jueves, 7 de enero de 2010

LÁGRIMAS DE EROS

No cabe duda de que Madrid dispone de una oferta cultural de primera línea. Es una ciudad frecuentemente incómoda, siempre en obras, abarrotada y cara, pero ofrece la posibilidad de asistir a importantes eventos culturales de todo tipo: cine, teatro, conciertos, exposiciones... Tiene grandes museos y enorme variedad de locales para todos los gustos. Yo voy poco, la verdad, a pesar de estar a una distancia más que razonable, y me hago frecuentemente el propósito de volver más a menudo. Me perdí la exposición de Sorolla por dejarlo para el final pero no quería perderme la que ahora exhibe el Thyssen y la Fundación CajaMadrid, Lágrimas de Eros. Es un bellísimo recorrido por la historia del erotismo en la pintura, escultura, fotografía y cine. Son casi ciento veinte obras, y sin embargo me supo a poco. Supongo que ése es el propósito de estos trabajos, dejarte con el gustillo de ver más, de profundizar en lo que ves, de estudiar más a fondo las historias que narran las obras. Era un día lluvioso y frío, a pesar de lo cual las calles estaban abarrotadas y nos costó esperar dos horas para entrar.

Lágrimas de Eros va del mito de Venus, con múltiples interpretaciones, como sabéis, al de Andrómeda, la muerte de Cleopatra, el trágico fin de Jacinto, el simbolismo homosexual de San Sebastián, la Esfinge, la voluptuosidad de María Magdalena, las ilícitas relaciones de Lot con sus hijas, la incitación de la serpiente, la alusión a Tánatos (sabida es la equiparación de sexo y muerte, tratada en la exposición en varias obras), las pecaminosas visiones de San Antonio o las cabezas cortadas de Holofernes y San Juan Bautista hasta llegar a la insólita imagen de Beckham dormido o tres bellas filmaciones a cámara muy lenta de Bill Viola teniendo como protagonistas a la pareja y el agua. Hay obras de Dalí y otros grandes clásicos, como Bernini, Tiepolo o Luca Giordano.

La mismísima Rachel Weisz, mucho antes de Ágora, pero igualmente bella, aparece "vestida" con una enorme serpiente, mito erótico por excelencia. Ah, la mujer, portadora del pecado, qué mal nos han tratado siempre las religiones... Nos han relegado a papeles secundarios, pero, eso sí, se justifican diciendo que le han reservado el gran honor de ser Madre de Dios, previo requisito de mantenerse virgen, faltaría más, porque si de la Iglesia dependiera el hombre sería totalmente asexuado. Afortunadamente, la Naturaleza es mucho más sabia y nos ha dotado no sólo de un sistema reproductor altamente eficaz sino además equipado con todo un kit de elementos destinados al disfrute carnal que nos equipara a los dioses.


No sé cómo ha tolerado la Iglesia las múltiples interpretaciones que equiparan sufrimiento, penitencia y sexo. Las Tentaciones de San Antonio no eran un opíparo banquete, sino bellas mujeres desnudas. María Magdalena está desnuda y en una postura que incita al encuentro con el amado, no a la oración y el sacrificio. En múltiples ocasiones es representada desnuda, cubierta apenas por la larga melena (otro símbolo de alto valor erótico), y uno se pregunta si realmente estaba purgando sus pecados o dando rienda suelta a sus fantasías sexuales.


San Sebastián no ofrece el gesto de dolor que sería esperable al ser asaeteado por sus propios soldados, más bien parece hallarse en pleno éxtasis, con un cuerpo fornido y hermoso que le ha llevado a ser un icono homosexual, aunque es un aspecto que no tengo muy estudiado. Eleva los ojos al cielo en un gesto acaso de súplica, esperando la gloria eterna. La Historia Sagrada está llena de relatos escalofriantes sobre mártires y suplicios, contados con un detalle que para sí quisieran muchos guionistas del cine gore. Yo recuerdo aún muchas de esas historias, como la de los hermanos Macabeos, que llenaron de pesadillas mi infancia, o las escalofriantes muertes de vírgenes mutiladas que se liberaban así de sus pecaminosos atributos.




El dolor lleva al éxtasis, según extendida creencia y práctica, acompañado de la oración, como se vio en alguna escena de Camino. Yo tuve una compañera monja, de infausto recuerdo, que se dejaba a veces el cilicio en el baño, por lo que pude conocer de primera mano ese artilugio asqueroso y repugnante, lleno de pinchos, que al parecer la ayudaba a ganarse el cielo en cómodos plazos. Nunca he comprendido esa equiparación de sufrimiento y grandeza, sufrimiento gratuito, además, porque nadie sale beneficiado, y encima provocado por gusto o por obligación. Lo de "valle de lágrimas" es llevado hasta sus últimas consecuencias. Por eso está tan mal visto el goce, la risa (recuérdese la magnífica El Nombre de la Rosa, por ejemplo) o el placer en general. El dolor nos identifica con Cristo, dicen, que tanto sufrió por nosotros. Si tanto no quiere, ¿por qué no nos habla más de la felicidad y menos del dolor? Largo tema éste...




Cleopatra muere envenenada por una serpiente, según la leyenda, y su cuerpo blanco y cuidado sigue siendo bello tras la muerte. Aparece en un escenario lujoso, como correspondía a su categoría de reina de Egipto. Fue poderosa, ambiciosa e inteligente. Supo amar y ser amada y su figura ha servido para tejer numerosas leyendas. Qué más da cómo fuera su nariz, supongo que es una invención su forma y tamaño. Muchos siglos después sigue dando que hablar.

