¿Qué quiere decir estatua sedente ? Escribe otras palabras de la familia de sedente.
¿Por qué es importante leer el prospecto de un medicamento antes de iniciar cualquier tratamiento?
En la composición de un medicamento,¿qué es el principio activo y qué son los excipientes?
En Medicina se utiliza con frecuencia la frase "por prescripción facultativa". ¿Qué significa?
Escribe un sinónimo de la palabra terapia. Cita algunas palabras de su familia léxica.
¿Qué es una ópera?
En castellano, el fonema k corresponde a tres grafías diferentes. ¿Cuáles son éstas?
¿Qué es una venta (o posada)?
¿Qué palabra utilizamos hoy para referirnos a un aposento?
La Arquitectura es una de las llamadas Bellas Artes. ¿Cuáles son las otras?
¿Qué es un tranvía?
¿Qué es una cripta?
Copernicano deriva de Copérnico. ¿Qué adjetivo deriva de Dante y qué significa?
Las paredes de algunas casas están hechas con adobes. Explica de qué están hechos los adobes y qué forma tienen.
El té es una planta con la que se prepara una infusión. ¿Qué es una infusión?
¿Qué significa que una casa está orientada a mediodía?
La quina sirve para prevenir y curar la malaria. ¿En qué zonas del planeta se da esta enfermedad?
¿En qué fecha se puso en circulación el euro en España?
Escribe un sinónimo de las palabras panacea, contemporáneo y expedición.
¿Qué quiere decir que un país tiene colonias? Escribe el nombre de algunas de las antiguas colonias españolas.
Explica con tus palabras la expresión con maña fiera.
¿A qué dinastía pertenece el rey Carlos III?
¿Qué es un bando?
En el texto aparece el término panacea. Explica qué es una panacea utilizando tus propias palabras.
¿Qué es la caza furtiva?
¿Cuáles son las funciones principales del alcalde de un municipio?
¿Con qué ingredientes se hace la masa de las croquetas?
¿Qué es un bodegón?
Referido a la Iglesia, ¿qué es un cardenal?
¿En qué frase famosa aparecen las palabras ojo, viga y paja y a quién se aplica?
¿Qué otros minerales, además del hierro, son muy importantes en nuestra dieta para llevar una vida sana?
Estas preguntas son sólo algunos ejemplos de los que aparecen en las pruebas CDI de la Comunidad de Madrid. Deben responderlas alumnos de unos doce años que, además, estudian lo que antaño era Conocimiento del Medio en inglés. ¿Qué opináis? Espero vuestros comentarios. Un saludo.
lunes, 9 de diciembre de 2013
jueves, 5 de septiembre de 2013
RECETA PEDAGÓGICA
RECETA PEDAGÓGICA
Un buen plato se cocina
con ingredientes de primera,
con tiempo, paciencia y cariño,
sin prisas y alguna espera.
Primero pon al profesor
unas horas en remojo
en medio litro de agua
y de empatía otro buen chorro.
Escúrrelo y sécalo bien,
no vaya a coger frío,
ponle unas gotas de vainilla
que da buen saborcillo.
Prepara un sabroso majado
con paciencia y comprensión,
no olvides la simpatía,
todo ello en armoniosa unión.
Deja reposar unas horas,
saca a los alumnos del paquete,
ahora todos muy morenitos
porque el verano fue de rechupete.
Revisa que no traigan malhumor,
desgana, apatía o desinterés,
limpia su vocabulario
y que no entren de tres en tres.
Colócalos en un aula limpia,
luminosa y ventilada,
con todo lo necesario
para estar a gusto, sin faltar nada.
Rocíales a todos
con esencia de cariño y atención,
tiene el color de las fresas
y el gusto de la buena educación.
Disfrutarán de muchos meses
de agradable convivencia,
entre estudio, dibujos y lecturas,
con voces quedas y sin protestas.
Harán excursiones,
jugarán y trabajarán,
saldrán muy bien preparados
y además,claro, crecerán.
Si cada cual cumple su parte
el curso será una feliz travesía,
la receta ya está lista,
ponle amor y será la mejor medicina.
