sábado, 23 de mayo de 2009

GOOD

Algunos temas son repetidamente tratados en el cine, con mayor o menor fortuna. La 2ª Guerra Mundial, el Holocausto, el nazismo y en España la Guerra Civil (algunos piensan que en exceso y con pocas variaciones). Quizá sea bueno recordar tanto para no olvidar. Good es la última, por ahora, que trata el tema del nazismo, pero desde un punto de vista diferente, algo siempre de agradecer. Cuenta la historia de un profesor universitario de literatura en la Alemania ya a principios del nazismo, con problemas personales: madre enferma, dos hijos, un suegro entrometido, una mujer algo ausente... El partido en el poder le solicita para que escriba un ensayo que apoye las teorías sobre la eutanasia porque el argumento de una novela suya versaba sobre ello. Pensaba que era llamado para un fin poco claro y casi se siente aliviado cuando comprueba que sólo se trata de eso, de un escrito. No comparte las ideas nazis, pero cree que son unos exaltados que durarán poco en el poder. Se alarma un tanto cuando en el patio de la Universidad queman un montón de libros y el rector le dice que debe eliminar a Proust de su lista de autores recomendados porque es uno de los tenidos por peligrosos contrarios al régimen imperante. Ni siquiera entonces John Halder (estupendo Viggo Mortensen) reacciona con miedo. Casi sin darse cuenta se ve convertido en un alto mando del III Reich. Su mejor amigo es un psicoanalista judío que ve el peligro real cuando es demasiado tarde. No huyó de Alemania mientras pudo porque era alemán, había luchado por su país en la 1ª Guerra Mundial, no tenía por qué marcharse. Cuando por fin decide hacerlo le resulta imposible y es llevado a un campo de concentración en Silesia.
John Halder deja a su mujer porque inicia una relación con una de sus alumnas que le persigue descaradamente. Cuando se queda embarazada es alabada en una fiesta porque va a perpetuar la raza aria, de la que ella es perfecta exponente. En cambio, otro dirigente nazi que no puede tener hijos no asciende como debería debido a esa "pequeña" complicación. Se encuentra tan desesperado que piensa incluso en buscar un joven que deje embarazada a su mujer. ¿Por qué no, si ésa es la obligación de todo buen alemán, según el partido?
Good es la historia de un hombre atormentado que se ve involucrado casi sin enterarse en un sistema cruel y totalitario que llegó a ser capaz de cometer las mayores atrocidades. ¿Alguien pudo haber previsto desde sus inicios hasta dónde llegarían? Pero las directrices estaban marcadas desde el principio. La explicación quizá sea que la espiral creció sin medida y el ansia de poder y sangre de Hitler no tenía límites. Dio al pueblo alemán lo que creía necesitar en ese momento, una forma de volver a su sueño tras las penosas condiciones de rendición que les impusieron después de la 1ª Guerra Mundial. Les dijo lo que querían oír. Quizá sea cierto que gran parte de los alemanes desconocían los crímenes nazis, y que incluso muchos soldados no eran conscientes de lo que hacían, pero cuesta creerlo, la verdad. ¿Cuándo se es consciente de los propios actos y de sus consecuencias? John Halder es un hombre bueno e inteligente que no cuadra con la idea del nazi asesino. Se afilia al partido para asegurarse su puesto en la Universidad sin imaginar siquiera las consecuencias de semejante acto. ¿Cuándo se da cuenta de su error? Cuando comprueba que las personas que le rodean, sobre todo su amigo Maurice, sufren por ello, pero ya es tarde para volverse atrás. La escena final es demoledora.
Viggo Mortensen encarna perfectamente al profesor atormentado al que le ha tocado vivir una época intensa y atroz en un país en la que no se podía ser neutral, un periodo de la Historia duro y terrible. Ahora conocemos toda su magnitud, por eso es necesario no olvidar porque puede repetirse, al menos en parte, en cuanto se den las condiciones propicias para ello. La extrema derecha tiene no pocos seguidores y basta "calentar" lo suficiente a ciertas personas para acusar al extranjero de muchos males nacionales y para resucitar viejos fantasmas siempre al acecho. Me acordé, viendo la película, de La Ola, que también recomendé en su día, y de otra, quizá de los años setenta, francesa, que creo se titulaba I, como Ícaro. Cuenta un experimento para comprobar la inclinación o predisposición de cada cual a obedecer al poder. Unos voluntarios deben aplicar pequeñas descargas eléctricas a personas aparentemente vulgares sometidas a una serie de preguntas. Cuando se equivocan, zas, descarga. Al principio son muy pequeñas, pero van creciendo en intensidad según avanza el experimento. Los "examinadores" cumplen con su "deber" porque así se lo han mandado, y cuando se dan cuenta de la barbaridad que están cometiendo es demasiado tarde. Quizá todos nosotros seamos iguales: cuando el rechazo o el castigo al otro es pequeño no le damos importancia. ¿Acaso no empezó así el nazismo? Al principio sólo se trataba de excluir a los judíos de ciertos ámbitos públicos, luego se cerraron sus locales, después se les marcó con una señal, más tarde se les confinó en guettos... hasta llegar a matarlos por millones. Tamaña atrocidad creció poco a poco, como crecen la maldad, el odio, la xenofobia, el racismo... No podemos permanecer impasibles ante estos males que no duermen ni desaparecen. Lo dije en otro foro cuando vi Crash: hay que hacer algo. No podemos dejar que el fanatismo, la intolerancia y la injusticia ganen la partida.
Good no es una película redonda, pero es bastante recomendable. Hace pensar, que ya es suficiente para ir a verla. Da pie para hablar sobre la atracción del poder, por ejemplo, para averiguar qué tiene para que tantos caigan en sus redes, lo deseen y no quieran abandonarlo. Viggo Mortensen llena la pantalla, como siempre. En Promesas del Este estaba memorable. Cuenta en una entrevista que sufrió un estremecimiento cuando se puso el uniforme de las SS, y no era para menos. Nunca me defrauda, aunque como no he visto El señor de los anillos no le he visto en el papel que le dio fama. Me gustó también mucho en Alatriste, a pesar de sus defectos.
Id al cine, siempre hay algo que merece la pena ver. Feliz semana a todos.

