martes, 7 de julio de 2009

Por fin estoy de vacaciones, tras un largo y atareado curso escolar. Hace mucho calor, ya sabéis lo que dicen de Madrid, nueve meses de invierno y tres de infierno. Estamos en pleno infierno, pues, como otras zonas de España. Este país nuestro tan lleno de contrastes nos ofrece ahora mil lugares preciosos en los que refrescarse y descansar, o dar rienda suelta a nuestras apetencias, allá cada cual. Yo prefiero el Norte, tan bonito y cuidado, incluso con sus lluvias intempestivas. En agosto iré a San Sebastián con mi marido, como cada año. Mientras tanto seguiré por aquí, quizá escribiendo de vez en cuando, aunque ya veo que muchos blogueros habituales han echado el cierre hasta septiembre. Hay que parar de vez en cuando y cambiar de actividad, desde luego, para reponer fuerzas y renovarse por dentro y por fuera. El invierno es muy largo y su rutina impuesta sobre todo por el trabajo resulta en ocasiones dura y difícil de llevar.
Durante este mes aprovecho para ir al gimnasio por las mañanas un par de horas si puedo. Lo hago con más gusto que en los meses restantes porque estoy más relajada. Luego una buena ducha y lista para hacer recados, la comida, la casa... Me gusta poder hacer ahora distintas ensaladas, tan variadas y refrescantes, mucho gazpacho, platos ligeros pero sabrosos... La siesta es un lujo asiático en esta época, en unas horas en las que la calle es puro fuego y cualquier movimiento se antoja laborioso. De vez en cuando conviene dejarse llevar por la pereza, ver pasar las horas lenta y plácidamente, haciendo todo lo que nos gusta y debemos dejar aparcado por falta de tiempo durante meses. Me encanta leer, y en vacaciones devoro todo lo que puedo. Ahora estoy con "La mano de Fátima", de Ildefonso Falcones, que me regalaron mis colegas por mi cumpleaños con unas emotivas dedicatorias. Me parece aún mejor que "La catedral del mar", que me encantó. Y, por supuesto, tengo pendiente el último de la trilogía de "Millenium". Leí en una tarde "Kafka y la muñeca viajera", una preciosidad que os recomiendo.
Sigo con mis sesiones semanales de cine. Vi "El primer día del resto de tu vida", una estupenda película francesa sobre las relaciones familiares con momentos realmente divertidos y otros muy emotivos. Los franceses son grandes maestros en este tipo de historias. Es en verdad recomendable.
"Te quiero, tío" es una gran comedia americana, nada que ver con las tontadas de adolescentes tan típicas de esta época. Contiene lúcidas reflexiones sobre las relaciones hombre-mujer y con los integrantes del mismo sexo. Está claro que hombres y mujeres nos relacionamos de manera muy diferente con nuestros iguales, las mujeres compartimos unas intimidades con nuestras amigas que a ellos les resultan incomprensibles y viceversa. La amistad, en todo caso, es valorada como lo que es por los personajes de la película, con escenas muy divertidas. También merece la pena, id a verla.
Por último, hice caso a la crítica y fui a ver "Pagafantas", que resultó ser una estimable y ocurrente comedia española muy por encima de la media. Los actores están geniales y el guión es original y entretenido. El cine español suele ser poco valorado, y es cierto que en general ofrece mediocres productos, por lo que su efecto en la taquilla es bastante deprimente. Yo aprecio los buenos productos, vengan de donde vengan, y creo que algunas películas españolas no reciben lo que merecen. Creo haber leído en algún sitio que muchos españoles aprecian nuestro cine, pero que prefieren verlo en casa. Normal, si se tiene en cuenta el abusivo precio de las entradas y sus añadidos. La pantalla grande está hecha sobre todo para películas espectaculares que en la tele pierden mucho. Las historias intimistas, por el contrario, pueden er disfrutadas de ambos modos.
Estoy siguiendo a ratos el funeral de Michael Jackson. Los americanos lo hacen todo a lo grande y tienen un sentido del espectáculo que ya quisieran muchos. No voy a añadir gran cosa a lo ya dicho en tantas páginas desde su muerte. ¿Quién sabe la verdad total? Nadie. Es normal que en su funeral todo sean lágrimas y alabanzas. Es de suponer que muchos de los detalles de su vida no se sepan nunca. Tuvo fama, dinero y talento, pero murió convertido en una sombra de sí mismo. Le devoró su propio personaje. Fue contradictorio, aunque hay que reconocer su genio musical. Bailaba como nadie y manejaba el escenario a su antojo. Otra cosa era su vida privada, plagada de misterios y excentricidades. Es algo común a muchos personajes públicos y famosos. ¿Cuántos no han visto sus vidas destrozadas por no saber digerir la fama? Convertimos en dioses a seres quizá geniales en una faceta, les ensalzamos de forma desmesurada. ¿O no es una locura lo ocurrido con Cristiano Ronaldo, por citar el último ejemplo de despropósito? ¿Cuantos no han sufrido la caída a los infiernos tras haber tocado un ficticio cielo? Michael Jackson deja un importante legado musical y muchos sacarán partido de su muerte. Las ventas de sus discos y videoclips han subido como la espuma, lógicamente, y seguirá dando mucho dinero durante largo tiempo. En cualquier caso, descanse en paz.
Felices vacaciones a todos.