La Biblia ofrece no pocos relatos de alto valor erótico. El Cantar de los Cantares es el más conocido. Otros son directamente inmorales, como la incestuosa relación de Lot con sus hijas, que le emborracharon para tener descendencia con él, ante la amenaza del fin de los varones sobre la Tierra como castigo divino. Otras interpretaciones de la escena hablan de un eremita en la sombra como si fuera un mirón. En cualquier caso, los cuerpos desnudos vuelven a ser esplendorosos, pálidos y rotundos.


¿Y el papel de las cuevas? Escondite, refugio, misterio... También se las ha comparado con la vagina femenina. Aparecen en no pocas ocasiones como escenario de oración, habitáculo de eremitas o celda de castigo. En su estado natural son atrayentes y muy visitadas por curiosos que quieren descubrir los secretos que encierran las entrañas de la Tierra, aún poco exploradas.





Las lágrimas son agua, y el agua va unida en muchas ocasiones al sexo. Me gustaron mucho los vídeos de Bill Viola y recordé el apasionado beso en la playa entre olas furibundas de Burt Lancaster y Deborah Kerr en De aquí a la eternidad. El agua da mucho juego, es un elemento muy utilizado en el encuentro sexual, protagonista de fantasías y escenario de episodios eróticos . Del agua surgió la vida y sin ella no podemos sobrevivir.
Jacinto es otro fructífero mito. Murió accidentalmente por un disco lanzado por su amado Apolo. Curiosamente, en el cuadro aparece una raqueta de tenis, al parecer símbolo de la masculinidad. Otra licencia del pintor, porque en la Antigüedad no existía tal deporte, que se sepa. La mitología ya es suficientemente rica por sí sola. Hay que releerla con frecuencia porque sus historias son intrincadas y complejas, pero bellísimas. Gran parte de nuestra literatura y artes plásticas no se entiende sin ella.



Y el beso, ah, el beso, tan íntimo, tan expresivo, tan sensual, tan prometedor...

Un vídeo de David Beckham durmiendo es uno de los elementos propagandísticos de la exposición, como trasunto de Endimión dormido. Convertido en un icono sexual, fabuloso personaje publicitario y puede que incluso gran futbolista, aspecto que se me escapa, está dotado de innegable atractivo físico. Aquí aparece dormido, otro símbolo erótico. ¿Quién no ha tenido sueños eróticos, o ha deseado dominar y jugar con el ser amado mientras duerme?


La sirena es un animal fabuloso mezcla de mujer y pez que llevaba a los hombres a la perdición. José Luis Sampedro la recreó maravillosamente en La vieja sirena. Hay un chiste sobre ella: Dos pescadores están en una barca. Uno de ellos atrapa una sirena hermosísima con su red. La mira, la toca, admira su larga melena, sus ojos azules, sus pechos, y la tira al agua. "¿Por qué?", le pregunta su compañero, asombrado. Y le contesta: "¿Por dónde?"


No podía faltar Andrómeda, salvada por Perseo de ser devorada por un monstruo marino. Otra vez la mujer ofrecida como sacrificio, la pureza capaz de aplacar al Mal, la virginidad como valor eterno. Inerme, indefensa, inocente, su belleza es la causa de su perdición.



La cabeza cortada es otro de los símbolos sexuales que casi cierra la exposición. Salomé y Judit, cada una por un motivo distinto, causan la muerte de San Juan y Holofernes por decapitación. La espada es un simbolo fálico en manos de Judit y Salomé , ricamente ataviada con joyas y velos, pide la ejecución del santo para satisfacer a su madre adúltera.
Toda la exposición es una belleza, un homenaje al cuerpo desnudo y hermoso, libre y portador de grandes deseos y de apasionadas historias, un canto a la sensualidad de manera elegante y voluptuosa. Id a verla si podéis, no os arrepentiréis. Las muestras monográficas siempre resultan interesantes. La próxima está dedicada a Monet, gran impresionista. Me quedé con ganas de comprar más recuerdos, pero, ay, ya sabéis que las tiendas de estos museos nunca tienen rebajas. Epero al menos haber despertado vuestra curiosidad y vuestras ganas de ver cuadros, los que sean.



















