una gracieta retrógrada en cuanto puede. Es que él es muy cartagenero. Cantonal. De todos modos, esto va en gustos. ¿Habrá cosa más libre y más hermosa que la lectura? Te felicito por ese regalo que te ha traído tu marido. Un detallazo.

Joselu dijo...

He leído varias de las novelas de Pérez Reverte: El maestro de esgrima, La piel del tambor, El club Dumas, La tabla de Flandes, La reina del sur, La carta esférica, Territorio comanche, y reconozco que he pasado buenos ratos con él, pero me ha saciado y ya no tengo interés en leer lo que publique de nuevo. Quizá su pose de enfant terrible me ha terminado cansando. La personalidad de algunos escritores cuando es demasiado acentuada acaba resultándome molesta, sobre todo si tiene rasgos que no me gustan. Me pasa con Javier Marías. Leo sus artículos pero con una sensación de ver qué se le ocurre esta vez a este engreído. Lo veo demasiado previsible, igual que a Pérez Reverte. Llega un momento en que ya no te asombra nada de ellos. Me gustan los escritores que pueden seguir sorprendiéndote porque se cuestionan a sí mismos. Y en el caso de los dos citados son muy petulantes. No me llega, por otra parte la faceta de articulista de Pérez Reverte. Esto de leer sólo El País es empobrecedor.

Miguel dijo...

¡Hola maestra feliz¡ te supongo ya metida en faena con tus alumnos/as dando guerra por el aula. ¡Angelitos! Bueno, pues he leído tu post y me parece un lujo el autógrafo de Pérez Reverte. Yo sólo he leído de él La carta esférica y La reina del sur, y aunque no es de los escritores que más me gusten sí valoro de él el dominio del lenguaje y sus conocimientos que demuestra. Por lo que respecta al ejercicio de leer blogs, me parece que tan sólo se trata de escoger. De seleccionar aquellos amigos que nos dicen algo. Ya sabes: "Dime con quien vas y te diré quien eres". Aquí bien se puede parafrasear el refrán y decir que "dime qué blogs lees...y te diré quién eres."

Um saludo.

Yolanda dijo...

Clares, Joselu y Miguel: Coincido con vosotros en vuestras opiniones sobre Pérez-Reverte, es un escritor que entretiene y nada más, que a veces no es poco, pero otras resulta insuficiente. Sí se lo tiene un poco creído, se siente por encima del bien y del mal porque sabe que vende mucho sólo con su firma. Mi marido dice que estuvo "distante" durante el trayecto, no como Sampedro, por ejemplo, que le pareció encantador aunque no me trajo ningún autógrafo. De Sánchez Dragó dice que es tan estúpido como parece. Por suerte hay mucho donde escoger. Me gusta leer estilos variados, a veces necesito sólo distraerme y otras pensar un poco, lo mismo que el cine. Por cierto, a ver si estrenan "La clase", tengo ganas de verla.
Por lo que respecta a los blogs, siento no tener tiempo de visitar más y dejar mis comentarios, hay auténticas joyas. Me encanta este mundo que he descubierto hace poco.
Y, sí, Miguel, ya estoy metida de lleno en las clases, intentando que mis alumnos trabajen y aprendan. Ayer leí que decimos "cargar las pilas" durante las vacaciones porque damos por sentado que el trabajo desgasta, y que deberíamos tomarlo como algo más enriquecedor y no necesariamente "cansado". Yo, la verdad, disfruto con mi trabajo, pero salgo agotada. Siento que mis alumnos me "absorben" energía, me dejan exhausta, aunque satisfecha, pero creo que lo uno no quita lo otro. Hay que ralizar otras actividades para no volverse loco, y durante el curso es difícil. Todos los docentes sabemos lo que es dar vueltas y vueltas a un problema con un alumno, algo que seguro que no le pasa a una dependienta de Carrefour, por ejemplo, que cierra su caja y se va sin más. Nosotros siempre estamos buscando nuevas actividades y a casi todo lo que hacemos en nuestra vida privada intentamos buscarle una aplicación en el aula, y eso nos desgasta mucho, ocupa mucho de nuestro "disco duro". De vez en cuando hay que "airearlo" un poco, ya que "formatearlo" supone empezar de cero y no es el caso.
Lo importante es mantener las conexiones en buen estado, y las buenas compañías (no hablo sólo de personas, incluyo lecturas, cines, viajes...) son la mejor ayuda.
Un saludo a todos.

Cecilia Alameda Sol dijo...

Soy lectora de Pérez Reverte aunque he de confesar que no todo me gusta. Hay libros que me resultan muy meritorios, (La piel del tambor me encantó) y otros que me han cansado. Pero estoy de acuerdo en que es buen escritor. No lo discuto. Sin embargo, en sus artículos el buen narrador se convierte en un discutidor, insultador y cabreado interlocutor, que arremete desde su alta peana con quienes osan discutirle y no alabarle. El último artículo que leí de P.Reverte fueron dos páginas de un suplemento de domingo dedicadas a insultar a sus críticos. Desde entonces no leo ningún artículo firmado por él.
Este año pasado, Pérez Reverte ha estado en varias exposiciones y eventos relacionados con 1808, posando con políticos y prestándose a parafernalias que iban más allá de lo literario. (Tanto ensalzamiento del dos de mayo cansa, a algunos madrileños nos cansa y nos confunde porque lo hacen los mismos políticos que se niegan a hablar, analizar y pensar sobre la guerra civil, que está más cercana en el tiempo). Esa omnipresencia de P.Reverte suscitó ciertos recelos para quienes pensamos que un escritor, un artista, no debe dedicar tanto tiempo a saraos políticos. Le quitan tiempo para escribir y crear.