martes, 23 de junio de 2009

GRADUACIÓN

Por fin hemos terminado hoy con los alumnos. Es el día de la graduación de Infantil y 6º de Primaria. Los de 5 años, muy formalitos ellos con su beca amarilla sobre el pecho, su camisa blanca y su gorro de graduación, han celebrado su paso a Primaria en septiembre. Cientos de padres provistos de cámaras de última generación han sido emocionados testigos del acto. Todos los niños se han portado muy bien, muy formalitos como protagonistas del día. Siempre he dicho que los profesores de Infantil tienen el mayor mérito de todas las etapas educativas, sin desmerecer ninguna y dicho sea con todos mis respetos. Ahí estaban ellos, infantes y profesores, cada uno representando su papel. Lecturas, actuaciones, flores, recuerdos, buenos deseos... todo ha tenido cabida en la emotiva ceremonia. Luego han celebrado con un ligero refrigerio el adiós.
Más tarde, eran los de 6º de Primaria los que recibían la despedida de todos. Dentro de unos meses ocuparán otras aulas, la mayoría en el vecino IES. Todos se van con un buen recuerdo del Colegio y les cuesta marcharse. Sus compañeros de cursos inferiores les han ofrecido poesías, bailes y canciones preparados con esmero y cariño. Ellos a su vez han cantado un rap recordando sus años escolares y han bailado con mucho estilo. Todo ha sido bonito y emocionante. Se nota el cariño que todos ponemos en lo que hacemos, cada uno en su medida. Este tipo de actos suponen mucho trabajo y horas de preparación. Al final siempre nos embarga la emoción y notamos una sensación agridulce: un año más, hemos llegado a buen puerto y a la alegría de la cercanía de las vacaciones se une la penilla por terminar una etapa y dejar de ver a unas personas con las que hemos compartido horas y horas de trabajo, excursiones, actos de todo tipo... La enseñanza es un contacto continuo con otras personas, lo que implica emociones, cariño, tensiones, alegrías, disgustos... El intercambio siempre enriquece, pero a veces duele. Al final, casi siempre, prevalecen los buenos recuerdos. Hemos visto a antiguos alumnos que han pasado a enseñarnos orgullosos en la mayoría de los casos sus calificaciones. Es un placer verlos más altos, más guapos, más maduros y metidos de lleno en su carrera estudiantil. Es uno de los aspectos más gratificantes de esta profesión: saber que ayudamos a construir vida, a encontrar un camino, a despertar inquietudes, a desarrollar habilidades. Más que la mera transmisión de conocimientos nos centramos en las personas y les tratamos con un tacto exquisito. La recompensa es la satisfacción personal y el reconocimiento de tantos padres y alumnos que saben apreciar nuestra labor.
Mi Colegio es una maquinaria bien engrasada, un conjunto de excelentes profesionales que saben trabajar en equipo aportando cada uno lo mejor de sí mismo y dotados de una excepcional calidad humana y docente. Nuestra labor conjunta se nota en la toma de decisiones, la elaboración de proyectos y el día a día, no siempre fácil . A veces hay discrepancia de opiniones, como es lógico, pero en general reina la armonía y sabemos solventar las diferencias sin grandes problemas. Sé que en otros centros el clima es muy distinto, lamentablemente, pero yo me siento orgullosa de formar parte de este colectivo dinámico y activo, capaz de crear un ambiente de trabajo serio y riguroso sin perder la alegría. Desde aquí quiero mandar un beso enorme a cuantos están integrados en él y, por extensión, a todos los docentes que afrontan los últimos días del curso soportando los calores, las prisas y los agobios que acompañan al final de cada año escolar.
Sois grandes, colegas.