domingo, 3 de enero de 2010

AVATAR, EL PARAÍSO AZUL

Supongo que a estas alturas muchos habréis visto ya Avatar, por lo que no creo desvelar detalles que son significativos (creo que por ahí lo llaman spoilers). Es una maravillosa fábula visual, un entretenimiento fascinante, un paso más en busca de la perfección técnica cinematográfica. James Cameron se ha salido con la suya tras más de diez años de trabajo, y el esfuerzo ha merecido la pena, a juzgar por los buenos éxitos cosechados en las taquillas de todo el mundo. Es muy larga, pero tan amena que sientes que termine el fascinante viaje por Pandora, el satélite habitado por los Na´vi, estilizados y altísimos seres azules dotados de grandes cualidades gimnásticas que viven en perfecta armonía con la exuberante naturaleza que les rodea. En ella todo está interconectado, toda la energía fluye de manera positiva sin causar daño a nadie... hasta que llegan los humanos en busca de un mineral cotizadísimo (unobtainium) para solucionar los problemas de abastecimiento de energía de la ya esquilmada Tierra. La atmósfera es hostil para ellos, por lo que crean avatares, seres con el aspecto físico de los Na´vi pero con la mente humana de los invasores para mezclarse con ellos y conseguir su colaboración para extraer el preciado mineral. A ello destinan específicamente a Jake Sully, un marine que ha quedado paralítico, con la misión de espiarles a cambio de lograr una costosa operación que devuelva la movilidad a sus piernas. Pero todo se complica cuando Jake, con su cuerpo de avatar, se pierde en el bosque y empieza a ser asediado por las peligrosas y fascinantes bestias que pueblan Pandora. Es salvado por Naytiri, (con los rasgos y la expresividad de Zoe Saldana), la hija del jefe, a quien más tarde encomiendan su adiestramiento. Así descubre Jake la alianza con las plantas fosforescentes, los seres voladores, los árboles gigantescos y una especie de dragones amos y señores de los cielos.
Y surge el conflicto. El mayor yacimiento de unobtainium está bajo el árbol sagrado de los Na´vi, que, evidentemente, no van a sacrificar por las buenas, así que cuando la vía diplomática falla (es un decir) el coronel de los marines al mando de la misión, el malo malísimo de la película, ordena un ataque en toda regla, creyendo, como siempre, que el uso de la fuerza más bruta posible, el enorme despliegue de armas, explosivos y hombres entrenados para destruir será suficiente, y más que necesario, para lograr su propósito. Sólo se oponen los científicos (estupenda Sigourney Weaver, recordando sus mejores tiempos en Alien). El burócrata de turno da el visto bueno al ataque, faltaría más, se trata de conseguir un tesoro de valor incalculable aunque haya que arrasar una tierra maravillosa y matar a unos seres que simplemente "pasaban por allí". "Daños colaterales", como suele decirse. El hombre (ciertos hombres) siempre se ha creído con derecho a ocupar cuanto territorio se le ha antojado, desalojando y aniquilando a sus primitivos moradores.
Pero, ay, las cosas no salen como se habían planeado. Jake, integrado entre los Na´vi como uno más, se pone de su lado a costa de ser declarado traidor por los suyos. No está solo: además de los científicos, una marine (la aguerrida Michelle Rodriguez) le presta su ayuda. Y se desata la guerra, la previsible aniquilación de un pueblo y de un entorno hasta entonces idílico. La eterna lucha entre el bien y el mal tiene un final casi feliz, con las inevitables bajas en uno y otro bando.


¿Qué interpreto yo de todo esto? Por un lado, es cierto que el guión es bastante previsible, pero no es malo, ni mucho menos. ¿El mismo argumento de otras mil películas? Quizá, a estas alturas es difícil ser original, la cuestión es el tratamiento de la historia, y ahí es donde James Cameron se luce de verdad y echa el resto. Su recreación de Pandora resulta tan real que viéndola en 3D te parece estar volando entre las montañas flotantes o tocando los fantásticos seres que pululan libremente por un paisaje idílico. Cuida muchísimo todos los detalles para hacer real cada fotograma. Me parece especialmente buena la expresión conseguida de los Na´vi, que en nada tienen que envidiar a los actores de carne y hueso, estupendos todos ellos. Hay guiños (algunos dirán plagio) a grandes películas del Oeste (Un hombre llamado Caballo, Soldado Azul, Pequeño Gran Hombre, Bailando con Lobos...), o de dibujos (Pocahontas) y de ciencia ficción (hay que recordar, inevitablemente, Robocop, Terminator, La guerra de las galaxias, Blade Runner...) A mí esas evocaciones me llevan a territorio amigo, a escenas queridas. Creo, por ejemplo, que no es casual el color azul de los Na´vi: azul es el color de la pureza, del agua (por algo la Tierra también se llama Planeta Azul). Son seres naturalmente pacíficos, poseedores de una sabiduría ancestral que les permite comunicarse con la Naturaleza y beneficiarse de ella en el grado justo, sin causarle ningún daño. Poseen un inmenso tesoro que no necesitan pero que los humanos anhelan sin darles nada a cambio porque no tienen nada que ofrecerles. Única solución posible: tomarlo por la fuerza, cueste lo que cueste.
Jake es él mismo y otro a la vez, en un desdoblamiento que muchos podemos experimentar. ¿O acaso estamos hechos de una sola pieza, no tenemos fisuras, dobleces, no vivimos una doble o triple vida en ocasiones? No es un traidor, defiende la justicia y el bien, todo lo que ha descubierto en su relación con Naytiri, de quien se enamora. Al parecer la escena de sexo entre ellos era más larga y explícita, pero Cameron la cortó para llegar a más público, algo muy comprensible. Creo que se verá íntegra en la versión en DVD. Así pues, una vez más, aparece el amor como elemento de salvación. ¿Que es un hombre blanco (otro tópico) el que salva a los nativos de los blancos malos? Pues sí, pero no me parece nada negativo, al contrario. Son los demás los que le acusan de traición cuando no hace más que seguir los mandatos de la razón y del corazón unidos. Es sincero, se salva y salva a los demás siendo otro, lo que supone su redención, tanto física (qué alegría experimenta cuando comprueba por vez primera que puede volver a caminar) como moral. Ya nunca volverá a ser el de antes. Recordé vagamente una antigua película romántica de Gary Cooper encarnando a un paralítico que sueña que puede andar.