NOTA: Puedes añadir tomillo,
perejil o chocolate,
nata, azúcar o canela,
pon tú lo que más te place.
La vida se hace así,
con ingredientes de primera,
de ti depende el sabor
si haces bien tu tarea.
Habrá que empezar con optimismo, ya se encargarán otros de poner vinagre o hiel. Feliz curso a todos. ¡Fuerza y honor!
martes, 25 de junio de 2013
martes, 4 de junio de 2013
RETAZOS DE VIDA
Muchas veces he intentado, en los últimos meses, escribir nuevamente en el blog. Antaño era una necesidad imperiosa la que me llevaba a contar mis pensamientos y ocurrencias, a recomendar una película, obra de teatro o exposición o a relatar hechos curiosos relacionados, fundamentalmente, con la enseñanza. ¿Por qué esa súbita pérdida de interés por mi parte? No lo sé. Casi de repente sentí que mis palabras carecían de atractivo para los demás. ¿Qué podía contar yo que otros no hubieran dicho ya? Joselu expone magníficamente temas interesantísimos y suscita cantidad de comentarios. Y sigo trabajando, claro, pero mis intereses son dispersos, diferentes. A mi desánimo inicial de principio de curso se sumó la realidad dura e inflexible que nos invade sin asomo de esperanza, digan algunos lo que digan. Basta echar un vistazo a quienes nos rodean. La muerte de mi hermana fue un mazazo del que me costará reponerme. ¿Qué decir entonces, qué contar que anime a alguien a leerme y contestarme? No estoy deprimida, es otra sensación diferente, desesperanzada, rabiosa, indignada. He hecho varias huelgas y he ido a no pocas manifestaciones. Hay quien dice que no sirve para nada, pero, entonces, ¿la única respuesta es la mansedumbre, la pasividad, la conformidad, repetir machaconamente es lo que hay, no se puede hacer nada...? ¿O, por el contrario, seguir como si no pasara nada mientras nos mienten descaradamente y nos toman por idiotas? Hombre, ¿no es suficiente con que nos esquilmen y nos roben nuestros derechos? ¿Hay que aguantar además sus argumentos falaces y sus insólitas justificaciones? Los Príncipes reciben una sonora pitada en el Liceu y algunos se escandalizan: no son modales, qué falta de respeto, hay que ver a lo que hemos llegado... Pues sí, señor, se merecen eso y más. ¿No están a nuestro servicio (algunos ingenuos seguimos creyéndolo)? ¿No deben dar ejemplo de honestidad y rectitud ante el pueblo que les paga todos sus privilegios? Y ahí les tienes, atónitos todavía porque alguien les dice a la cara lo que son.
¿Hacia dónde mirar para encontrar algo de luz? Me gusta ver jugar a los niños, siempre me ha gustado, aunque me da mucha pena que ya no jueguen en la calle o hayan abandonado los juegos populares, que les encantan, dicho sea de paso, cuando se los enseñamos. Sin embargo, su rendimiento académico cada vez es más deficiente, cuesta un mundo despertar su interés por el estudio y no digamos el esfuerzo, palabra que no entra en su ya de por sí menguado vocabulario. Están alterados, nerviosos, el ambiente general es de alboroto, no atienden, no escuchan. Conseguimos pequeñas victorias, pero perdemos todas las batallas. La solución no es la terrible LOMCE que se nos avecina. El problema es tan complejo que nadie puede intentar solucionarlo con una ley clasista, segregadora e injusta ya desde su preámbulo.