sábado, 13 de junio de 2009

EXÁMENES


EXÁMENES

Se estudian, se aprenden, desesperan,

se escriben, se anotan, marean,

se resumen, se recuadran, se dibujan,

se maldicen, se olvidan, reviven,

se recuerdan, se esconden, preocupan,

se ocultan, se repiten, obsesionan,

se copian, se memorizan, se evitan,

se acumulan, se agolpan, se oscurecen,

se aclaran, se iluminan, se reavivan,

se colorean, se aplican, se comprenden,

se leen, se piensan, se maduran,

se resuelven, se solucionan, se transmiten,

se preparan, se repasan, enloquecen,

se subrayan, se redactan, se firman,

se corrigen, se encabezan, se entrecomillan,

se garabatean, se puntúan, se apuntan,

se sombrean, se trabajan, se borran,

se investigan, se desmenuzan, dsgastan,

se rotulan, se programan, se cursan,

se archivan, se sudan y se aprueban.

Como estamos en la época más odiada por profesores, alumnos, opositores y otros sufridores, os ofrezco una recreación de un poema de Oliverio Girondo que se me ocurrió en una época como ésta. Suerte a todos los que tenéis que pasar por este trance en estos días. Otros lo hemos superado, a pesar de los nervios, los sudores y las mil trabas que se nos cruzan en el camino.

Éxito a todos. Un abrazo.

