sábado, 19 de septiembre de 2009

MALDITOS BASTARDOS

Cuando decido ver una película muy promocionada siempre voy con cierta cautela. Fama no quiere decir calidad, ni siquiera buenos actores y grandes directores garantizan un resultado apreciable. Llevaba meses leyendo y oyendo noticias sobre Malditos Bastardos y tenía ganas de verla, pero con cierta prevención. Quentin Tarantino tiene un público incondicional que aplaude cuanto hace y es todo un icono del cine actual sin haber rodado muchas películas. Yo no soy seguidora suya especialmente, pero aprecio su talento. Me gustó Pulp Fiction pese a sus excesos pero no las dos de Kill Bill. Malditos Bastardos me ha encantado. No es una película bonita, desde luego, pero es una gran película. Es irónica, cruel, intrigante, magnética. Sus imágenes tienen una gran fuerza y los diálogos, muy trabajados, son magistrales. Algunos críticos han destripado elementos fundamentales que deben sorprender sin estar sobre aviso, así que cuidado con lo que leéis. Lo básico sí se puede contar: ocho judíos americanos al mando del teniente Aldo Raine (estupendo Brad Pitt, aquí incluso afeado pero siempre buen actor) tienen como misión en la Francia ocupada matar a cuantos nazis encuentren y arrancar sus cabelleras, arranque que recuerda a la mítica Doce del patíbulo. La escena inicial, sin embargo, es de antología. En ella se presenta al coronel Landa, un nazi inteligente, políglota y cruel magistralmente interpretado por Christoph Waltz, que recibió con total merecimiento el premio al mejor actor en Cannes, si mal no recuerdo. Cuando aparece en pantalla la llena por completo, es el auténtico protagonista. Resulta irresistiblemente atractivo con sus suaves modales, aunque sabes que es un implacable cazador de judíos.
Hay otros rostros conocidos: Diane Kruger (Troya), Daniel Brühl (Good Bye, Lenin), entre otros que resultan familiares sin saber sus nombres. Todos son estupendos y cumplen perfectamente con su papel.
Tarantino sabe crear tensión con aparente naturalidad. Sabes que va a pasar algo grande, pero no sabes qué ni cuándo. La violencia estalla de repente, es el sello de la casa. Hay largas escenas de final imprevisible llenas de emoción. Evidentemente, en una película de guerra ha de haber violencia, sangre y muerte, pero Malditos Bastardos no es una película de guerra al uso ni una película histórica, todo lo contrario, aunque sí contiene escenas desagradables (inevitables en Tarantino ). Tiene elementos reales, por supuesto, pero es la visión y la fantasía de Tarantino sobre la Segunda Guerra Mundial, no un libro de historia. Ojalá hubiera sido así, y no os cuento más.
Tarantino hace un homenaje al cine en toda regla. Ignoro si ésta es la versión que quería fuera definitiva, pues al parecer las prisas por llegar a Cannes influyeron negativamente en el resultado. No quise perderme detalle de la película, me sigue maravillando el arte de convertir en imágenes una historia, el poder de expresar en un primer plano todo un caudal de emociones. Los giros inesperados son lo mejor de la historia. Me gustó de principio a fin y por lo que oí a mi alrededor (el cine estaba prácticamente lleno, salvo las primeras filas) era la opinión general. Creo que no va a dejar indiferente a nadie, es una película intensa y dramática llena de detalles memorables. Tiene momentos paródicos y otros francamente excesivos, pero todo invita a la reflexión. Ya se ha escrito mucho sobre Hitler, el nazismo, la guerra, la persecución de los judíos y sus consecuencias y, sin embargo, quizá no sea suficiente. Ciertos episodios de la Historia no deben ser olvidados, aunque sea tergiversando la verdad en una manifestación artística.
Tarantino sabe elegir a los actores y, según cuentan, sus rodajes son todo lo contrario al aburrimiento. No sé si alguno le llama "genio", pero creo que no le importa en absoluto. Todavía recuerdo el último episodio de una temporada de CSI Las Vegas dirigido por él, sencillamente fantástico. Es un creador con un estilo muy personal, algo nada frecuente en una época en la que manda el mercado y se supone que hay que dar al público lo que le gusta o lo que demanda, aunque a veces los resultados en taquilla demuestran lo contrario. Creo que Malditos Bastardos tendrá bastante éxito. Se lo merece.
Si os gusta, os recomiendo el número de este mes de Cinemanía. Contiene un largo reportaje sobre la película lleno de jugosos detalles.
Supongo que no por casualidad emitieron anoche en Telemadrid Banderas de nuestros padres, la visión de Clint Eastwood sobre el famoso episodio de la bandera izada en Iwo Jima, desmitificadora y dura, nada complaciente con el patrioterismo al que nos tienen acostumbrados los americanos. Me gustó más aún Cartas desde Iwo Jima, que mostraba el lado humano de los japoneses y era todo un alegato contra la guerra. Clint Eastwood no tiene nada que ver con Tarantino : éste es rompedor, aquél más clásico, pero ambos saben demostrar su amor al cine. Respeto a cuantos saben poner en pie una buena historia y agradezco que me hagan pensar y disfrutar no sólo durante la proyección, sino también transcurrido el tiempo, señal de que su obra es perdurable y merece la pena.
Feliz semana a todos.