Acaba un curso escolar difícil y movido. El siguiente no se prevé mejor. Sabemos que habrá menos dinero y que las familias deberán hacer frente a gastos que antes corrían a cargo de los colegios. Sin embargo, yo he encontrado un dato optimista: mis alumnos de 5º han leído, aparte de los libros de clase, un total de 269 títulos de la Biblioteca del colegio, a la que van voluntariamente una vez a la semana. Algunos incluso colaboran de manera entusiasta con mi querida Agustina. No todo es negativo, la lástima es que las buenas noticias como ésta escasean y no salen en ninguna foto, pero yo lo haré constar en la Memoria, si es que hay algún apartado para ello, porque válgame el cielo qué cantidad de chorradas hay que consignar, reflejar y recordar. Y todo sin poder decir la verdad, lo que realmente interesa, o debería interesar. Parece que algunos viven felices en los mundos de Yupi. ¿Soy yo la equivocada? No lo sé. ¿Nadie ve lo que se nos viene encima?
Como no he perdido la buena costumbre de ir al cine, hecho que se está convirtiendo en artículo de auténtico lujo y, a este paso, en una excentricidad porque cada vez cierran más salas (en Pontevedra parece que no queda ninguna, qué mierda de país...), os recomendaré las dos últimas películas que he visto, interesantes aunque no llamativas, muy diferentes entre sí: Un amigo para Henry, con mucha miga bajo su apariencia inocente, una original reflexión sobre la vejez, la memoria y la soledad (terrible final) e Hijo de Caín, una española muy digna entre la intriga psicológica y el terror, muy correcta e imprevisible. Me gusta ese rito semanal en la oscuridad de una gran sala (cada vez están más vacías). ¿Hasta cuándo podré disfrutarlo?
El buen tiempo se hace esperar y mi garganta acusa los bruscos cambios de tempartura. Soporto una nueva faringitis, no tan aguda como para pedir la baja pero suficiente para sentirme molesta. Pequeños avatares de la vida... Y así transcurre mi existencia, con pocos cambios pero con la amenaza de nuevas subidas de impuestos, peores condiciones laborales, mengua de la calidad de vida que creíamos intocable...
Y, sin embargo, seguimos, hay que seguir... Como esos jóvenes que han decidido no estrechar la mano del ministro de ¿Educación? en la entrega de diplomas por su excelente expediente académico. Bravo por ellos. Les llamarán maleducados, groseros y varias lindezas más pero han demostrado tener dignidad y coraje para hacer patente su disgusto por una actitud que hipoteca su futuro y les convierte en meros peones al servicio del sistema. Menos mal que algunos siguen despiertos y alerta...
domingo, 24 de marzo de 2013
EL VIAJE DEFINITIVO
EL VIAJE DEFINITIVO
...Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros
cantando;
y se quedará mi huerto, con su verde árbol,
y con su pozo blanco.
Todas las tardes, el cielo será azul y plácido;
y tocarán, como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario.
Se morirán aquellos que me amaron;
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado,
mi espíritu errará, nostálgico...
Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol
verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido...
Y se quedarán los pájaros cantando.
JUAN RAMÓN JIMÉNEZ
Si la muerte pisa mi huerto... Es el comienzo de una canción de Serrat, tan apropiada hoy para contar que hace unas horas hemos enterrado a mi hermana Elena. Murió anoche, derrotada por una sucesión de malditas lesiones que comenzaron hace años con un terrible Hodgkin y han terminado con la inútil resistencia de su sufrido corazón, pasando por meningitis, una operación a vida o muerte hace justo tres años e incontables ingresos hospitalarios. Ya no podía más. Yo no llegué a verla consciente pero vi cómo fue perdiendo el último aliento. Una UCI es un lugar aséptico y frío pero increíblemente humano gracias a la labor de los excelentes profesionales que consiguen hacer más llevadero tan duro trance.
Marido, tres hijos, hermanos, cuñados, tíos, innumerables amigos y vecinos, fabulosos compañeros míos, todos nos hemos congregado en torno a su cuerpo ya derrotado para decirle adiós, un terrible adiós en una tarde fría y lluviosa a los pies de La Maliciosa, en el pueblo donde pasó gran parte de su vida. Creo que fue feliz. No fue nunca exigente, caprichosa ni ambiciosa. Tenía buen carácter, soportó sin quejarse las mil perrerías que le hicieron una y otra vez. Cada vez que estuvo ingresada me decía con resignación "otra vez aquí", en lo que se convirtió en una tremenda casi rutina periódica. Ya hemos dicho eso tan repetido eso de "por fin ha descansado", fórmula de dudoso consuelo, pero qué otra cosa se puede decir. Relatar una y otra vez el rápido final no supone ningún alivio, no aparta el dolor, ni siquiera es una explicación de lo ocurrido. Se acabó, se ha apagado otra vida en mi familia, y son ya tantos los que se han ido... Una tía mía decía amargamente que no es normal que haya visto irse a tres sobrinos, los tres más jóvenes que yo. Pero cómo rebelarse ante la muerte inmisericode, el destino trágico, el adiós temprano y siempre doloroso.