sábado, 6 de junio de 2009

SUEÑOS DE JUVENTUD

Sueños de juventud es una película sencilla, tierna, emotiva. No la mencionan en Cinemanía ni en el periódico (al menos yo no he encontrado la reseña) pero me apetecía ver algo muy diferente a la última entrega de Terminator, que es quien manda esta semana en las carteleras.
Cuenta la historia de Josef, un profesor de literatura en un instituto de Praga que al darse cuenta de que ya no aguanta a sus maleducados alumnos adolescentes (una colega mía los llama "aborrescentes") decide dejar su trabajo. Uno de sus últimos actos como profesor consiste en escurrir una esponja sobre un alumno gallito, lo que le supone una denuncia. No se lo piensa mucho y se va. Su mujer, con la que lleva casado más de treinta años, soporta mal su continua presencia en casa, y él, aún activo y vital a sus sesenta y cinco años (¿a qué edad se jubilan los checos?) decide buscar otro trabajo porque no quiere ser un viejo aburrido y cansado dedicado sólo a matar el tiempo paseando, como sus amigos. Se convierte en el mensajero de más edad de Praga sobre una bici, pero un accidente le aparta de esta tarea. Entonces encuentra un empleo como reponedor de botellas en un supermercado y así ve pasar por la ventanilla a los clientes habituales, para quienes siempre tiene palabras amables y con los que entabla unas relaciones muy especiales. Es un hombre educado, tranquilo, observador y siempre dispuesto a ayudar, lo que le ocasiona algún problema.
La película esá llena de pequeños detalles que me llamaron la atención. Por ejemplo, el trabajo de reponedor de botellas: el protagonista comparte con otro viejo la tarea de recoger las botellas usadas y pagar al cliente que las entrega. ¿Cuánto hace que hacíamos eso en España? Hoy todas las botellas son "no retornables", pero, eso sí, nos hemos vuelto unos expertos en contenedores de varios colorines. A Josef se le acaba el trabajo cuando instalan una máquina automática que hace la misma labor. Yo recuerdo la que había en el PRYCA.
Josef está intrigado por las marcas que lleva en un lado del vientre una de las clientas. ¿Serán recordatorios de orgasmos, como las muescas en un revólver? Casualmente lo descubre: la chica es camarera y señala así, con una rayita, los vodkas que sirve.
Lleva la compra a domicilio a una anciana que vive sola y busca pareja a su hija abandonada por su marido, quien a pesar de ello le sigue llamando "papá" porque le tiene mucho cariño. Es un hombre afable del que quedas prendido sin remedio, encantador y lleno de vida. No se dedica a los bailes de salón, ni a las clases de inglés, ni a ir a Benidorm en enero. Supongo que la vida de jubilado difiere mucho de un país a otro. Él prefiere relacionarse con sus semejantes, seguir aprendiendo porque la vida está también fuera de los libros y ayudar a quien lo necesite. Se siente vivo y quiere seguir siendo útil. La escena final, un viaje en globo solo con su mujer por un incidente, es preciosa. Toda la película destila ternura, tranquilidad, felicidad sin estridencias. Creo que ha recibido varios premios y ha sido la película checa más taquillera, aunque aquí, previsiblemente, tendrá poca difusión y poca taquilla. Es la última de una trilogía autobiográfica del director, Jan Sverák. Me gustaría ver las otras dos. Este tipo de películas levantan el ánimo y te hacen salir del cine con una sonrisa y sintiéndote en paz con el mundo.
Qué distintos somos... Nada que ver el ambiente de Praga con el de Suecia tal como aparece en Déjame entrar o Los hombres que no amaban a las mujeres, o el de España actualmente. Quizá se parezca al nuestro de hace unos cuantos años, o al de algún barrio o ciudad de provincias, como se decía antes. Lo que sí es común es el número creciente de jubilados. Llenan calles y plazas y forman una nueva clase social. Mis colegas jubilados están felices con su nueva situación. Tienen una buena pensión y están ocupados con sus aficiones, sus nietos, sus viajes... Yo aún no pienso en la jubilación, ni siquiera la deseo. Algún compañero mío lo está deseando, sin tener la edad todavía, porque se siente muy a disgusto. Otro lo pasó muy mal cuando tuvo que dejar de trabajar por razones de salud. En cambio otra va regularmente al colegio a leer cuentos a los pequeños. Cada uno es un caso diferente. Yo creo que me apuntaré a alguna ONG, o iré a los hospitales a leer a los enfermos y hacerles compañía, o me dedicaré a alfabetizar a inmigrantes o algo así. Los días se hacen muy largos sin un objetivo que cumplir. Pienso en mi padre, por ejemplo, que pasó a la reserva siendo relativamente joven y no supo sacar partido a su situación. Me da miedo el vacío, la inactividad, la falta de horizontes. Tampoco creo que haya que estar todo el día en danza, pero sí buscar una ocupación satisfactoria. Hay quien hace de modo gratuito lo que mejor sabe hacer, llevar una contabilidad, por ejemplo. Yo necesito hacer algo, cuanto menos hago menos deseo hacer. Necesito escribir más cuando estoy muy ocupada y me asaltan mil ideas, en vacaciones me faltan estímulos. Gano en tranquilidad, desde luego, pero se ralentiza mi ritmo interior. Ah, la vida... Dice Antonio Gala que quiere que su epitafio diga: "Murió vivo". Hay que seguir vivo hasta el final, desde luego. Hoy pueden pasar muchos años desde la jubilación hasta la muerte y hay que saber qué hacer con ese tiempo. Paradójicamente, es otro de los problemas de nuestra época: cómo ocupar el ocio creciente. Lo deseamos pero acaso lo aprovechemos mal.
Feliz semana a todos. Y feliz ocio, desde luego.