domingo, 13 de septiembre de 2009

GORDOS

Me gusta ver cine español, a pesar de las malas críticas que suele cosechar. Siempre está en crisis, muchos arremeten contra sus actores, directores o productores por ser unos pedigüeños y, salvo excepciones, parece un cine de segunda o tercera, siempre a la sombra de las grandes producciones (no necesariamente mejores) que acaparan las salas gracias a unos grandes presupuestos y unas promociones que ya quisiéramos por estos pagos. Es cierto que no todas las películas españolas son buenas, ni siquiera estimables. De las rodadas en un año, apenas se estrenan una pequeña parte. ¿Qué pasa con el resto? ¿Por qué no se concentran en unas cuantas todos los recursos? Es una utopía, lo sé. Alguien dirá que los creadores tienen derecho a llevar a cabo sus proyectos, es cierto, pero los resultados son con frecuencia lamentables. En España hay muy buenos actores y grandes directores. ¿Por qué no hay más buenas películas? No sé si es problema de guionistas, de egos desmesurados o de productores miedosos y rácanos. Hablo como espectadora, ignorante de lo que supone rodar una película. Y como espectadora puedo juzgar si es buena o no, o, al menos, si me interesa, me conmueve o me divierte. Soy un tanto exigente, por supuesto. El cine no es barato y no me gusta que me tomen el pelo. Sin embargo, quizá por mi predisposición inicial, suelo salir satisfecha de la sala. Sé de antemano más o menos lo que voy a ver y lo que puedo esperar, por eso no me llevo grandes desilusiones. Agradezco un producto bien hecho en cuanto a la factura técnica al menos, digno, medianamente creíble, entretenido y capaz de provocarme ideas y pensamientos.
Gordos es una película estimable, aunque no redonda. Cuenta la historia de unas personas que acuden a un grupo de terapia para afrontar su gordura, no necesariamente para adelgazar. Cada uno tiene una motivación y una vida muy particulares. Al ser una historia coral toca varios temas sin profundizar demasiado en ninguno, pero me gustó bastante. Cuenta lo bastante de cada uno para interesar y deja libre al espectador para sacar sus conclusiones. Este tipo de películas son testimoniales, un mosaico multicolor y polimorfo para mostrar matices muy diferentes de un msimo tema. La obesidad esconde frustraciones, miedos, inseguridades, pero al mismo tiempo esas personas tienen sueños, ideales, valores, capacidades y deseos oscurecidos o tapados por su gordura. Unos adelgazan y otros no, pero eso es lo de menos. Hay sexo, religión, inteligencia, dudas, certezas, incomprensión, ternura, engaños, sinceridad... Quizá demasiado para algunos, según he leído. A mí me gusta esa variedad, pasar de una historia a otra con naturalidad. Cada uno es un mundo. Hay quien no soporta el exceso de kilos en sí mismo ni en los demás, o quien lo utiliza para fines casi inconfesables, o quien lo soporta con dolor porque supone rechazo social. Se ha hablado tanto de la importancia de la imagen en el mundo actual que no merece la pena ahondar en el tema. Es un problema para muchos, real o imaginario. Los kilos importan según nuestra apreciación particular, independientemente de su relación con la salud. No me gusta la gente obsesionada por su aspecto exterior, por evitar a toda costa ganar unos kilos o perder su aspecto juvenil, los adictos al ejercicio físico hasta extremos casi enfermizos. Suelen arrastrar grandes conflictos internos, complejos, inseguridades, tiranías más o menos ocultas y una gran superficialidad.
En la película hay una adolescente que debe soportar las bromas de sus compañeros por su obesidad. Es un problema muy frecuente, como bien sabemos los docentes, como lo es el alarmante crecimiento de la obesidad entre los jóvenes. La chica es muy inteligente, pero gorda, y su propio hermano la zahiere constantemente por ello.
Una pareja está metida en un grupo religioso cuya doctrina mediatiza su relación, especialmente la sexual. Otro es un homosexual quizá demasiado exagerado, interpretado por Antonio de la Torre, que debió engordar más de treinta kilos para adelgazarlos después por exigencias de guión (esta vez es cierto). El propio terapeuta tiene una vida de pareja conflictiva, no sabe aplicarse sus popias teorías (caso frecuente, como bien sabemos). En fin, historias variadas, tragicómicas, realistas. Algunos habrían preferido no mezclar el drama y la comedia (el director dice que es una "dramedia"), pero yo creo que así resulta más natural. Según él, "lo que les engorda de verdad son todas las cosas que les pasan y que no saben cómo digerir. La obesidad sólo es una metáfora para hablar de esas cosas que nos tragamos día tras día, que van creciendo en nuestro interior y que tanto nos cuesta expresar, atender o incluso asumir." "Creamos un carácter que nos ayuda a sobrevivir y que en la mayoría de los casos va en contra de nuestra propia libertad". "Estamos acostumbrados a actuar todo el día". Dice que quiere contar las historias a su modo, historias que perduren en el espectador más allá de lo que dura la película. En mi caso lo ha conseguido. Yo también tengo problemas con los kilos de más, es un asunto más estético que de salud sin llegar a ser preocupante. En fin, no merece la pena dedicarles mucho espacio aquí.
Me gustó Gordos, me hizo reír, pensar, disfrutar. Los actores son estupendos (seña de identidad de nuestro cine, menos mal). Es una buena historia mezcla de otras, original y bien rodada. Os la recomiendo, a sabiendas de que no a todo el mundo le va a gustar.
Feliz semana a todos (para muchos, la primera del nuevo curso). Valor, y al toro.

