sábado, 14 de noviembre de 2009

CELDA 211

Celda 211 es una película durísima, sobrecogedora, impactante. Iba avisada, pero ya la primera escena me dejó clavada en la butaca. Poco después aparece la nuca rapada de Luis Tosar y sabes que se va a apoderar de las dos horas restantes. Se oyeron comentarios, exclamaciones, más tarde algún insulto dirigido a un personaje especialmente repulsivo, y eso que hay varios acreedores al título. Es una gran película y además es española, que no es poco. Ha triunfado en cuantos festivales se ha proyectado, aunque no sé si ha recibido algún premio o se presentaba fuera de concurso. Es cine carcelario, género que tiene muchos adeptos. Recuerdo especialmente Cadena Perpetua, con Tim Robbins y Morgan Freeman en papeles inolvidables. Anteriores son El hombre de Alcatraz, Fuga de Alcatraz o La leyenda del indomable, entre otras muchas. Quizá tengan tanto interés porque muestran un mundo duro y despiadado en el que nadie desea entrar más que de visita, si acaso. Jesús Quintero presentó con su peculiar estilo una serie de entrevistas con reclusos en Cuerda de presos, y decía que si algo había aprendido era que cualquiera puede encontrarse en esa situación en el momento menos pensado. Entrevistó, por ejemplo, a un hombre ya mayor que, harto de la ludopatía de su mujer, que se gastaba todo cuanto estaba a su alcance y lo que podía sacar malvendiendo las pertenencias familiares, cogió la escopeta, entró en el bingo donde sabía que acudía día tras día y la mató. Una tragedia anunciada que él pagó con largos años de cárcel. La televisión se encarga de airear casos espeluznantes, pero suele tratarlos de manera repulsiva y morbosa, lo que les quita toda credibilidad. En lugar de hacernos odiar el delito se recrea en los detalles más sórdidos, muchas veces sin contrastarlos. Busca testigos no siempre fiables y recurre a cualquier método con tal de hacerse con un trozo del pastel de la audiencia. Miserables.
Celda 211 no hace concesiones a nadie, no es complaciente ni políticamente correcta y es especialmente crítica con el poder, que sale muy mal parado. Juan, un joven funcionario de prisiones, acude un día antes de su incorporación oficial a la cárcel para familiarizarse con ella. Un desdichado incidente desencadena la tragedia. Debe hacerse pasar por un preso más, lo que le obliga a mentir y hacer cosas impensables cuando todo se complica. Un motín encabezado por Malamadre (magistral Luis Tosar) coge rehenes y pide una serie de mejoras en sus condiciones. Me cuesta no contar nada más porque todo ocurre con rapidez y los acontecimientos trágicos se suceden de manera inexorable. El espectador quisiera otro desarrollo, pero no es posible. La tensión no decae ni un momento. Hay personajes rudos, duros, crueles, desengañados, curtidos por la vida que les ha llevado allí y por la estancia entre barrotes. Algunos actores son presos reales y los que no te hacen dudar de su condición. Antonio Resines no es aquí el cómico bonachón al que nos tiene acostumbrados, y es una de las grandes bazas de la película. Dice Carlos Boyero, que le dedica grandes elogios a pesar de su proverbial reparo, cuando no directa antipatía al cine español, que sobran los flashbacks que muestran la vida de Juan con su mujer embarazada, y yo creo justamente lo contrario, que marcan el dramático contraste entre la feliz normalidad y la tragedia en la que se ve envuelto.
Sentí rabia e impotencia en más de una escena. ¿Por qué han de ser así las cosas, la vida en la cárcel, las soluciones políticas? Ignoro cómo es vivir encerrado. Sé que muchos creen que los presos viven estupendamente, que disfrutan de muchas comodidades y que nunca cumplen sus condena por completo, por atroz que haya sido su delito. Un funcionario relativamente reciente me dijo hace poco que los reclusos viven como Dios porque el Estado español es cien por cien garantista. No sé si creerle. La Justicia es desesperadamente lenta y no siempre hace honor a su nombre. ¿Cómo puede demorarse un juicio con su correspondiente sentencia durante años? ¿Qué siente en todo ese tiempo el que se juega quizá el resto de su vida? Da escalofríos sólo pensar en la posibilidad de pasar por un trance así.
Luis Tosar, que ya ha demostrado sobradamente lo buen actor que es (recordemos, por ejemplo, Los lunes al sol o Te doy mis ojos, entre otras) se marca aquí un personaje digno de un Goya, por lo menos, aunque puede aspirar de sobra a metas más altas. No parpadea, es el amo de la función con sólo un gesto. Siempre me ha asombrado cómo los buenos actores controlan su mirada. Da más respeto que miedo. En un mundo en el que las lealtades y las traiciones son a muerte hay que saber bien con quién te juntas. Sabemos que la droga circula con holgura en las cárceles, que los funcionarios hacen la vista gorda para recibir soplos convenientes, que algunos presos pasan información a cambio de ciertos privilegios, que la política está por encima de la ética en ocasiones... Es un mundo oscuro y cruel en el que se desdibujan más que nunca los límites entre el bien y el mal, lo justo y lo injusto, lo humano y lo irracional. Id a verla si os gusta el buen cine y soportáis las emociones fuertes. Coincidí con un matrimonio amigo y él me comentó que le había resultado casi inaguantable. No es una película para cualquiera, desde luego, y merece realmente la pena.
Buena semana a todos.