domingo, 31 de mayo de 2009

YA HUELE A VERANO


Diga lo que diga el calendario, ya está aquí el verano. El calor mesetario ha llegado de golpe, como siempre, adueñándose de cuerpos, mentes, escaparates y armarios. De un día para otro aligeramos el vestuario, empezamos a preparar gazpacho y ensaladas y pensamos en las inminentes vacaciones. En verano cambiamos los rituales cotidianos, retiramos las alfombras, guardamos las mantas y los jerséis, lavamos a toda prisa la ropa ligera y alegre largamente arrinconada y contempalmos, horror de los horrores, nuestra piel blancuzca que las camisetas y los pantalones cortos muestran de modo inmisericorde. Las mujeres soportamos mal ese cambio tan drástico. Por un lado nos apetece aligerar el vestuario y pasar del gris monjil al rosa adolescente, pero, descontentas siempre con nuestro aspecto, nos vemos poco favorecidas con tanta piel al descubierto. Hemos ido tapando nuestro abrigo natural con capas y capas de tejidos cálidos y ahora llega la hora de la verdad, como nos recuerdan una y otra vez las llamadas revistas femeninas. Y digo yo: ¿de verdad es eso tan importante? Pues no. El calor obliga a despojarse de ciertas prendas, bendita sea la hora de quitarse tanta lana de encima, y en vez de disfrutar del cambio de estación nos amargamos pensando en los malditos kilos de más, en la inevitable flaccidez y en la palidez de la piel, en una época en la que el moreno es signo de salud y bienestar, aunque los dermatólogos no se cansan de advertirnos de los peligros del exceso de sol. Ya es hora de ser realistas y de disfrutar de lo que somos y de lo que tenemos sin compararnos con esas artificiales modelos y actrices que pasean sus famélicos palmitos encaramadas a sus perpetuas ojeras.

Qué queréis que os diga, sufro como cualquiera por el exceso de peso y por mis muchas imperfecciones, pero me niego a ir tapada de los pies a la cabeza para ocultar mis defectillos. Vestir bien en verano es fácil con la ingente oferta al alcance de todos los bolsillos. Con un poco de buen gusto y de sentido común se puede ir estupendo, cómodo y fresquito sin caer en el ridículo. En esto, como en todo, el peligro está en no asumir la propia condición. No se puede vestir como un adolescente pasada cierta edad porque resulta patético. Por mucho que algunos envidien esos cuerpos y esas edades una falda demasiado corta o un ombligo al aire son opciones erróneas. A este tema ha dedicado varios mordaces artículos Pérez-Reverte, siempre tan crítico.

No me gusta el calor insoportable que se adueña de casi toda España durante tres largos meses o más, pero disfruto con la gran oferta de frutas veraniegas, por ejemplo (esas cerezas prietas y jugosas, los dulces melones, las nectarinas rojas y refrescantes, las paraguayas de forma aplastada, los melocotones olorosos y ambarinos...), la variedad de ensaladas (admiten todo tipo de ingredientes más allá del tomate y la lechuga, tan socorridos), los fríos y sabrosos gazpachos (por sí solos ya son todo un menú de verano algunos días), las barbacoas (olor inconfundible del verano en tantas urbanizaciones)... Me encanta ver la gran oferta de los mostradores de los mercados en esta época, es como si la Naturaleza entera saliera de su letargo y nos ofreciera una explosión de colores y sabores acorde con la expansión de los cuerpos, liberados de sus ataduras invernales.

Me encanta que los días sean ya tan largos, poder pasear hasta casi las diez, leer tranquilamente a la sombra sin prisa, sestear en la penumbra, y, llegado agosto, disfrutar de Donosti y sus alrededores tanto en la playa como bajo la lluvia, que nunca falla en esa zona. Estoy deseando volver a disfrutar de las puestas de sol desde el monte Igueldo y ver el batir furioso de las olas en el Peine de los Vientos. Todo se ralentiza porque el calor no invita al movimiento, todo lo contrario, incita a la quietud y al reposo. Dicen que en Madrid tenemos nueve meses de invierno y tres de infierno, pero lo mismo, o más, podría decirse de otras zonas. En cualquier caso, vivimos en un país pródigo en lugares deseables para disfrutar de unos días de descanso, sean cuales sean nuestras aficioes y preferencias.