sábado, 5 de septiembre de 2009

VUELTA AL COLE

El Peine de los Vientos, en el extremo de la playa de San Sebastián, sigue ahí, soportando impávido las galernas y los embates del mar. Es un foco de atracción imprescindible para cuantos visitan tan preciosa ciudad. Simboliza la resistencia frente al viento. Ha sido uno de los escenarios de mis vacaciones. Agosto ha supuesto mañanas de playa soleadas y agradables pero sin calor sofocante, nieblas pertinaces algunos días, largos paseos, buena comida, mucha lectura, siestas relajadas, salidas con familia o amigos, deleite de la vista ante paisajes siempre verdes y mercados rebosantes de productos de primera calidad, pueblos encantadores, el inmenso Cantábrico profundamente azul ... en suma, descanso y placer, lo que debería ser el objetivo de cualquier periodo vacacional que se precie. Yo he tenido la suerte de disfrutarlo, como otros años. Lo necesitaba, estaba deseando hacerlo. Resulta tópico hablar de un cambio de aires siempre recomendable, pero es así.
El 1 de septiembre marca el inicio del curso escolar, el final de las vacaciones, la vuelta a eso que solemos llamar rutina, aunque no sea del todo cierto. Es ahora cuando empieza realmente el año y no el 1 de enero. Aún guarda nuestra piel el bronceado conseguido en la playa, nuestros ojos añoran ya los paisajes contemplados en largos paseos por otras tierras y el cuerpo echa de menos el descanso de las horas largas y plácidas, sin prisa, sin apenas horarios, sin agobios. Ahora toca cambiar de tercio, volver a ver a los compañeros, conocer otros nuevos, colocar las clases (un verdadero agobio, al menos para mí), sacar papeles y libros, preparar las programaciones y las actividades, celebrar reuniones más o menos interesantes o tediosas, empezar, en fin, un nuevo curso con todo lo que ello supone. En mi caso tendré alumnos nuevos porque nos llega una avalancha procedente de la privada y concertada y nos abren varias aulas. Pero, ay, se jubiló mi colega del alma y todo va a ser más difícil sin él, sin su experiencia, su temple, su seguridad. Me siento un tanto desvalida a pesar de la buena gente que me rodea. No soy novata en absoluto, pero sigo teniendo dudas y vacilaciones y siento que me equivoco más de lo esperado. Un maestro siempre está expuesto a miradas críticas y cualquier error se puede magnificar hasta extremos insospechados. Me temo, sin embargo, que el primero y más terrible crítico es uno mismo. Estamos acostumbrados a tratar con todo tipo de personas, nuestra labor va mucho más allá de la mera transmisión de conocimientos porque formamos seres humanos, ahí es nada.
Hace dos días recibí una llamada inesperada que me llenó de contento. Era de una colega de hace muchos años, en Majadahonda. Se jubiló en junio y una madre agradecida mandó al periódico El País una carta sumamente emotiva, que yo leí, por fortuna. Tras ella vino una entrevista en "La Ventana", que no escuché, y, lo más sorprendente y atractivo, la oferta de una editorial para publicar sus memorias como maestra durante treinta y nueve años, pues decían no tener apenas testimonios de docentes de los últimos años. Así que en ello está mi amiga Julia, recopilando datos y recuerdos de tantos alumnos, compañeros y colegios. Cómo la envidio, poder dedicarse ahora a ordenar sus imágenes, sensaciones y experiencias para verlas plasmadas en un libro. Ahora que tiene tiempo, muchas ganas de vivir y fuerza suficiente puede dar testimonio de lo que es el trabajo entusiasta y entregado de un maestro. Me parece una noticia sensacional para empezar el curso con ganas y energías renovadas.
He vuelto a mi sesión de cine semanal. Tenía muchas ganas de ver "Enemigos Públicos", y no me decepcionó. Es una película intensa, dramática, muy bien filmada y con diálogos profundos. La banda sonora es un magnífico fondo. Está hecha con mimo y cuidado en la ambientación, los detalles, los personajes. Por lo que he leído sobre la vida de John Dillinger, es bastante fiel a lo que ocurrió en realidad. No ensalza la figura del ladrón, pero tampoco lo condena en exceso, es bastante objetiva. Podría haber sido mejor, es lo que más se le critica, pero el resultado es más que digno. Tiene el sabor de las viejas películas de gángsteres. Johnny Depp está genial, el papel le va como un guante. No faltan las críticas al poder y a ciertos métodos policiales. El cine no tiene por qué ser documental, pero sí debe estar documentado y ser creíble.
En julio vi una obra maestra, "Up". Qué bonita, qué emotiva, qué pequeña joya para chicos y grandes. Los niños se reían porque tiene golpes muy divertidos y ocurrentes, pero en realidad es una historia para adultos, la historia de un amor inolvidable y maravilloso que impulsa a un viejo cascarrabias (con la cara de Spencer Tracy) a realizar el sueño de su mujer ya fallecida. Está llena de ternura y de detalles. Va mucho más allá de las películas de animación al uso, aunque últimamente este género ha ofrecido grandes obras. Ya quisieran muchas obras "serias" ser tan profundas y bellas sin caer en la ñoñería, porque cuando se trata de sentimientos la línea entre lo emocionante y lo cursi es muy delgada. Os la recomiendo muy de veras.
Feliz curso a todos.