La liturgia establecida ha impedido celebrar una misa de funeral, ignoro los motivos. El responso me ha parecido frío e impersonal. Yo pensaba en las palabras tristes y tremendamente realistas de Juan Ramón, pero no he podido leerlas. Y es así como nos vamos, dejando atrás a los que nos quieren y nos recordarán. La vida seguirá, de otro modo, pero seguirá. Creo que el cariño no desaparece con ese adiós. No sabemos cómo llenaremos ese hueco, cómo sentirán su presencia Juan Pedro, su marido, Juanma, Silvia y Fernando, sus hijos, en su casa. Una madre deja un vacío irrellenable. No sé cómo evitar que se me escape alguna vez preguntar por ella, como aún pregunto por mi hermano Emilio o me sobresalto al ver a algún hombre que me recuerda a mi padre o al vislumbrar una cabeza totalmente cana como la de mi madre. Demasiadas ausencias, demasiados recuerdos. Haber visto la muerte tan de cerca no me impide recordar la vitalidad de los que se fueron, su sonrisa, su voz. He estado con ellos tantas veces por esas calles... No sé si la ausencia llega a ser soportable alguna vez, quizá simplemente nos acostumbremos a ella y aprendamos a vivir con ese hueco dentro de nosotros.
Ya descansáis juntos, papá, mamá, Elena. Allá donde estéis, velad por nosotros.
martes, 25 de diciembre de 2012
BUENAS REFLEXIONES
UNO NO ESCOGE
Uno no escoge el país donde nace,
pero ama el país donde ha nacido.
Uno no escoge el tiempo para venir al mundo,
pero debe dejar huella de su tiempo.
Nadie puede evadir su responsabilidad.
Nadie puede taparse los ojos, los oídos,
enmudecer y cortarse las manos.
Todos tenemos un deber de amor que cumplir,
una historia que hacer,
una meta que alcanzar.
No escogimos el momento para venir al mundo.
Ahora podemos hacer el mundo
en que nace y crecerá
la semilla que trajimos con nosotros.
GIOCONDA BELLI
MENSAJE AL FINAL DEL AÑO 2001
Las campanas doblaron tantas veces este año
que preguntamos -retóricamente- por quién doblaban,
sabiendo demasiado bien la respuesta.
Ha llovidofuego sobre Nueva York, Tora-Bora, Gaza, Tel-Aviv.
Uno busca plumas y abanicos para espantar el humo de los incendios
y abrirle el ojo a la claridad por donde mirar más allá
de cráteres y ruinas.
Pero los bordes de la ciudad de los días por venir
son como espejismos que se alzan y se difuminan.
En la polvareda desaparecen las certidumbres,
igual que los perfiles de los rascacielos
que hace tan poco parecían llamados a sobrevivirnos.
En este paisaje quebrado donde las vidas quedan sobre la tierra
como caña de azúcar cortada antes de la miel o del ron,
los que permanecemos corremos a refugiarnos
en la roja palpitación de la única certidumbre segura y cálida:
el abrazo, el pecho de los que amamos.
GIOCONDA BELLI
Me ha costado mucho este año decidirme a escribir algo para estas fechas. No me parecía adecuado sucumbir a la ola que exige seguir como si nada (la realidad en cualquier calle, en cualquier centro comercial, en las familias es muy diferente), pero me parecía más oportuno que nunca reflexionar sobre lo que está ocurriendo precisamente estos días. No me apetecía hablar de las costumbres navideñas, ni en serio ni en broma. Todo me parece gris, deslucido, de plástico malo. Al final he recurrido a dos de mis refugios seguros: la poesía de Giconda Belli y la lúcida acidez de Mafalda.