Para los docentes y estudiantes junio es un mes terrible. Es el último del curso y el que nos exige más trabajo en las peores condiciones: exámenes, evaluaciones, recuperaciones, papeleo absurdo e interminable, oposiciones, reuniones... Las clases se hacen muy pesadas porque las aulas se convierten en hornos y todos estamos ya cansados. Los chavales quieren ir al servicio una y otra vez y su lógica desgana es palpable. Algunos padres se muestran ahora (a buenas horas, mangas verdes) preocupados por el posible suspenso de sus vástagos, como si las múltiples advertencias recibidas a lo largo del curso hubieran sido una mera anécdota. Otros piden material para trabajar en verano, como si eso fuera la panacea, el remedio a diez meses de escaso esfuerzo. A estas alturas ya sabemos que todo el pescado está vendido y sólo cabe esperar que el curso próximo aprendan antes la lección. Los que tienen una oportunidad en septiembre harían bien en aprovecharla, pero la experiencia nos demuestra año tras año que en la mayoría de los casos es un puro trámite con poco fruto. Penoso, pero es así.

Quería hablaros de la adaptación cinematográfica de Millenium I: Los hombres que no amaban a las mujeres, pero el repentino cambio de estación me ha hecho variar de idea. Os diré que es una estimable versión en imágenes, correcta y ágil de la novela que tanto éxito está teniendo desde su publicación. Este tipo de novelas tiene su público y no gusta a todos, lo sé. A mí me gustan, me entretienen, aunque reconozco su falta de estilo en muchos casos. En este caso la trama es complicada pero está bien resuelta. En la película, como suele ocurrir, faltan detalles que sí aparecen en la novela, pero cuenta lo fundamental con una estética muy cuidada, seña de identidad del cine nórdico. Es muy apropiada para pasar un buen rato (es bastante larga, pero se pasa en un vuelo) sin más complicaciones.

Id por la sombra y no escatiméis en agua, por dentro y por fuera. Feliz semana a todos.