martes, 7 de julio de 2009

Por fin estoy de vacaciones, tras un largo y atareado curso escolar. Hace mucho calor, ya sabéis lo que dicen de Madrid, nueve meses de invierno y tres de infierno. Estamos en pleno infierno, pues, como otras zonas de España. Este país nuestro tan lleno de contrastes nos ofrece ahora mil lugares preciosos en los que refrescarse y descansar, o dar rienda suelta a nuestras apetencias, allá cada cual. Yo prefiero el Norte, tan bonito y cuidado, incluso con sus lluvias intempestivas. En agosto iré a San Sebastián con mi marido, como cada año. Mientras tanto seguiré por aquí, quizá escribiendo de vez en cuando, aunque ya veo que muchos blogueros habituales han echado el cierre hasta septiembre. Hay que parar de vez en cuando y cambiar de actividad, desde luego, para reponer fuerzas y renovarse por dentro y por fuera. El invierno es muy largo y su rutina impuesta sobre todo por el trabajo resulta en ocasiones dura y difícil de llevar.
Durante este mes aprovecho para ir al gimnasio por las mañanas un par de horas si puedo. Lo hago con más gusto que en los meses restantes porque estoy más relajada. Luego una buena ducha y lista para hacer recados, la comida, la casa... Me gusta poder hacer ahora distintas ensaladas, tan variadas y refrescantes, mucho gazpacho, platos ligeros pero sabrosos... La siesta es un lujo asiático en esta época, en unas horas en las que la calle es puro fuego y cualquier movimiento se antoja laborioso. De vez en cuando conviene dejarse llevar por la pereza, ver pasar las horas lenta y plácidamente, haciendo todo lo que nos gusta y debemos dejar aparcado por falta de tiempo durante meses. Me encanta leer, y en vacaciones devoro todo lo que puedo. Ahora estoy con "La mano de Fátima", de Ildefonso Falcones, que me regalaron mis colegas por mi cumpleaños con unas emotivas dedicatorias. Me parece aún mejor que "La catedral del mar", que me encantó. Y, por supuesto, tengo pendiente el último de la trilogía de "Millenium". Leí en una tarde "Kafka y la muñeca viajera", una preciosidad que os recomiendo.
Sigo con mis sesiones semanales de cine. Vi "El primer día del resto de tu vida", una estupenda película francesa sobre las relaciones familiares con momentos realmente divertidos y otros muy emotivos. Los franceses son grandes maestros en este tipo de historias. Es en verdad recomendable.
"Te quiero, tío" es una gran comedia americana, nada que ver con las tontadas de adolescentes tan típicas de esta época. Contiene lúcidas reflexiones sobre las relaciones hombre-mujer y con los integrantes del mismo sexo. Está claro que hombres y mujeres nos relacionamos de manera muy diferente con nuestros iguales, las mujeres compartimos unas intimidades con nuestras amigas que a ellos les resultan incomprensibles y viceversa. La amistad, en todo caso, es valorada como lo que es por los personajes de la película, con escenas muy divertidas. También merece la pena, id a verla.
Por último, hice caso a la crítica y fui a ver "Pagafantas", que resultó ser una estimable y ocurrente comedia española muy por encima de la media. Los actores están geniales y el guión es original y entretenido. El cine español suele ser poco valorado, y es cierto que en general ofrece mediocres productos, por lo que su efecto en la taquilla es bastante deprimente. Yo aprecio los buenos productos, vengan de donde vengan, y creo que algunas películas españolas no reciben lo que merecen. Creo haber leído en algún sitio que muchos españoles aprecian nuestro cine, pero que prefieren verlo en casa. Normal, si se tiene en cuenta el abusivo precio de las entradas y sus añadidos. La pantalla grande está hecha sobre todo para películas espectaculares que en la tele pierden mucho. Las historias intimistas, por el contrario, pueden er disfrutadas de ambos modos.
Estoy siguiendo a ratos el funeral de Michael Jackson. Los americanos lo hacen todo a lo grande y tienen un sentido del espectáculo que ya quisieran muchos. No voy a añadir gran cosa a lo ya dicho en tantas páginas desde su muerte. ¿Quién sabe la verdad total? Nadie. Es normal que en su funeral todo sean lágrimas y alabanzas. Es de suponer que muchos de los detalles de su vida no se sepan nunca. Tuvo fama, dinero y talento, pero murió convertido en una sombra de sí mismo. Le devoró su propio personaje. Fue contradictorio, aunque hay que reconocer su genio musical. Bailaba como nadie y manejaba el escenario a su antojo. Otra cosa era su vida privada, plagada de misterios y excentricidades. Es algo común a muchos personajes públicos y famosos. ¿Cuántos no han visto sus vidas destrozadas por no saber digerir la fama? Convertimos en dioses a seres quizá geniales en una faceta, les ensalzamos de forma desmesurada. ¿O no es una locura lo ocurrido con Cristiano Ronaldo, por citar el último ejemplo de despropósito? ¿Cuantos no han sufrido la caída a los infiernos tras haber tocado un ficticio cielo? Michael Jackson deja un importante legado musical y muchos sacarán partido de su muerte. Las ventas de sus discos y videoclips han subido como la espuma, lógicamente, y seguirá dando mucho dinero durante largo tiempo. En cualquier caso, descanse en paz.
Felices vacaciones a todos.

