No cabe duda de que Madrid dispone de una oferta cultural de primera línea. Es una ciudad frecuentemente incómoda, siempre en obras, abarrotada y cara, pero ofrece la posibilidad de asistir a importantes eventos culturales de todo tipo: cine, teatro, conciertos, exposiciones... Tiene grandes museos y enorme variedad de locales para todos los gustos. Yo voy poco, la verdad, a pesar de estar a una distancia más que razonable, y me hago frecuentemente el propósito de volver más a menudo. Me perdí la exposición de Sorolla por dejarlo para el final pero no quería perderme la que ahora exhibe el Thyssen y la Fundación CajaMadrid, Lágrimas de Eros. Es un bellísimo recorrido por la historia del erotismo en la pintura, escultura, fotografía y cine. Son casi ciento veinte obras, y sin embargo me supo a poco. Supongo que ése es el propósito de estos trabajos, dejarte con el gustillo de ver más, de profundizar en lo que ves, de estudiar más a fondo las historias que narran las obras. Era un día lluvioso y frío, a pesar de lo cual las calles estaban abarrotadas y nos costó esperar dos horas para entrar.
Lágrimas de Eros va del mito de Venus, con múltiples interpretaciones, como sabéis, al de Andrómeda, la muerte de Cleopatra, el trágico fin de Jacinto, el simbolismo homosexual de San Sebastián, la Esfinge, la voluptuosidad de María Magdalena, las ilícitas relaciones de Lot con sus hijas, la incitación de la serpiente, la alusión a Tánatos (sabida es la equiparación de sexo y muerte, tratada en la exposición en varias obras), las pecaminosas visiones de San Antonio o las cabezas cortadas de Holofernes y San Juan Bautista hasta llegar a la insólita imagen de Beckham dormido o tres bellas filmaciones a cámara muy lenta de Bill Viola teniendo como protagonistas a la pareja y el agua. Hay obras de Dalí y otros grandes clásicos, como Bernini, Tiepolo o Luca Giordano.
La mismísima Rachel Weisz, mucho antes de Ágora, pero igualmente bella, aparece "vestida" con una enorme serpiente, mito erótico por excelencia. Ah, la mujer, portadora del pecado, qué mal nos han tratado siempre las religiones... Nos han relegado a papeles secundarios, pero, eso sí, se justifican diciendo que le han reservado el gran honor de ser Madre de Dios, previo requisito de mantenerse virgen, faltaría más, porque si de la Iglesia dependiera el hombre sería totalmente asexuado. Afortunadamente, la Naturaleza es mucho más sabia y nos ha dotado no sólo de un sistema reproductor altamente eficaz sino además equipado con todo un kit de elementos destinados al disfrute carnal que nos equipara a los dioses.
No sé cómo ha tolerado la Iglesia las múltiples interpretaciones que equiparan sufrimiento, penitencia y sexo. Las Tentaciones de San Antonio no eran un opíparo banquete, sino bellas mujeres desnudas. María Magdalena está desnuda y en una postura que incita al encuentro con el amado, no a la oración y el sacrificio. En múltiples ocasiones es representada desnuda, cubierta apenas por la larga melena (otro símbolo de alto valor erótico), y uno se pregunta si realmente estaba purgando sus pecados o dando rienda suelta a sus fantasías sexuales.
San Sebastián no ofrece el gesto de dolor que sería esperable al ser asaeteado por sus propios soldados, más bien parece hallarse en pleno éxtasis, con un cuerpo fornido y hermoso que le ha llevado a ser un icono homosexual, aunque es un aspecto que no tengo muy estudiado. Eleva los ojos al cielo en un gesto acaso de súplica, esperando la gloria eterna. La Historia Sagrada está llena de relatos escalofriantes sobre mártires y suplicios, contados con un detalle que para sí quisieran muchos guionistas del cine gore. Yo recuerdo aún muchas de esas historias, como la de los hermanos Macabeos, que llenaron de pesadillas mi infancia, o las escalofriantes muertes de vírgenes mutiladas que se liberaban así de sus pecaminosos atributos.

El dolor lleva al éxtasis, según extendida creencia y práctica, acompañado de la oración, como se vio en alguna escena de Camino. Yo tuve una compañera monja, de infausto recuerdo, que se dejaba a veces el cilicio en el baño, por lo que pude conocer de primera mano ese artilugio asqueroso y repugnante, lleno de pinchos, que al parecer la ayudaba a ganarse el cielo en cómodos plazos. Nunca he comprendido esa equiparación de sufrimiento y grandeza, sufrimiento gratuito, además, porque nadie sale beneficiado, y encima provocado por gusto o por obligación. Lo de "valle de lágrimas" es llevado hasta sus últimas consecuencias. Por eso está tan mal visto el goce, la risa (recuérdese la magnífica El Nombre de la Rosa, por ejemplo) o el placer en general. El dolor nos identifica con Cristo, dicen, que tanto sufrió por nosotros. Si tanto no quiere, ¿por qué no nos habla más de la felicidad y menos del dolor? Largo tema éste...