sábado, 23 de mayo de 2009

GOOD

Algunos temas son repetidamente tratados en el cine, con mayor o menor fortuna. La 2ª Guerra Mundial, el Holocausto, el nazismo y en España la Guerra Civil (algunos piensan que en exceso y con pocas variaciones). Quizá sea bueno recordar tanto para no olvidar. Good es la última, por ahora, que trata el tema del nazismo, pero desde un punto de vista diferente, algo siempre de agradecer. Cuenta la historia de un profesor universitario de literatura en la Alemania ya a principios del nazismo, con problemas personales: madre enferma, dos hijos, un suegro entrometido, una mujer algo ausente... El partido en el poder le solicita para que escriba un ensayo que apoye las teorías sobre la eutanasia porque el argumento de una novela suya versaba sobre ello. Pensaba que era llamado para un fin poco claro y casi se siente aliviado cuando comprueba que sólo se trata de eso, de un escrito. No comparte las ideas nazis, pero cree que son unos exaltados que durarán poco en el poder. Se alarma un tanto cuando en el patio de la Universidad queman un montón de libros y el rector le dice que debe eliminar a Proust de su lista de autores recomendados porque es uno de los tenidos por peligrosos contrarios al régimen imperante. Ni siquiera entonces John Halder (estupendo Viggo Mortensen) reacciona con miedo. Casi sin darse cuenta se ve convertido en un alto mando del III Reich. Su mejor amigo es un psicoanalista judío que ve el peligro real cuando es demasiado tarde. No huyó de Alemania mientras pudo porque era alemán, había luchado por su país en la 1ª Guerra Mundial, no tenía por qué marcharse. Cuando por fin decide hacerlo le resulta imposible y es llevado a un campo de concentración en Silesia.
John Halder deja a su mujer porque inicia una relación con una de sus alumnas que le persigue descaradamente. Cuando se queda embarazada es alabada en una fiesta porque va a perpetuar la raza aria, de la que ella es perfecta exponente. En cambio, otro dirigente nazi que no puede tener hijos no asciende como debería debido a esa "pequeña" complicación. Se encuentra tan desesperado que piensa incluso en buscar un joven que deje embarazada a su mujer. ¿Por qué no, si ésa es la obligación de todo buen alemán, según el partido?
Good es la historia de un hombre atormentado que se ve involucrado casi sin enterarse en un sistema cruel y totalitario que llegó a ser capaz de cometer las mayores atrocidades. ¿Alguien pudo haber previsto desde sus inicios hasta dónde llegarían? Pero las directrices estaban marcadas desde el principio. La explicación quizá sea que la espiral creció sin medida y el ansia de poder y sangre de Hitler no tenía límites. Dio al pueblo alemán lo que creía necesitar en ese momento, una forma de volver a su sueño tras las penosas condiciones de rendición que les impusieron después de la 1ª Guerra Mundial. Les dijo lo que querían oír. Quizá sea cierto que gran parte de los alemanes desconocían los crímenes nazis, y que incluso muchos soldados no eran conscientes de lo que hacían, pero cuesta creerlo, la verdad. ¿Cuándo se es consciente de los propios actos y de sus consecuencias? John Halder es un hombre bueno e inteligente que no cuadra con la idea del nazi asesino. Se afilia al partido para asegurarse su puesto en la Universidad sin imaginar siquiera las consecuencias de semejante acto. ¿Cuándo se da cuenta de su error? Cuando comprueba que las personas que le rodean, sobre todo su amigo Maurice, sufren por ello, pero ya es tarde para volverse atrás. La escena final es demoledora.
Viggo Mortensen encarna perfectamente al profesor atormentado al que le ha tocado vivir una época intensa y atroz en un país en la que no se podía ser neutral, un periodo de la Historia duro y terrible. Ahora conocemos toda su magnitud, por eso es necesario no olvidar porque puede repetirse, al menos en parte, en cuanto se den las condiciones propicias para ello. La extrema derecha tiene no pocos seguidores y basta "calentar" lo suficiente a ciertas personas para acusar al extranjero de muchos males nacionales y para resucitar viejos fantasmas siempre al acecho. Me acordé, viendo la película, de La Ola, que también recomendé en su día, y de otra, quizá de los años setenta, francesa, que creo se titulaba I, como Ícaro. Cuenta un experimento para comprobar la inclinación o predisposición de cada cual a obedecer al poder. Unos voluntarios deben aplicar pequeñas descargas eléctricas a personas aparentemente vulgares sometidas a una serie de preguntas. Cuando se equivocan, zas, descarga. Al principio son muy pequeñas, pero van creciendo en intensidad según avanza el experimento. Los "examinadores" cumplen con su "deber" porque así se lo han mandado, y cuando se dan cuenta de la barbaridad que están cometiendo es demasiado tarde. Quizá todos nosotros seamos iguales: cuando el rechazo o el castigo al otro es pequeño no le damos importancia. ¿Acaso no empezó así el nazismo? Al principio sólo se trataba de excluir a los judíos de ciertos ámbitos públicos, luego se cerraron sus locales, después se les marcó con una señal, más tarde se les confinó en guettos... hasta llegar a matarlos por millones. Tamaña atrocidad creció poco a poco, como crecen la maldad, el odio, la xenofobia, el racismo... No podemos permanecer impasibles ante estos males que no duermen ni desaparecen. Lo dije en otro foro cuando vi Crash: hay que hacer algo. No podemos dejar que el fanatismo, la intolerancia y la injusticia ganen la partida.
Good no es una película redonda, pero es bastante recomendable. Hace pensar, que ya es suficiente para ir a verla. Da pie para hablar sobre la atracción del poder, por ejemplo, para averiguar qué tiene para que tantos caigan en sus redes, lo deseen y no quieran abandonarlo. Viggo Mortensen llena la pantalla, como siempre. En Promesas del Este estaba memorable. Cuenta en una entrevista que sufrió un estremecimiento cuando se puso el uniforme de las SS, y no era para menos. Nunca me defrauda, aunque como no he visto El señor de los anillos no le he visto en el papel que le dio fama. Me gustó también mucho en Alatriste, a pesar de sus defectos.
Id al cine, siempre hay algo que merece la pena ver. Feliz semana a todos.