martes, 23 de junio de 2009

GRADUACIÓN

Por fin hemos terminado hoy con los alumnos. Es el día de la graduación de Infantil y 6º de Primaria. Los de 5 años, muy formalitos ellos con su beca amarilla sobre el pecho, su camisa blanca y su gorro de graduación, han celebrado su paso a Primaria en septiembre. Cientos de padres provistos de cámaras de última generación han sido emocionados testigos del acto. Todos los niños se han portado muy bien, muy formalitos como protagonistas del día. Siempre he dicho que los profesores de Infantil tienen el mayor mérito de todas las etapas educativas, sin desmerecer ninguna y dicho sea con todos mis respetos. Ahí estaban ellos, infantes y profesores, cada uno representando su papel. Lecturas, actuaciones, flores, recuerdos, buenos deseos... todo ha tenido cabida en la emotiva ceremonia. Luego han celebrado con un ligero refrigerio el adiós.
Más tarde, eran los de 6º de Primaria los que recibían la despedida de todos. Dentro de unos meses ocuparán otras aulas, la mayoría en el vecino IES. Todos se van con un buen recuerdo del Colegio y les cuesta marcharse. Sus compañeros de cursos inferiores les han ofrecido poesías, bailes y canciones preparados con esmero y cariño. Ellos a su vez han cantado un rap recordando sus años escolares y han bailado con mucho estilo. Todo ha sido bonito y emocionante. Se nota el cariño que todos ponemos en lo que hacemos, cada uno en su medida. Este tipo de actos suponen mucho trabajo y horas de preparación. Al final siempre nos embarga la emoción y notamos una sensación agridulce: un año más, hemos llegado a buen puerto y a la alegría de la cercanía de las vacaciones se une la penilla por terminar una etapa y dejar de ver a unas personas con las que hemos compartido horas y horas de trabajo, excursiones, actos de todo tipo... La enseñanza es un contacto continuo con otras personas, lo que implica emociones, cariño, tensiones, alegrías, disgustos... El intercambio siempre enriquece, pero a veces duele. Al final, casi siempre, prevalecen los buenos recuerdos. Hemos visto a antiguos alumnos que han pasado a enseñarnos orgullosos en la mayoría de los casos sus calificaciones. Es un placer verlos más altos, más guapos, más maduros y metidos de lleno en su carrera estudiantil. Es uno de los aspectos más gratificantes de esta profesión: saber que ayudamos a construir vida, a encontrar un camino, a despertar inquietudes, a desarrollar habilidades. Más que la mera transmisión de conocimientos nos centramos en las personas y les tratamos con un tacto exquisito. La recompensa es la satisfacción personal y el reconocimiento de tantos padres y alumnos que saben apreciar nuestra labor.
Mi Colegio es una maquinaria bien engrasada, un conjunto de excelentes profesionales que saben trabajar en equipo aportando cada uno lo mejor de sí mismo y dotados de una excepcional calidad humana y docente. Nuestra labor conjunta se nota en la toma de decisiones, la elaboración de proyectos y el día a día, no siempre fácil . A veces hay discrepancia de opiniones, como es lógico, pero en general reina la armonía y sabemos solventar las diferencias sin grandes problemas. Sé que en otros centros el clima es muy distinto, lamentablemente, pero yo me siento orgullosa de formar parte de este colectivo dinámico y activo, capaz de crear un ambiente de trabajo serio y riguroso sin perder la alegría. Desde aquí quiero mandar un beso enorme a cuantos están integrados en él y, por extensión, a todos los docentes que afrontan los últimos días del curso soportando los calores, las prisas y los agobios que acompañan al final de cada año escolar.
Sois grandes, colegas.