La moraleja de la historia es hacernos pensar, otra vez, por qué no es posible el progreso sin destrucción, por qué la civilización supone romper el equilibrio existente hasta que el hombre puso su zarpa sobre la Tierra, por qué no sabemos crear sin destruir, por qué hay que talar árboles de manera descontrolada, asolar la Amazonia, inundar bosques enteros para almacenar agua, contaminar el aire que respiramos para desplazarnos, y así hasta el infinito. Las voces que se alzan contra estos desmanes son rápida y cruelmente sofocadas (véase el ejemplo danés, tan modélicos ellos). No interesa investigar ni invertir en energías alternativas porque eso supone el fin del monopolio de los países que controlan el petróleo, un gran hallazgo que está resultando mortífero.
Cameron realiza una meticulosa recreación de un planeta idílico. Sus Na´vi son expresivos, sensibles, bellísimos, defensores del bien y de su tierra frente al invasor. Incluso encargó la invención de un nuevo idioma al lingüista Paul Frommer, de la Universidad de Carolina del Sur. Al parecer ya hay páginas en internet dedicadas a ella, y ya se habla de seguidores y aprendices al estilo trekkie. Se llama algo así como Learn Na´vi. Los potentes efectos especiales llenan la pantalla y parecen salir de ella gracias al efecto 3D. Son más de dos horas y media de gran espectáculo lleno de hallazgos visuales que te transportan a un mundo sólo posible en los sueños pero que quizá exista en alguna lejana galaxia. Yo disfruté de cada instante, me dejé llevar por las imágenes y por la historia, reflexionando mientras surcaba los cielos de Pandora. La banda sonora es magnífica, grandiosa y el ritmo narrativo no decae en ningún momento.
Cameron dice no haberse inspirado en ninguna civilización indígena en particular, pero ha intentado captar el espíritu de todas ellas, y creo que lo ha conseguido. Los Na´vi son bellos, el hombre es cruel, pero entre ellos hay quienes renuncian a la destrucción para seguir el camino de la racionalidad. Puede haber otras interpretaciones religiosas o filosóficas, pero no quiero extenderme más. Como veis, no creo que la película sea tan simple como algunos dicen, más bien todo lo contrario. Es la magia del cine, la narración de una historia a través de imágenes, en este caso bellísimas, fabulosas, en el sentido más amplio de la palabra. Yo la recomiendo, desde luego, y además en 3D, que merece realmente la pena aunque resulte más caro. Feliz tarde de cine.





jueves, 31 de diciembre de 2009

DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS




Quiero mirar siempre de frente.
Quiero no tener miedo.
Quiero saber decir siempre la palabra adecuada.
Quiero decir siempre la verdad.
Quiero decir más veces "te quiero".
Quiero dar más besos.
Quiero ofrecer más caricias.
Quiero derrochar cariño
Quiero ser más generosa.
Quiero ser más receptiva.
Quiero leer más.
Quiero escuchar más música.
Quiero seguir aprendiendo.
Quiero mirar menos el reloj
Quiero estar más con mis seres queridos.
Quiero cuidar más la Tierra.
Quiero mirar más al Sol.
Quiero aspirar profundamente cada segundo.
Quiero sonreír más.
Quiero llorar más sin esconderme.
Quiero ser mejor persona.
Quiero seguir aprendiendo a disfrutar.
Quiero tener la mirada clara y la sonrisa franca.
Quiero ser más comprensiva.
Quiero ser mejor maestra.
Quiero ser mejor persona.
Quiero escribir más.
Quiero ser más humilde.
Quiero hablar menos y escuchar más.
Quiero seguir teniendo ilusiones.
Quiero seguir confiando en quienes merecen mi confianza.
Quiero quejarme menos.
Quiero reflexionar más.
Quiero sentirme menos importante.
Quiero visitar más museos.
Quiero ir más al teatro.
Quiero seguir disfrutando del cine.
Quiero recordar con la dosis justa de nostalgia.
Quiero saber perdonar.
Quiero ser más ordenada.
Quiero seguir siendo feliz.
Quiero cuidarme más y cuidar a los que me rodean.
Quiero seguir teniendo conmigo a mi marido y a mi hijo.
Y quiero seguir así, aquí, como ahora, como siempre.
Por un 2010 lleno de buenos deseos y mejores hechos.