8 comentarios:

Clares dijo...

Me has transmitido la idea perfectamente, y esta semana misma iré a verla, porque creo, según lo que cuentas, que merece la pena. En realidad, parece que la película trata de la conciencia, de la ignorancia voluntaria o involuntaria que nos hace no creer lo que está claro y ante nosotros. Tengo que verla, porque es un tema que me preocupa bastante, y tanto me da que sea en la Alemania nazi, como en cualquier otro sitio, aunque la dimensión que aquello alcanzó lo hace paradigmático de la barbarie humana cuando se desata.

Joselu dijo...

Los seres humanos son ambiguos y sienten miedo ante el poder si este es totalitario. Yo he sentido ese miedo ante la policía municipal en Barcelona cuando salí en defensa de un señor que había puesto una pancarta entre dos árboles hablando de las jugosas condiciones de jubilación de los políticos. La pancarta no era en absoluto ofensiva pero dos municipales vinieron a exigirle que la retirara si no quería se detenido. Él hombre con la Constitución en la mano quería hacerles ver que tenía derecho a la libre expresión. Fue inútil. Un amigo y yo salimos en defensa de aquella persona. La reacción de los municipales fue contundente. Nos animaron a que no nos metiéramos en lo que no nos importaba y que ellos eran agentes de la autoridad. Recuerdo su mirada, su tono, y a pesar de estar en una sociedad formalmente democrática sentí miedo. No quiero ni pensar en la atmósfera que se fue imponiendo en la Alemania nazi, atmósfera a la que sucubieron la mayoría de los alemanes. ¿Qué podía hacerse frente a la violencia y salvajismo de las hordas nazis dispuestas a todo? La gente tenía familia como Halden y quizás no pensaba que se llegaría a tanto. ¿Qué podía hacer? ¿Huir con su madre enferma y su familia? Terminó tragando y aceptando lo que pasaba, como tantos alemanes que no quisieron saber. Es un buen problema el que plantea la película y da lugar a reflexiones muy jugosas porque estoy seguro de que si volviera a pasar algo semejante se producirían resultados análogos. En todo caso, para entender qué pasó con los judíos y otras minorías étnicas en la Alemania nazi sólo hay que ver las matanzas que se dan en África en tantos países y sin que nadie les conceda la más mínima importancia. Estamos anestesiados ya ante la persecución de los diferentes y los pobres. La gente tiene demasiado miedo a perder su estatus económico y social y la clase media es especialmente medrosa. Las dictaduras se perciben como una solución frente a ese miedo. Volvería a pasar lo mismo. Un cordial saludo.