sábado, 13 de junio de 2009

EXÁMENES


EXÁMENES

Se estudian, se aprenden, desesperan,

se escriben, se anotan, marean,

se resumen, se recuadran, se dibujan,

se maldicen, se olvidan, reviven,

se recuerdan, se esconden, preocupan,

se ocultan, se repiten, obsesionan,

se copian, se memorizan, se evitan,

se acumulan, se agolpan, se oscurecen,

se aclaran, se iluminan, se reavivan,

se colorean, se aplican, se comprenden,

se leen, se piensan, se maduran,

se resuelven, se solucionan, se transmiten,

se preparan, se repasan, enloquecen,

se subrayan, se redactan, se firman,

se corrigen, se encabezan, se entrecomillan,

se garabatean, se puntúan, se apuntan,

se sombrean, se trabajan, se borran,

se investigan, se desmenuzan, dsgastan,

se rotulan, se programan, se cursan,

se archivan, se sudan y se aprueban.

Como estamos en la época más odiada por profesores, alumnos, opositores y otros sufridores, os ofrezco una recreación de un poema de Oliverio Girondo que se me ocurrió en una época como ésta. Suerte a todos los que tenéis que pasar por este trance en estos días. Otros lo hemos superado, a pesar de los nervios, los sudores y las mil trabas que se nos cruzan en el camino.

Éxito a todos. Un abrazo.