sábado, 26 de diciembre de 2009

NOTAS NAVIDEÑAS



Sigue el frío, y la lluvia, y mi catarro, tan bien cuidado que no quiere abandonarme. Hoy es el primer día que no he salido a la calle, a ver si estando quieta, calentita y callada me quito de encima este incordio, porque no pienso pasarme todas las vacaciones tosiendo y sin separarme del pañuelo.
Ya han pasado las dos primeras fiestas señaladas, Nochebuena y Navidad. Han sido tranquilas, en familia, como debe ser, aunque ya sabéis lo que dicen algunos: "¿Qué tal lo has pasado? ¿Bien... o en familia?" Si la familia es un nido acogedor te sientes acompañado y querido, pero no faltan todos los años por estas fechas algunas que acaban en urgencias o en la comisaría. La obligación de juntarse no siempre acaba bien, pero nos sentimos comprometidos y luego pasa lo que pasa.
Desde que murió mi madre, hace ya cuatro años, mis cinco hermanos y yo no nos vemos con demasiada frecuencia, aunque estamos en contacto. Las distancias marcan los encuentros. Mis suegros viven cerca y sí nos juntamos estos días, en su casa o en la mía. La Nochebuena fue aquí. Entre mi marido y yo preparamos la cena: buenos entrantes, crema senegalesa (nunca he sabido por qué se llama así, pero está buenísima, a base de manzana, puerro, apio, manzana y caldo de pollo, bien calentita), volovanes rellenos de besamel de marisco, perdices escabechadas y mango natural de postre, para desengrasar. Muchas veces pienso que nos complicamos demasiado estos días en la cocina cuando un buen cocido sería recibido con gran alborozo. Pero no, nos armamos de paciencia (y de dinero) y vamos al mercado a estudiar precios y calidades en los puestos, que ofrecen primorosos productos especialmente preparados para estas fechas. Aparecen embutidos insólitos, patés exquisitos, mariscos enormes, lubinas salvajes (yo le digo al pescadero que me las dé ya domadas, que de salvajes ya estoy un poco cansada), cochinillos blanquísimos, corderos recién sacrificados, almendras, cardos enormes, piñas prietas cargadas de vitaminas... Me encantan los mercados, pero no soporto los grandes centros comerciales con todos los productos ya envasados y envueltos en plástico, no me fío de ellos. Me gustan los tenderos de toda la vida, los que atienden incluso a última hora con la misma sonrisa y la misma amabilidad, los que comentan cualquier detalle de la actualidad y ofrecen alternativas y recetas para cada ocasión. Cada vez tienen más difícil la supervivencia, pero si dejamos que se pierdan perderemos también una parte importante de nuestras vidas. Hace poco estuve en el recientemente remodelado mercado de San Miguel, en Madrid, y qué desilusión... Lo han convertido en un centro pijo y caro, sin ningún encanto.
Como me gusta cocinar, me gusta también comprar comida, y he de reconocer que soy una exagerada. Siempre tengo provisiones como para soportar un asedio. Cuando tengo tiempo no me importa dedicar un buen rato a la elaboración de un plato, aunque prefiero los más rápidos y menos complicados. Creo que una comida preparada y ofrecida con amor es el mejor de los regalos. Cómo echo de menos (y mis colegas y alumnos) mi taller de cocina, perdido ya en el limbo del bilingüismo...
Mi hijo come que da gusto verle, así que nunca he tenido problemas a la hora de preparar algo nuevo. Ayer llevé natillas para la comida de Navidad en casa de mi hermano. A mi padre le encantaban. Y cuando llegan estas fechas suelo preparar cardo con almendras, como lo hacía mi madre, aunque es un engorro limpiarlo (el congelado no es lo mismo, digan lo que digan), así como borraja o lombarda. Esos sabores que recuerdo de la casa de mis padres son imperecederos. Por eso estos días son tan traicioneros, en cualquier momento puede asomar la lágrima ante un olor, un sabor, un recuerdo... Cuando ya vamos teniendo huecos en el corazón los villancicos y los turrones tienen otro significado. Las Navidades de cuando éramos niños no se olvidan nunca. Ya no repito algunos de esos ritos, los regalos, el árbol, el belén... Cuando mi hijo era pequeño lo montaba sobre una mesa con arena y piedrecitas, y él enseguida hacía caminitos para hacer rodar los cochecitos, que le encantaban, así que era un belén motorizado. Esos recuerdos son los que quedan, los que perduran.
Ahora van llegando los resúmenes de las noticias del año, los hechos más reseñables según los encargados de prepararlos en los distintos medios. Otro día pensaré en mi propio resumen. Hoy quiero recordar a Mario Benedetti, una de esas personas que nunca deberían morir. Mueren, pero no desaparecen porque sus palabras permanecen. Con él os dejo.

ESTADOS DE ÁNIMO

Unas veces me siento

como pobre colina,

y otras como montaña

de cumbres repetidas,

unas veces me siento

como un acantilado,

y en otras como un cielo

azul pero lejano,

a veces uno es

manantial entre rocas,

y otras veces un árbol

con las últimas hojas,

pero hoy me siento apenas

como laguna insomne,

con un embarcadero

ya sin embarcaciones,

una laguna verde

inmóvil y paciente

conforme con sus algas

sus musgos y sus peces,

sereno en mi confianza

confiando en que una tarde,

te acerques y te mires,

te mires al mirarme.


sábado, 19 de diciembre de 2009

"SON BUENAS GENTES QUE VIVEN..."