Miguel dijo...

Muy buena tu crónica (como todas las que haces) de la película. El tema es fascinante. Y sin querer uno se pregunta qué hubiera hecho si le hubiera pillado el ascenso del nazismo en la Alemania de los años treinta. Fueron años difíciles y yo no culpo a la gente que aclamó a Hitler. Fueron víctimas de un tiempo muy concreto. Sólo pasados los años se dieron cuenta realmente de a quién aclamaban.

Un abrazo, colega.

Yolanda dijo...

El tema de la conciencia da para mucho. No siempre se puede elegir hacer lo correcto, a veces por ignorancia y otras por miedo. No sé si toda la gente que apoyó a Hitler sabía realmente lo que estaba ocurriendo, no puedo creer que millones de alemanes fueran asesinos potenciales. Aquella barbarie no admite ningún matiz que le reste gravedad. Cierto que se han cometido otras muchas, y se siguen cometiendo, pero como tú dices aquélla es paradigmática.
Ya me contarás si la ves. Un saludo.

Yolanda dijo...

Es cierto todo lo que dices. No podemos oponernos a la autoridad en forma de fuerza bruta, irremediablemente salimos perdiendo. Lamentablemente, los defensores del orden no siempre entienden cuál es su obligación. Da miedo enfrentarse o siquiera toparse con ellos. En mucho países se ha dado, y sigue sucediendo, como tú bien dices, el abuso de poder, que siempre conlleva injusticia y crímenes. Quiero creer que no puede haber tantos millones de asesinos, ni antes ni ahora, pero dejar hacer también es una forma de participar en la atrocidad. Visto así, todos los países que causamos la sangría de África y otros lugares somos cómplices. ¿Se puede hacer algo realmente efectivo, aparte de levantar la voz? No lo sé. El protagonista de la película no tiene muchas opciones. ¿Le hace eso menos culpable? Tampoco lo sé.
Un abrazo, colega.

Yolanda dijo...

La Historia siempre se escribe a posteriori. Hasta que no entraron los aliados en los campos de concentración no se supo el horror de todo aquello, pero sí se conocían otros detalles de la persecución antisemita. ¿A millones de personas les parecía bien? No lo sé. Es fácil sembrar el odio en una sociedad contra ciertos colectivos, lo seguimos viendo. Parece que al ser humano le gusta encenderse y sacar a flote la bestia parda que aún llevamos dentro. Da miedo saber lo que somos capaces de hacer en un momento dado.
Un abrazo, colega.

Lola dijo...

Me he encontrado con tu blog y me lo he leido casi todo. Es estupendo como haces las criticas de las peliculas, a la vez objetivas y personales. Te seguire leyendo. Saludos Lola
Mi blog: http://boheme.zruspas.org

Carlos dijo...

Bueno, acabo de ver la película y el desarrollo de la trama tiene un paralelismo con lo que sucede con el llamado "proceso revolucionario" que se vive en Venezuela, claro, en grados más atenuados, pero igualmente se observa tráfico de influencias, fanatismo, abuso de poder, injusticia... clasicos como el de George Orwel 1984 ilustran la degeneracion del poder. Gracias Yolanda por tu trabajo.