sábado, 6 de junio de 2009

SUEÑOS DE JUVENTUD

Sueños de juventud es una película sencilla, tierna, emotiva. No la mencionan en Cinemanía ni en el periódico (al menos yo no he encontrado la reseña) pero me apetecía ver algo muy diferente a la última entrega de Terminator, que es quien manda esta semana en las carteleras.
Cuenta la historia de Josef, un profesor de literatura en un instituto de Praga que al darse cuenta de que ya no aguanta a sus maleducados alumnos adolescentes (una colega mía los llama "aborrescentes") decide dejar su trabajo. Uno de sus últimos actos como profesor consiste en escurrir una esponja sobre un alumno gallito, lo que le supone una denuncia. No se lo piensa mucho y se va. Su mujer, con la que lleva casado más de treinta años, soporta mal su continua presencia en casa, y él, aún activo y vital a sus sesenta y cinco años (¿a qué edad se jubilan los checos?) decide buscar otro trabajo porque no quiere ser un viejo aburrido y cansado dedicado sólo a matar el tiempo paseando, como sus amigos. Se convierte en el mensajero de más edad de Praga sobre una bici, pero un accidente le aparta de esta tarea. Entonces encuentra un empleo como reponedor de botellas en un supermercado y así ve pasar por la ventanilla a los clientes habituales, para quienes siempre tiene palabras amables y con los que entabla unas relaciones muy especiales. Es un hombre educado, tranquilo, observador y siempre dispuesto a ayudar, lo que le ocasiona algún problema.
La película esá llena de pequeños detalles que me llamaron la atención. Por ejemplo, el trabajo de reponedor de botellas: el protagonista comparte con otro viejo la tarea de recoger las botellas usadas y pagar al cliente que las entrega. ¿Cuánto hace que hacíamos eso en España? Hoy todas las botellas son "no retornables", pero, eso sí, nos hemos vuelto unos expertos en contenedores de varios colorines. A Josef se le acaba el trabajo cuando instalan una máquina automática que hace la misma labor. Yo recuerdo la que había en el PRYCA.
Josef está intrigado por las marcas que lleva en un lado del vientre una de las clientas. ¿Serán recordatorios de orgasmos, como las muescas en un revólver? Casualmente lo descubre: la chica es camarera y señala así, con una rayita, los vodkas que sirve.
Lleva la compra a domicilio a una anciana que vive sola y busca pareja a su hija abandonada por su marido, quien a pesar de ello le sigue llamando "papá" porque le tiene mucho cariño. Es un hombre afable del que quedas prendido sin remedio, encantador y lleno de vida. No se dedica a los bailes de salón, ni a las clases de inglés, ni a ir a Benidorm en enero. Supongo que la vida de jubilado difiere mucho de un país a otro. Él prefiere relacionarse con sus semejantes, seguir aprendiendo porque la vida