17 comentarios:

zim dijo...

Realmente es increíble la cantidad de mundos paralelos que coexisten a nuestro alrededor. Diría que son como carreteras por las que discurren las vidas de todos nosotros: políticos, presos, obreros, parados, empresarios, sin techo, alcohólicos, ricos, ludópatas, maltratados, enfermos .... tantísimas realidades, tan distintas, tan crudas algunas de ellas comparadas con la vida 'corriente' que llevamos algunos otros ... A veces, las más, estas carreteras son absolutamente inconexas, y sólo de lejos atisbamos a quienes por ellas transitan. Otras, se producen intersecciones y cruces que nos pueden perfectamente hacer cambiar de vía y encontrarnos en una de las paralelas, tal como dices que afirmaba Quintero.
Me gustan las películas carcelarias. Intentaré ver esta que nos recomiendas. Sólo me está haciendo dudar el hecho de que tenga escenas excesivamente duras, que tanto me cuesta contemplar. Saludos y gracias.

Joselu dijo...

Aleluya, coincidimos felizmente. Ayer noche fui a ver la película que comentas. Fueron casi dos horas de tensión mantenida y frenética, de actorazos formidables como reseñas. Salí, a pesar de su dureza, bien reconciliado con el cine español al que sabes que respeto y me gusta frecuenta. Es una película notable en la que la capacidad de adaptación del protagonista -funcionario de prisiones fingiendo ser preso- y su relación con Malamadre es sobresaliente. El ambiente en la prisión está muy bien conseguido, y la toma de rehenes de ETA es un tema que nunca se me hubiera ocurrido, pero da un juego muy interesante. Quizás me pareció algo forzada la muerte de la mujer del funcionario en la represión de la manifestación en la puerta de la prisión, pero supongo que era necesario para ligar los acontecimientos que se desarrollan posteriormente. ¡Cualquiera se relajaba con las escenas de la película! Buen cine carcelario y brillante actuación de prácticamente todos los actores que dan la talla en sus papeles, como bien haces notar. Fuimos a ver esta película aunque antes intentamos ver Julie y Julia de Meryl Streep, pero suspendieron la proyección. No me arrepiento de haberla visto. Saludos, colega.

Lola dijo...

No iré a verla, Yolanda, porque ya no puedo, ni quiero, ver películas que me hagan sufrir y sobre todo si son seres humanos humillados.
Es una pena no poder ver la interpretación de los actores; Luis Homar me gusta mucho, es verdad que llena la pantalla.
Me gusta leerte. Un beso Lola

JAVIER S. SÁNCHEZ dijo...

Después de leer tu formidable narración y los comentarios, tomo nota para no perdérmela. Siendo solamente un aficionado, me gustan las películas históricas y estas de cárceles donde, por qué será, siempre nos ponemos del lado de los reos porque, al final, se demuestra alguna injusticia. He visitado (de visita) la cárcel en dos ocasiones. La primera fue para hacer un examen de oposición en la desaparecida de Carabanchel; la segunda, una carcel de mujeres. Entrar en ese mundo paralelo, como alguien dice, es sobrecogedor. No perdáis la ocasión, en todas hay compañeros que dan clase a los reclusos. Ellos os mostrarán su trabajo y el dia a día del centro.
Saludos.

Yolanda dijo...

Zim, la historia es muy interesante y toca varios temas, ETA incluida. Me parece una película valiente y necesariamente dura, pero no más desagradable que otras peores. Muestra un mundo real que no deseamos ver porque pensamos que nunca nos va a tocar vivir en él, como el de los inválidos y otros que tú citas. No estamos a salvo de nada y hay que conocer lo que nos rodea. Espero que te guste. No hay que desperdiciar una buena peícula española.
Un saludo.

Yolanda dijo...

Joselu, celebro que coincidamos una vez más. "Celda 211" es una muestra más de lo que se hace por estos lares con los mimbres apropiados. Actores, guión y ambientación son sobresalientes. El toque con los presos de ETA pone al descubierto los intereses políticos. Es cierto que la escena de la muerte de Elena quizá sea algo forzada, pero, como dices, es necesaria para llevar a Juan al límite. Nadie sabe cómo va a reaccionar en una situación así. Y, como suele ocurrir, la realidad supera a la ficción. Algunos personajes dan realmente miedo, han acentuado su dureza y crueldad para incrementar la tensión.
No sé si iré a ver "Julie y Julia", quizá algún día que me apetezca algo ligero, pero no suele ser mi primera opción. Tengo invitaciones para ver el martes
"2012", si no fuera por eso creo que no la vería. No me gustan las películas apocalípticas. Ya te contaré.
Un abrazo, colega.

Yolanda dijo...