Hace un frío polar que supongo todos estáis sintiendo, con mayor o menor intensidad según la zona en que viváis. Es lo normal, después de todo. Siempre se oye en estas situaciones eso de "la mayor nevada desde tal año", "las temperaturas más bajas desde el siglo pasado", y cosas por el estilo. No sé si alguna vez dicen la verdad. Mi madre ya decía hace años que cuando era niña el camino que subía al castillo, en Burgos, donde estaba el colegio de monjas en el que estudiaba, permanecía nevado durante todo el inverno, meses enteros. Ya no pasan esas cosas. Cuando nieva nos alarmamos y protestamos por el retraso de los trenes, los atascos en la carretera, los inconvenientes del hielo... No es la mejor época para viajar, desde luego, pero todos queremos juntarnos con la familia para celebrar las fechas que se aproximan y hacemos caso omiso de las recomendaciones. Luego pasa lo que pasa, qué le vamos a hacer. Los que han viajado por tierras de inviernos realmente crudos dicen que España y sobre todo los españoles afrontan mal estas situaciones.
Yo cojo el coche si es necesario, pero no si puedo evitarlo. Aunque el trayecto sea corto, la radio siempre es una buena compañía. Cuando estoy en casa suelo escuchar la SER, en el coche sintonicé durante años M80, o KISS FM, por la música tan familiar que ponían, pero últimamente escucho RADIOLÉ (no sé si se escribe así, todo junto). Es la favorita de mi marido, la dejó sintonizada y ahí sigue, no la he cambiado. Dice que es la música mas relajante, no tiene noticias, aleja las preocupaciones y a todo el mundo le gusta. Pasados muchos días, he de darle la razón, aunque me resistía. No me gusta el flamenco, pero sí la copla y melodías por el estilo. A ratos ponen música de épocas pasadas, ésas que pertenecen a nuestra historia musical, la banda sonora de nuestra vida. Suelen ser relatos musicados de grandes pasiones, amores desgarrados, o alegres, o bien homenajes a la madre, al padre, los hijos o la abuela. Todo muy apasionado, desde luego. Llama mucha gente para saludar o para pedir que toquen los cascabeles, la vaquita y no sé qué más para conseguir algún deseo. Al principio me parecía un tontería, ahora me gusta escuchar lo que pide la gente: "Oye, tocad los cascabeles bien fuertes para que mi hijo se arregle con la novia, que se lo están pensando". O: "Para que mi hija apruebe el carné de conducir, que ya es la tercera vez que se presenta". "Que mi nuera se quede embarazada, que lo desea con toda el alma". "Para mi marido, que está sin trabajo y lo estamos pasando muy mal, para que encuentre algo pronto." "Para que mi mujer sepa o mucho que la quiero, que no puedo estar sin ella". Raramente los buenos deseos son para uno mismo, siempre son para solucionar un problema de algún ser querido. Son gente sencilla, cariñosa, sincera. Me admira la fe que demuestran al expresar sus deseos, como si al verbalizarlos se fueran a cumplir. Creen realmente en lo que dicen, como si esa llamada a la radio fuera su últma esperanza, la misma que ponen todos en el décimo que compran, supongo. Quizá nos falta eso, fe, o siquiera expresar nuestros anhelos. La mayoría tenemos otars ilusiones, quizá más materiales, relacionadas con el bienestar sobre todo económico: un coche nuevo, una casa mayor, unas buenas vacaciones... Por eso me gusta escuchar estas pequeñas historias de cada día, tan reales, tan espontáneas. "Son buenas gentes que viven/ laboran, pasan y sueñan/ y en un día como tantos/ descansan bajo la tierra". Las inmortales palabras de Machado se hacen realidad cada día en esas personas cuyas voces me llegan a través de la radio. Personas que sufren calamidades pero no se arrugan, plantan cara a la adversidad y sobrellevan como pueden las contrariedades sin grandilocuencia, con un lenguaje sencillo y abierto. Si de ellos dependiera, la cumbre de Copenhague habría terminado de muy distinta manera, menos vergonzosa, desde luego, o se habría solucionado el problema de Aminatu Haidar mucho antes, o incluso saldríamos de la maldita crisis con soluciones realistas y efectivas, porque está visto que quien tiene el poder, sobre todo el económico, el más efectivo, no tiene la más mínima vergüenza en pedirnos esfuerzos y ahorros mientras ellos, los bancos, siguen obteniendo ganancias de muchos millones sin ningún pudor. Por eso quiero dedicar este humilde recuerdo a toda la buena gente que habita en nuestro planeta, la buena gente que permanece anónima dando el callo cuando es necesario , la buena gente que hace que todo funcione cada día. Qué asco de caras (más bien jetas) que pueblan las televisiones para contar historias vergonzantes, escándalos pagados e inventados, peleas familiares magnificadas, malos tratos novelados y puede que inventados, qué lejos están de esa otra realidad a pie de calle, las crónicas de cada día, con su grandeza y su miseria, los sucesos que nunca salen en los periódicos, las vivencias tan humanas que nos acercan a la divinidad. Benditos sean.
Feliz semana a todos. ¡Ya llegan las vacaciones!