está también fuera de los libros y ayudar a quien lo necesite. Se siente vivo y quiere seguir siendo útil. La escena final, un viaje en globo solo con su mujer por un incidente, es preciosa. Toda la película destila ternura, tranquilidad, felicidad sin estridencias. Creo que ha recibido varios premios y ha sido la película checa más taquillera, aunque aquí, previsiblemente, tendrá poca difusión y poca taquilla. Es la última de una trilogía autobiográfica del director, Jan Sverák. Me gustaría ver las otras dos. Este tipo de películas levantan el ánimo y te hacen salir del cine con una sonrisa y sintiéndote en paz con el mundo.
Qué distintos somos... Nada que ver el ambiente de Praga con el de Suecia tal como aparece en Déjame entrar o Los hombres que no amaban a las mujeres, o el de España actualmente. Quizá se parezca al nuestro de hace unos cuantos años, o al de algún barrio o ciudad de provincias, como se decía antes. Lo que sí es común es el número creciente de jubilados. Llenan calles y plazas y forman una nueva clase social. Mis colegas jubilados están felices con su nueva situación. Tienen una buena pensión y están ocupados con sus aficiones, sus nietos, sus viajes... Yo aún no pienso en la jubilación, ni siquiera la deseo. Algún compañero mío lo está deseando, sin tener la edad todavía, porque se siente muy a disgusto. Otro lo pasó muy mal cuando tuvo que dejar de trabajar por razones de salud. En cambio otra va regularmente al colegio a leer cuentos a los pequeños. Cada uno es un caso diferente. Yo creo que me apuntaré a alguna ONG, o iré a los hospitales a leer a los enfermos y hacerles compañía, o me dedicaré a alfabetizar a inmigrantes o algo así. Los días se hacen muy largos sin un objetivo que cumplir. Pienso en mi padre, por ejemplo, que pasó a la reserva siendo relativamente joven y no supo sacar partido a su situación. Me da miedo el vacío, la inactividad, la falta de horizontes. Tampoco creo que haya que estar todo el día en danza, pero sí buscar una ocupación satisfactoria. Hay quien hace de modo gratuito lo que mejor sabe hacer, llevar una contabilidad, por ejemplo. Yo necesito hacer algo, cuanto menos hago menos deseo hacer. Necesito escribir más cuando estoy muy ocupada y me asaltan mil ideas, en vacaciones me faltan estímulos. Gano en tranquilidad, desde luego, pero se ralentiza mi ritmo interior. Ah, la vida... Dice Antonio Gala que quiere que su epitafio diga: "Murió vivo". Hay que seguir vivo hasta el final, desde luego. Hoy pueden pasar muchos años desde la jubilación hasta la muerte y hay que saber qué hacer con ese tiempo. Paradójicamente, es otro de los problemas de nuestra época: cómo ocupar el ocio creciente. Lo deseamos pero acaso lo aprovechemos mal.
Feliz semana a todos. Y feliz ocio, desde luego.