sábado, 16 de mayo de 2009

Esta semana me tocaba cine palomitero. Ya no ponen La vergüenza, tendré que esperar a verla en DVD, así que caí en la tentación de ver la continuación de El Código DaVinci, que era bastante pesada. El libro era bastante malo, desde luego, pero, inexplicablemente, se convirtió en un gran éxito de ventas. La oposición de la Iglesia le hizo un gran favor. Ángeles y demonios, también un best-seller, ha corrido mejor suerte en el cine. Es bastante larga pero muy entretenida. Eso sí, si no buscas credibilidad y te limitas a disfrutar de un buen espectáculo visual y de una trama entre lo policiaco y lo religioso, porque no soporta un análisis mínimamente riguroso. Se lo han currado con los escenarios (todo reproducciones, el Vaticano no deja rodar allí) y los actores están bastante bien en general. No leí el libro porque no quería más de lo mismo, pero como producto de entretenimiento cumple a la perfección. Hay derroche de medios, incluido un salto en paracaídas sobre la plaza de San Pedro. Todo increíble, claro, pero te lo tragas con total naturalidad porque de eso se trata, de entretener. Si quieres pensar sobre la Iglesia hay otros métodos y otras películas: Escarlata y Negro, Las sandalias del pescador, Amén... Todos conocemos su poder, sus tesoros y sus métodos, así que ponerse a contar una historia haciendo elucubraciones sobre todo ello no parece muy difícil. Las pistas se fabrican a voluntad porque cada cual las interpreta a su manera, es lo bueno de la imaginación. La Historia Sagrada, las vidas de santos, la abundante imaginería, los ritos, los símbolos, todo proporciona ingente material para crear mil historias. Lo de menos es la Fe, según yo lo veo. Nunca he entendido cómo puede tener millones de seguidores, supongo que porque todos necesitamos creer en algo y si nos ofrecen una respuesta plausible o una esperanza no necesitamos más. Yo sí lo necesito, por eso no quiero nada con esta religión que me impusieron y que tantos destrozos me causó. Pero ésa es otra historia.
Siempre me ha gustado Tom Hanks, me parece que conoce bien su oficio y además no va de ídolo. Se le ve cómodo en su papel. Al estilo de un súper agente, tiene que salvar a cuatro cadenales y evitar la detonación de una bomba de antimateria, nada menos. Sigue las pistas concienzudamente y corre por iglesias y subterráneos en busca de los dichosos Illuminati (¿son también una invención? No lo he buscado). Ewan McGregor está cuanto menos curioso con sotana, cumple muy bien con su papel de camarlengo. Su personaje es el más complejo, como sabréis ya los que habéis leído el libro. Como curiosidad, sale Thure Lindhardt, que no os sonará pero estaba estupendo en Flame y Citron, que vi hace unos meses. La chica, Ayelet Zurer, cumple y poco más. Creo que faltan más toques de humor, pero el plazo se agota y no hay tiempo para chistes.
Conocemos de antemano muchos detalles relacionados con el Papa: no hay autopsia ni siquiera en caso de muerte dudosa (ya nos lo contaron en El Padrino con mucho más encanto), los cardenales se reúnen en la Capilla Sixtina a puerta cerrada para elegir a su sucesor, el público congregado en la Plaza de San Pedro espera anhelante la fumata blanca... Ritos y más ritos, pero en el fondo es más de lo mismo, común a todas las sociedades: la lucha por el poder no conoce fronteras, y de eso la Iglesia católica sabe un rato. Poder material, desde luego, porque atesora incalculables riquezas, y poder espiritual porque tiene jurisdicción, consentida o no, sobre millones de almas. Se permite el lujo de opinar sobre leyes civiles y de intervenir en las decisiones de una mayoría legítima si no coinciden con sus intereses. Pretende gobernarnos a todos con "sus" normas como si no hubiera más bondad y justicia fuera de ellas. Quiere convertirnos en pecadores dignos de arder en el infierno a los partidarios del aborto (o simplemente por no oponernos), el divorcio o la investigación con células madre. A la fuerza tiene que ser enemiga de la ciencia, no es que hablen distinto lenguaje, es que son radicalmente diferentes.
Hablando de algo totalmente distinto, he empezado a leer Déjame entrar, que me está gustando. Ya os contaré en qué se diferencia de la película, que por lo que veo tiene numerosos admiradores.
Feliz semana a todos.