No me atrevo a desear Feliz Año a nadie, ya lo hicimos hace doce meses y qué decir del resultado... Buenos deseos sí, los que hagan falta; la realidad y las posibilidades y empeño de cada uno dirán el resto.
miércoles, 14 de noviembre de 2012
YO ESTUVE ALLÍ
Algún día, cuando alguien recuerde el día de hoy, 14 de noviembre de 2012, quizá pueda decir que fue un día clave en nuestra historia, un día que marcó un antes y un después en el desastroso y miserable rumbo que marca a fuego nuestras vidas desde hace tiempo. Ojalá sea el último en el que las calles de toda España se llenen de personas doloridas, indignadas, cabreadas, avergonzadas de nuestros políticos, hartas de tanto sacrificio que sólo beneficia a unos pocos con el pretexto mil veces repetido de hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, hemos vivido muy bien sin merecerlo, hay que reducir el déficit a toda costa, no podemos mantener a tanto vago... No ha sido el primero, pero sería un gran triunfo de todos que no hubiera más. Me gustaría ser optimista y creerlo, pero, ay, nada invita a la alegría, al contrario. He visto, como en la manifestación de julio, miles de personas (qué más da la cifra, éramos muchos, muchísimos, incontables) de toda clase y condición reclamando sus derechos, recordando a nuestros dirigentes que no somos sus lacayos, que no somos unos vagos, que se nutren de nuestro esfuerzo y viven muy bien gracias a nosotros, a lo que nos quitan vía unos ¿razonables? impuestos pero, sobre todo, a lo que nos roban de forma descarada. Gente que sufre el desempleo, el desahucio, el desamparo, la falta de oportunidades, el abandono de las instituciones, el desmantelamiento de unos servicios hasta hace nada modélicos y ejemplares, el empobrecimiento físico y moral de nuestra sociedad, la certidumbre de que el futuro de nuestros herederos (y el nuestro) será una mierda... Lo peor, con ser mala la situación económica, es la ideología que se esconde tras estas medidas que pretenden justificar como dolorosas pero necesarias. No me insulten más, por favor. ¿Dolorosas para quién? ¿Para los que disfrutan de unas dietas escandalosas aunque no vayan a su puesto de trabajo, cuando a mí me descuentan hasta la hora que empleo en ir al médico, me bajan el sueldo un mes sí y otro también y no sólo me quitan la paga mal llamada extra (a la que ellos, mis jefes, se comprometieron por ley) sino que además me obligan a cotizar por ella como si la cobrara? ¿Para los que viajan en coche oficial mientras yo sigo llenando las arcas estatales con los escandalosos impuestos de los combustibles? ¿Para los que se hacen la foto con los mandamases mundiales con sonrisa profidén mientras yo debo pagar aún más por las medicinas y la asistencia médica que ya he pagado? Estoy harta de oír es lo que hay, es una forma de justificar lo injustificable, de rendirse sin luchar, de resignarse. Yo cobraré menos en enero por haber hecho huelga hoy. Me dolerá, pero al menos nadie podrá decirme que no lo intenté, que no uní mi presencia a la de muchos miles que abarrotaron las calles en defensa de sus derechos, que no luché, que miré hacia otro lado cuando pintaban unos bastos así de gordos. Yo estuve allí, y volveré a estar si es necesario, junto a los médicos y los bomberos, los maestros y los albañiles, los carteros y los camareros, los estudiantes y los enfermeros... todos unidos, todos dispuestos a no dejarse pisar más. Tengo miedo, más que nunca en mi vida, y un pueblo acojonado es muy fácil de gobernar. Si algún ingenuo cree aún que éste es el camino de la recuperación, va listo. O luchamos o nos cortarán en cachitos, sin anestesia ni nada. A este paso, pronto no quedará nada que defender. Al tiempo...
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