domingo, 13 de diciembre de 2009

LA MUJER ES VIDA

Tenía muchas ganas de ver Fugadas, aunque tuve que ir sola porque no había más entradas, y además me tocó en la última fila, pero mereció la pena. María Galiana (Carmen), la admirable abuela de Cuéntame, y Rosario Pardo (Marga) son dos mujeres de diferentes edades que coinciden de madrugada en un arcén porque quieren huir de sus respectivas vidas insatisfechas. Una ha escapado de un asilo de ancianos vestida con un camisón horrible y la otra ha dejado a su marido e hija, que ese día ha cumplido dieciocho años, con una sola palabra escrita: "Mierda". Con eso lo resume todo. Y juntas emprenden una huida sin destino, pero lejos de lo que les impide ser felices. Tienen sueños, deseos, anhelos, ganas de vivir.
Me gustó la escenografía, muy original. Me encantó el texto, ingenioso y profundo, con esa manera de decir cosas importantes bajo una capa de ironía y sencillez. Y me parecieron fabulosas las dos actrices, con una veteranía que llenaba el escenario sin más aditamentos. María Galiana, sobre todo, estaba pefecta en su papel de mujer ya mayor de vuelta de todo pero ansiosa de seguir viviendo, de huir de un geriátrico feo lleno de gente fea y aburrida. Rosario Pardo se ha hartado de ser una criada para los suyos, egoístas y desentendidos de cuanto signifique comprensión o amor de verdad. Forman una pareja curiosa que hacen frente a varias situaciones insólitas (ordeñan vacas en un granja, comen sobre la tumba de una amiga de Carmen, se instalan por una noche en una casa tras forzar la entrada...) hasta decidir, en la última escena, que la libertad no tiene precio, pero es sumamente valiosa.
Es una obra optimista, falsamente simple, que provoca sonrisas y alguna carcajada. Me gustan las obras protagonizadas por mujeres fuertes, alejadas de los estereotipos de muñequitas decorativas o encasilladas en su papel más tradicional. Las mujeres, según Mafalda, "hemos desempeñado un trapo en la Historia de la Humanidad", en lugar de "un papel". Qué razón tiene... Seguimos siendo menospreciadas e infravaloradas. A estas alturas ya se puede decir poco nuevo sobre nuestra condición, lo que falta es llevar a la práctica las leyes de igualdad y tantas otras que duermen en el limbo porque aún hay demasiados intereses en nuestra contra. Unas veces por miedo, otras por ignorancia, las más por mala intención y sempiterno machismo, no conseguimos hacernos valer como deberíamos. Algunas sentencias judiciales son vergonzosas, otras hacen valer un derecho que antes fue negado. Nunca he sido militante feminista, entre otras cosas porque algunas de ellas llevan a cabo acciones que me parecen tan radicales como las que pretenden combatir. Reconozco, sin embargo, que siglos de injusticia no se borran ni superan sólo con buenas palabras. La religión (no sólo la católica) nos relega a un puesto "honorífico", cuando no degradante. Luchar a codazos a veces es la única salida. Aún nos queda mucho por hacer y aprender.
Una mujer totalmente distinta es Renée, la portera de El erizo, preciosa película basada en la novela La elegancia del erizo, que no he leído. Las críticas se dividen: o la ponen por las nubes o todo lo contrario. No sé cómo es la novela, pero la película es un derroche de sensibilidad, mimo y cuidado por las imágenes y los personajes. En un edificio de lujosos pisos vive Paloma, una superdotada de doce años que se empeña en levantar acta de cuanto ve y oye, con implacable crueldad a veces, ayudada por una vieja cámara de vídeo que le ha regalado su padre. En el libro, según he leído, lo hace a través de un diario. Su padre es un influyente ministro, su madre una neurótica colgada del psicoanálisis y las pastillas que habla más con las plantas que con su familia y su hermana una joven superficial y algo histérica también. Nadie se fija en Renée, la portera, una mujer casi invisible a los ojos de los inquilinos hasta que llega Kakuro Ozu, un japonés rico y refinado que descubre en ella una lectora empedernida, admiradora de Anna Karenina y dueña de una vida interior rica y cultivada que contrasta enormemente con su apariencia vulgar y descuidada y su nula actividad social. Entre ellos se entabla una relación diferente, bonita, sincera, ajena a los condicionamientos sociales y culturales que les separan. Paloma visita asiduamente la portería y encuentra en Renée el cariño y el calor que su familia le niegan. Los tres forman una sociedad aparte del resto, un paraíso ajeno a la mediocridad que les rodea. Sus vidas son muy diferentes, pero confluyen de un modo mágico y misterioso para demostrar que las apariencias casi siempre engañan, que no sabemos nada de quienes nos rodean y que la felicidad puede estar a la vuelta de la esquina, tesis defendida por no pocas obras más que estimables (Si la cosa funciona, por ejemplo).
Ha comparado El erizo con Amélie, no sé por qué. Ésta no he sido capaz de verla entera, me parece cursi e ininteligible, un falso cuento de hadas. Alguien me dijo que es como un largo anuncio de compresas. El erizo está llena de detalles bonitos y significativos, como ese pez que revive en el retrete o ese chal que realza un vestido estrenado para una cena, o los dibujos que realiza Paloma al estilo japonés. Tiene un gran "pero" para mi gusto, pero no puedo desvelarlo. Lo intuirán quienes hayan leído el libro. Es una película intimista que habla de sentimientos, de vida y de esperanza, algo de lo que estamos muy necesitados. Me hizo pensar, aparte de provocarme sentimientos encontrados. Tendrá sus detractores, por lo que veo por ahí, pero era lo que yo necesitaba el viernes por la tarde tras una semana odiosa, llena de trabajo y de reuniones no siempre gratas. A veces, no muchas, el cine saca a relucir su magia y se convierte en imágenes hipnóticas capaces de hacer olvidar lo más aciago y trasladarte a un mundo distinto y distante, quizá ése que llevamos dentro y tenemos tan olvidado.
Feliz semana a todos. ¡Ya queda poco para las vacaciones!

sábado, 5 de diciembre de 2009

Me resistía a ver Buscando a Eric, a pesar de estar firmada por Ken Loach, porque el fútbol no es precisamente mi deporte favorito, pero no tenía muchas más opciones interesantes, y la verdad es que me hizo pasar un rato estupendo. Cuenta la historia de Eric, un cartero de Manchester cuya vida es un desastre. Dejó a su primera mujer, Lily, el amor de su vida, apenas nacida su hija, incapaz de soportar las duras críticas de su padre y de afrontar su responsabilidad, y su segunda mujer le abandonó hace siete años dejándole a sus hijastros, dos adolescentes vagos, rebeldes y sucios que llenan su casa de amigotes y trastos sin ningún respeto. Su hija le pide que durante unas horas al día cuide a su bebé, mientras ella termina su tesis univrsitaria. Eso supone ver a su ex-mujer, lo que le causa tal choque que provoca un accidente por conducir en dirección contraria. No sufre heridas graves, pero su situación anímica es angustiosa. Sus amigos carteros tratan inútilmente de animarle. En su habitación tiene un póster de Erica Cantona, antiguo jugador del Manchester, su gran ídolo, y se pregunta qué haría él en su situación. Fumando porros robados a uno de sus hijastros se le aparece el propio Eric, que le da una serie de consejos muy razonables, le anima y se convierte incluso en su entrenador personal. Así se atreve a hablar con Lily , aunque tarda mucho en decirle lo que piensa realmente, cambia de hábitos y de aspecto y con ayuda de sus amigos carteros libra a sus hijastros de la peligrosa influencia de un mafioso que les ha metido en un buen lío. ¿Final feliz? Ah..., quién sabe...

