sábado, 25 de octubre de 2008



¡Esto marcha! Gracias a la ayuda de Joselu (Profesor en la Secundaria, enlace al lado) he aprendido a añadir links a mi modesto blog. Ya iré haciendo más cosillas. Lo malo de este mundillo es que te consume mucho tiempo que a veces hay que quitarle a otros aspectos de la vida. Pero bueno, hoy es sábado y puedo permitirme el lujo de dedicarme a esto. Gracias a los que me vais escribiendo y no me perdáis de vista, que aquí estoy.
Ayer por fin me decidí a ver Camino. La verdad es que me impresionó. Me gustó mucho, a pesar de la dureza de la historia y de algunas imágenes. Creo que Javier Fesser se lo ha currado de lo lindo, a pesar de las críticas adversas que ha recibido y de las quejas de la familia de la niña. Todo ello era de esperar. Nada gusta a todos y si encima hay una implicación personal (Opus Dei mediante) se entiende que genere comentarios de todo tipo. Creo que es sobre todo una fábula llena de metáforas, de sensibilidad y de imágenes bellísimas. Carlos Boyero no comparte esta opinión, dice que sobran las escenas oníricas, pero yo creo justamente lo contrario, expresan perfectamente lo que pasa por la cabeza de la niña y ayudan a entender mejor su dolorosa situación. Comprendo que los del Opus estén rebotados, pero no les caricaturiza ni exagera lo más mínimo, lo que pasa es que no quieren darse a conocer en su verdadera dimensión, captan adeptos de otra manera. Cualquier historia, por trágica que sea, es fácilmente manipulable por motivos políticos, religiosos o sociales. Yo no comparto en absoluto la idea del sufrimiento como medio de salvación, quiero ser feliz aquí y ahora y no en un supuesto paraíso, pero entiendo que para los creyentes ciertos dogmas les sean de apoyo en los momentos difíciles.
Camino encierra muchos malentendidos (empezando por el nombre de Jesús), mucho oscurantismo y mucha infamia por parte de la madre, a la que acabas odiando (fabulosa Carmen Elías). El padre es un hombre en apariencia débil que arrastra mucho dolor, es un personaje precioso. Y Nerea Camacho, la protagonista, llena la pantalla con su mirada limpia e inocente. Qué bien refleja el deslumbramiento ante el primer amor no correspondido y la pena de los celos. Toda la película encierra múltiples mensajes, os recomiendo que vayáis a verla y os fijéis en algo más que en la polémica religiosa. Como tema de cinefórum es impagable, puede despertar tantas adhesiones como rechazos, y eso es bueno, creo que el cine ha de ser capaz de provocar sentimientos de cualquier tipo, tan acostumbrados como estamos a no sentir más allá de lo necesario. Yo agradezco que una película me emocione, me haga reír, o llorar, o pensar, lo que sea menos dejarme indiferente.
Leo en algún blog la preocupación de los profes por las faltas de ortografía. Realmente es un problema alarmante porque aparte de nosotros y poca gente más parece un asunto baladí. No son pocos los padres que creen que le damos demasiada importancia y que no se puede suspender a un alumno porque escriba burradas como "halmuada" y cosas peores. Luchamos contra una epidemia imparable, ciertamente, porque los propios medios de comunicación se comen las mayúsculas, las tildes y lo que haga falta en titulares, rótulos o anuncios. Malos tiempos para la correción lingüística en general. Algunos lo achacan al uso de los móviles y los mensajes SMS (yo ni siquiera lo tengo, me resisto a ello, y sin embargo me considero una persona muy bien comunicada con las personas que me interesan), pero yo creo que el asunto es más amplio. Es un síntoma más de la dejadez generalizada, del todo vale, de la devaluación de lo que está bien. No me gusta ser alarmista, creo que igual que valoramos los avances médicos hay que apreciar otros adelantos, lo difícil es no perder de vista lo que nos dicta el sentido común. ¿Qué tiene que ver eso con la ortografía? Yo lo veo como un elemento más del auge de la chapuza, la televisión basura o la pérdida aalrmente de los buenos modales. ¿Creéis que exagero? Mi colega Miguel seguro que está de acuerdo conmigo. Una cosa es la censura y otra dejar campo libre a la zafiedad y al mal gusto. Cada uno es muy libre de ver y pensar lo que quiera, pero a ver qué ejemplo damos a nuestros herederos. Creo que todo está unido, enlazado por hilos en apariencia invisibles. El que desprecia la ortografía seguramente tampoco valora el trabajo bien hecho ni la corrección en otros campos. Los maestros nos empeñamos en inculcar en nuestros alumnos hábitos saludables, normas adecuadas y aprecio por el esfuerzo, ahí es nada en estos tiempos. Creo que realizamos una labor muy valiosa y mucho más perceptible de lo que a veces creemos, llevados por el desánimo y el cansancio. Otra cosa es que recojamos los frutos apetecidos, pero todo se andará.
Mañana podré permitirme el lujo de leer tranquilamente el periódico en pijama después de desayunar tortitas con nata, un capricho de mi hijo. Espero que el cambio de hora no me afecte demasiado, aunque la escasez de luz a partir de ahora no me resulta agradable. Habrá que ver lo bueno del invierno: el placer de cobijarse bajo una buena manta, el calor de las chimeneas, el sabor de los caldos y cocidos... Dedicad algo de tiempo a la cocina en esta época, merece la pena. Aprovechad para hacer los huesos de San Expedito huyendo de la americanada de Halloween y releed el Tenorio, que es uno de nuestros grandes clásicos.
Feliz domingo a todos.