Cleopatra muere envenenada por una serpiente, según la leyenda, y su cuerpo blanco y cuidado sigue siendo bello tras la muerte. Aparece en un escenario lujoso, como correspondía a su categoría de reina de Egipto. Fue poderosa, ambiciosa e inteligente. Supo amar y ser amada y su figura ha servido para tejer numerosas leyendas. Qué más da cómo fuera su nariz, supongo que es una invención su forma y tamaño. Muchos siglos después sigue dando que hablar.
La Biblia ofrece no pocos relatos de alto valor erótico. El Cantar de los Cantares es el más conocido. Otros son directamente inmorales, como la incestuosa relación de Lot con sus hijas, que le emborracharon para tener descendencia con él, ante la amenaza del fin de los varones sobre la Tierra como castigo divino. Otras interpretaciones de la escena hablan de un eremita en la sombra como si fuera un mirón. En cualquier caso, los cuerpos desnudos vuelven a ser esplendorosos, pálidos y rotundos.
¿Y el papel de las cuevas? Escondite, refugio, misterio... También se las ha comparado con la vagina femenina. Aparecen en no pocas ocasiones como escenario de oración, habitáculo de eremitas o celda de castigo. En su estado natural son atrayentes y muy visitadas por curiosos que quieren descubrir los secretos que encierran las entrañas de la Tierra, aún poco exploradas.

Las lágrimas son agua, y el agua va unida en muchas ocasiones al sexo. Me gustaron mucho los vídeos de Bill Viola y recordé el apasionado beso en la playa entre olas furibundas de Burt Lancaster y Deborah Kerr en De aquí a la eternidad. El agua da mucho juego, es un elemento muy utilizado en el encuentro sexual, protagonista de fantasías y escenario de episodios eróticos . Del agua surgió la vida y sin ella no podemos sobrevivir.
Jacinto es otro fructífero mito. Murió accidentalmente por un disco lanzado por su amado Apolo. Curiosamente, en el cuadro aparece una raqueta de tenis, al parecer símbolo de la masculinidad. Otra licencia del pintor, porque en la Antigüedad no existía tal deporte, que se sepa. La mitología ya es suficientemente rica por sí sola. Hay que releerla con frecuencia porque sus historias son intrincadas y complejas, pero bellísimas. Gran parte de nuestra literatura y artes plásticas no se entiende sin ella.
Y el beso, ah, el beso, tan íntimo, tan expresivo, tan sensual, tan prometedor...
Un vídeo de David Beckham durmiendo es uno de los elementos propagandísticos de la exposición, como trasunto de Endimión dormido. Convertido en un icono sexual, fabuloso personaje publicitario y puede que incluso gran futbolista, aspecto que se me escapa, está dotado de innegable atractivo físico. Aquí aparece dormido, otro símbolo erótico. ¿Quién no ha tenido sueños eróticos, o ha deseado dominar y jugar con el ser amado mientras duerme?
La sirena es un animal fabuloso mezcla de mujer y pez que llevaba a los hombres a la perdición. José Luis Sampedro la recreó maravillosamente en La vieja sirena. Hay un chiste sobre ella: Dos pescadores están en una barca. Uno de ellos atrapa una sirena hermosísima con su red. La mira, la toca, admira su larga melena, sus ojos azules, sus pechos, y la tira al agua. "¿Por qué?", le pregunta su compañero, asombrado. Y le contesta: "¿Por dónde?"
No podía faltar Andrómeda, salvada por Perseo de ser devorada por un monstruo marino. Otra vez la mujer ofrecida como sacrificio, la pureza capaz de aplacar al Mal, la virginidad como valor eterno. Inerme, indefensa, inocente, su belleza es la causa de su perdición. 
La cabeza cortada es otro de los símbolos sexuales que casi cierra la exposición. Salomé y Judit, cada una por un motivo distinto, causan la muerte de San Juan y Holofernes por decapitación. La espada es un simbolo fálico en manos de Judit y Salomé , ricamente ataviada con joyas y velos, pide la ejecución del santo para satisfacer a su madre adúltera.Toda la exposición es una belleza, un homenaje al cuerpo desnudo y hermoso, libre y portador de grandes deseos y de apasionadas historias, un canto a la sensualidad de manera elegante y voluptuosa. Id a verla si podéis, no os arrepentiréis. Las muestras monográficas siempre resultan interesantes. La próxima está dedicada a Monet, gran impresionista. Me quedé con ganas de comprar más recuerdos, pero, ay, ya sabéis que las tiendas de estos museos nunca tienen rebajas. Epero al menos haber despertado vuestra curiosidad y vuestras ganas de ver cuadros, los que sean.