Parece que la idea de la película fue del propio Eric Cantona, que según cuentan sigue levantando pasiones allá donde aparece. Se interpreta a sí mismo en la película y parece un hombre sanote por fuera y por dentro, feliz, razonable y sensato. Me chocó porque no es ésa la idea que yo tengo de la mayoría de los futbolistas, endiosados y soberbios hasta decir basta sin motivo, sólo por ser ascendidos a la categoría de "galácticos" y generar ingresos millonarios, aparte de ser mejores o peores jugadores, algo que soy incapaz de juzgar. Cantona, francés, parece todo lo contrario. Él, o la idea que su tocayo tiene de él, es lo que salva al cartero. Ken Loach vuelve a mostrar el mundo obrero británico, el escenario de casi todas sus películas (las duras Ladybird, Ladybird, Lloviendo piedras, Tierra y libertad o Agenda oculta, que le han dado merecida fama) . Se le reprocha que siempre habla de lo mismo. Bueno, ¿y qué? Sus personajes son verídicos, reales, los actores parecen realmente quienes son en la película. Su mundo es humilde y profundamente humano. No hay lujos ni falsos idealismos, decorados de cartón piedra o irritante glamour. Pese a ello, la amistad se erige como el gran valor de la película y de sus vidas; la unión salva a la familia de Eric en una escena memorable. Es curioso, recordé cómo en El secreto de sus ojos es precisamente la pasión por un equipo lo que lleva a la detención del asesino. Ambas películas no tienen nada en común salvo ese detalle.

Me encantaron los personajes, tan de la calle, del día a día, tan corrientes y tan entrañables. Charlan en torno a unas cervezas y hacen sesiones de autoayuda de lo más cómico. Nunca abandonan a un amigo, incluso en las situaciones más comprometidas. Eric es un hombre inteligente que sufre crisis de pánico que le impiden tener relaciones sentimentales duraderas y reacciona escondiéndose, tomado cervezas con sus amigos y yendo a los partidos para no pensar en nada. La película es una historia sobre la amistad y sobre cómo aceptarse a uno mismo. Es una película contra el individualismo: se es más fuerte en grupo que solos.
Ken Loach sólo tiene palabras de elogio hacia Eric Cantona. Es un apasionado del fútbol . Según él, ir a un partido es un acto muy social. En él estallan todas las emociones y todas nos afectan: la esperanza, la alegría, la pena, el dolor, la decepción, el suspense, el suplicio, una sensación maravillosa cuando el balón entra en la portería. Supongo que hay que ser futbolero empedernido para compartir estos sentimientos. Yo siento todo eso leyendo ciertos libros, escuchando músicas que me llegan a lo más hondo (el sentido del oído es el más sutil y más fuerte a la vez), asistiendo a conciertos que me impactan, viendo películas interesantes, viviendo situaciones con fuerte carga emocional... A veces quisiera sentir esa exaltación del hincha, pero no alcanzo a entender la fuerza de atracción de un equipo, ni mucho menos comprendo los extremos patéticos y terribles a los que pueden llegar: insultos al contrario, provocaciones a la autoridad, agresiones a menudo graves... Hay quien justifica todo eso, yo no puedo hacerlo. Sin embargo, también reconozco que puede dar origen a obras estimables, pero no es lo normal. Hace años compré unos cassettes (tiempos aquéllos...) con unos Cuentos de fútbol narrados por Pepe Domingo Castaño, Paco González y J. Ramón de la Morena, entre otros, con textos de Delibes, Benedetti, Fernán-Gómez... Una rareza con su puntito de original calidad.
En cualquier caso, sí comparto la tesis de la película: los amigos son una ayuda y un apoyo inestimables que pueden llegar a salvarnos la vida de modo no sólo metafórico, un tesoro de valor incalculable. Es cierto que la unión hace la fuerza y que contar con un hombro amigo no tiene precio. Cuidarlos es vital, aunque no siempre resulte fácil. No siempre es sencillo ser buen amigo. La amistad puede ser la mejor medicina y nos libra de la soledad. Una vez un amigo me llamó para decirme: "Sólo quería saber que estabas ahí". Y estaba, en efecto. La amistad se forja con confianza y sinceridad. Yo aprecio como un verdadero lujo las ocasiones en las que puedo hablar con un amigo durante horas, tranquilamente, sin tener que medir las palabras, sacando todo lo que llevo dentro y que a veces hace tanto daño. La relación amistosa entre mujeres es especial, llegamos a un grado de intimidad que los hombres no entienden. Creo que ellos se cuentan otro tipo de cosas. Y, desde luego, creo que es perfectamente posible la amistad entre un hombre y una mujer sin sexo de por medio.
Feliz puente a todos.