7 comentarios:

frikosal dijo...

Estupendo el comentario en el blog de Joselu sobre Camino, de allí vengo. Adelante con tus historias.

A mi la ortografía me cuesta mucho, mucho más de lo normal, como la aritmética y algunas otras cosas. He conocido a lo largo de mi vida por lo menos a dos personas más con el mismo problema. Ya se que tu no te refieres a eso, pero déjame decirlo por si se me escapa algún gazapo.

Un saludo, maestra feliz.

Joselu dijo...

Llego un poco tarde, pero llego después de un fin de semana fuera de casa. Me ha encantado tu crítica de Camino. Coincido plenamente contigo en que las tintas no están cargadas en absoluto. Ha habido personas próximas al Opus que han escrito en mi blog y me han hablado de la manipulación de la historia, la deformación de la madre, la utilización de la historia de la niña que da origen a la historia. Pero si los primeros que la están utilizando son ellos -como tú bien dices-. Alexia González Barros se ha convertido en un personaje público por obra y gracia de los libros que se han escrito sobre ella, su propuesta de canonización sostenida por el Opus. ¿Quién dice que un artista no puede entrar y contar la historia desde otro punto de vista? ¿Acaso hay alguien que puede decir que tiene la verdad absoluta? Javier Fesser lo hace con respeto, pero, claro, proyecta una imagen del OPUS, real pero molesta para ellos porque no quieren que se conozcan sus entresijos. Sigo sosteniendo que la película es sumamente respetuosa con la niña a la que se recuerda aunque no les guste. La película es magnífica en cuanto a interpretaciones y las imágenes oníricas -coincido contigo- le añaden fuerza al filme. De la ortografía hablaremos otro día. ¡Vaya desastre! El fin de semana se acaba. Espero que hayas podido descansar. Un blog lleva mucho trabajo. Es cierto. Un cordial saludo.

Miguel dijo...

Es cierto lo que dices, el tema de la ortografía, además de ser en sí mismo importantísimo, es todo un síntoma. Una señal de que algo no se está haciendo bien. Ya sabes, hablo del esfuerzo y de los valores. No estamos en el mundo del todo vale. Las cosas se han de hacer bien, y esto cuesta sacrificio y dedicación. Esta es nuestra lucha. Los resultados a veces son deprimentes, pero no hemos de cejar en nuestro empeño.
Hablando de otra cosa, me preguntabas si tenía un blog. Pues sí, tengo uno que se llama "Buenas vibraciones" cuya dirección es: http://benigeo.blogspot.com/ Te invito a que te pases por ahí y ya me contarás.
Un saludo... y ánimo.

Un profe cualquiera... dijo...

Hola, maestra feliz

Me encanta que te llames así, aúpa el optimismo!!
Hoy has dejado un comentario en mi recién nacido blog, y te lo agradezco mucho. Gracias!!

Yo no he visto la peli, y con el poco tiempo que tengo dudo que la vea, pero la verdad que me atrae.
Me pasaré por aquí de vez en cuando.

yotambiensoyprofesor.blogspot.com

Yolanda dijo...

Gracias a todos los que me seguís y enriquecéis mi blog con vuestros comentarios. Entre todos iremos tejiendo una red de palabras bonitas y experiencias enriquecedoras.
Os recomiendo el artículo de Elvira Lindo en "El País" de hoy. No siempre me gusta lo que escribe, cuando se pone algo frívola, aunque tenga su mérito, pero esta vez lo ha clavado. Si acaso, intentaré escanearlo, porque no sé si se puede conseguir vía internet sin suscribirse.
Feliz semana a todos.

María dijo...

Hola Yolanda:

Vengo a darte las gracias por visitar mi blog y por dejar la huella de tus palabras, porque gracias a ellas he conocido tu blog, el cual, veo que es muy reciente, casi casi como que acaba de nacer, y con tu permiso, me pasaré en otro momento más tranquilamente para leer tus posts y así poder comentarte sobre lo que has escrito, ahora se me ha hecho tarde y únicamente entré para darte las gracias y saludarte.

Un beso.

Yolanda Molina Pérez dijo...

Vengo desde el blog de Joselu, por el comentario que leí en la entrada de Camino y la curiosidad de coincidencia del nombre y es otra agradable sorpresa en la red, veo que se multiplican las blogs de educadores y me atraen, tal vez por ser hija de maestros, o por la preocupación permanente con la educación de mis hijas, como madre me molesta que los maestros me digan que está bien, cuando yo pienso que debería estar mejor, la mayor tiene nueve años, y la ortografía es justamente su punto débil, la trabajo a diario en casa, con revisión de libretas, corrección de faltas, repeticiones, dictados y veo alguna mejoría pero no la que yo quisiera, especialmente porque aunque es muy aplicada, considero sus faltas más descuido que desconocimiento....bueno bueno que yo no soy la maestra y la razón de este comentario era decirte que me gustó tu blog, y en la medida que el tiempo me lo permita trataré de mantenerme por aquí, saludos