Lola, es una película dura, quizá no apta para todas la personas sensibles. Es una pena que te la pierdas por eso. Yo soporto mal las que contienen torturas, maltratos y cosas así, pero necesito ver historias como ésta para saber qué ocurre en un mundo tan alejado del mío.
Gracias por leerme. Un saludo.

Clares dijo...

A mí me pasa como a Lola, Yolanda. Me cuesta mucho trabajo ver películas de este tipo. Vamos, si me encuentro escenas terribles en medio de una película que trata otro asunto o si viene a cuento, pues paso el ratillo y ya está, pero si sé que todo va a ser terrible, prefiero no verlo. Así me he perdido unas cuantas, que la gente dice que son muy buenas, pero que yo luego no puedo soportar. Tal decisión la tomé en París, bien joven era yo entonces, cuando vimos "Saló" de Passolini. Yo en realidad la "entreví", porque me pasé toda la película con los ojos medio tapados. No podía aguantarlo.

Yolanda dijo...

Javier, gracias por seguirme y contestarme. Seguro que si ves la película te impactará y te gustará porque está muy bien hecha y los actores son formidables. Comprobarás que todo tiene al menos dos caras y que el poder casi nunca es justo. Por lo que he oído, la novela también es muy buena, aunque la narración es diferente.
Sé que hay maestros en las cárceles y me gustaría conocer a alguno, intentaré hacerte caso.
Gracias por leerme. Un saludo.

Yolanda dijo...

Clares, la película no es como "Saló", que no aguanté entera. Es dura, pero soportable, al menos para mí. No todo es terrible, aunque no es una comedia, desde luego. Algunas noticias de los telediarios son peores. Más que los hechos concretos es la situación lo que resulta impactante. Está muy bien tratada, no tiene nada gratuito. Tú verás, es una pena que te la pierdas.
Gracias por leerme. Un saludo.

Clares dijo...

Si tú lo dices, lo mismo cualquier noche de estas nos vamos a verla y ya te cuento.

Miguel dijo...

Tomo nota de esta estupenda crónica. Cuando pueda, la veo. A mí siempre me ha impresionado e inquietado, este mundo que hay junto al nuestro que es el mundo de las prisiones. Ya sé que son gente que ha cometido algún delito (algunos terribles y espeluznantes) pero el hecho es que ahora están ahí, recluídos y sufriendo de la privación de libertad. ¿Es este el mejor modo de hacer justicia? Yo, la verdad, no le veo otra solución. No sé si la solución sería "limpiar" las cárceles e introducir elementos que hagan a los presos olvidar su mundo anteior y crear una nuevo libre de sus pasadas fechorías. No lo sé.
Buen post, en cualquiera de los casos. Enhorabuena.

Un abrazo.

supersalvajuan dijo...

¿Recuerda a Cadena Perpetua? Pues habrá que verla entonces

Tachuela dijo...

Resulta curioso que en la casa de la maestra... libro de pantalla. Nadie ha comentado la novela en que está basada la excepcional historia, de un autor, creo que sevillano, del que no recuerdo su nombre, aunque la editorial me parece que fue la valiente en su dia Lengua de Trapo. A mi me cautivó. Está contada la historia a tres voces, no le sobra una página y eso hizo que me leyera en dos días y porque en el primero tuve que salir por la noche. Creo que la maestra debería ponerla como lectura obligada esta semana en su clase de literatura.

Yolanda dijo...

Miguel, el mundo carcelario está lleno de zonas oscuras por desconocimiento. Esta película es valiente y dura, ve a verla porque te gustará. No me gusta el cine complaciente, para eso ya está Disney.
Gracias por acompañarme en estos viajes cibernéticos pero reales. Feliz domingo. Un abrazo, colega. Ah, y échate la siesta (mejor en compañía, ya sabes).

Yolanda dijo...

Tachuela, oi lo de la novela en la radio y tengo ganas de leerla por ser tres las voces que cuentan lo que ocurrió, cada una según su punto de vista, lo que supone un enfoque distinto al de la película. La buscaré, a ver si la consigo.
Ya me gustaría mandarla en clase, pero mis alumnos tienen once años y no es para ellos, ni por el tema ni supongo por el lenguaje. Es triste decirlo, pero aunque lean mucho (no es lo general) su nivel de comprensión lectora es penoso. Están acostumbrados a lecturas simplonas y fáciles, no saben pensar ni interpretar textos más ricos y complejos. Y lo malo es que no podemos hacer mucho más, aunque lo intentemos.
Gracias por leerme. Un saludo.

Elena dijo...

Me encantan tus entradas sobre cine. Esta película es de las que tengo pendientes, aunque sé que no me defraudará, porque Luis Tosar es para mí uno de los grandes del cine español. Fui a ver Ágora hace poco y me gustó mucho, me pareció que plantea interesantes reflexiones sobre el fanatismo y la intolerancia religiosa versus el razonamiento lógico. El otro día pude ver El secreto de sus ojos, con un Ricardo Darín extraordinario y una historia conmovedora que te llega a lo más profundo. Bien por todas estas películas que se salen de lo acostumbrado y nos llevan a explorar nuevos caminos. Buen cine, con mayúsculas.

Un abrazo