martes, 17 de mayo de 2011
NO TENGAS MIEDO
lunes, 2 de mayo de 2011
CINE, TEATRO, VIDA...
Mis amigas y yo aprovechamos la tarde para ver parte de la exposición Heroínas, la que está en la Fundación CajaMadrid y en el Thyssen. Contiene cuadros preciosos con la mujer como tema en diversas facetas: mártires, lectoras, místicas, magas... Safo, Juana de Arco, Santa Catalina, Circe... tantas y tantas mujeres famosas y anónimas que han vivido, sufrido, luchado, gozado y amado a lo largo de los siglos. A pesar de lo que hemos avanzado, sigue teniendo razón Mafalda: "La mujer, más que un papel, ha desempeñado un trapo en la historia de la Humanidad".
Código Fuente es la segunda película de Duncan Jones, hijo de David Bowie, tras Moon, una original historia de ciencia ficción que vi en su momento. Ésta es también del mismo género, pero más elaborada y sobre todo con más medios muy bien empleados. El argumento es bastante increíble: un capitán del ejército americano es enviado una y otra vez a un tren a punto de estallar para descubrir al terrorista. Sólo dispone de ocho minutos para averiguarlo, lo que convierte cada regreso en una cuenta atrás con un solo final si no consigue su propósito. Tiene giros de guión que van desvelando la verdad hasta el desenlace, así que no os cuento más. Me gustó bastante a pesar de su inverosimilitud. Jake Gyllenhal, Michele Monaghan y Vera Farmiga están muy bien en sus papeles.
HappyThankYouMorePlease (así, todo junto) es una comedia con diálogos inteligentes a partir de situaciones insólitas unas y corrientes otras. No tiene aires de grandeza ni insulta el buen gusto del espectador, a diferencia de otras supuestas comedias llenas de humor grueso y barato que no soporto aunque llenen las salas. Ésta es una película pequeña pero agradable, de las que dejan buen sabor de boca y recuerdo grato en los oídos. A partir del encuentro de un aspirante a escritor y un niño que ha pasado ya por varios hogares de acogida se tejen otras historias normales, de las que cualquiera podría ser protagonista. Me gustan estas películas bien hechas, sin alharacas ni efectos especiales desmesurados, con poco público, por desgracia.
Incendies es la más dura de las que he visto últimamente, sólo comparable a En un mundo mejor, que resulta blanda a su lado. Dos hermanos gemelos, chico y chica, descuben en la lectura del testamento de su madre que su padre no ha muerto y que tienen un hermano al que deben buscar para entregar un sobre, igual que a su padre. Están en Canadá y la búsqueda les lleva a Oriente Medio, quizá Líbano en los años 80/90 porque no se especifica. Cada escena supera a la anterior en dureza y dramatismo. Es una película de historias y de personajes que sufren al verse envueltos en circunstancias terribles porque les ha tocado nacer en una época convulsa en un país desgarrado por una guerra tras otra, por conflictos que parecen no tener fin. Cuesta entender a qué vienen ciertos detalles hasta que en el terrible final se descubre todo. Es el desenlace más impresionante que recuerdo, de los que dejan encogido y apesadumbrado. Y sin embargo la película, bastante larga, es hipnótica, fantástica, una gran obra. Ha obtenido varios premios y un gran éxito de crítica pero me temo que tiene poca difusión porque no es grata de ver. La recomiendo vivamente porque agradezco cuanto me hace pensar y sentir. Estamos quizá demasiado acostumbrados al horror de los telediarios y no nos fijamos en las personas que están tras esas imágenes casi rutinarias ya, seres que arrastran un pasado lleno de dolor y sufrimiento y que acaso ni siquiera tengan un futuro no ya feliz sino ni siquiera "normal".sábado, 30 de abril de 2011
PRUEBA
jueves, 28 de abril de 2011
WHERE IS LEO?
domingo, 10 de abril de 2011
EN UN MUNDO MEJOR
sábado, 19 de marzo de 2011
PERIGEO
La luna vino a la fragua
con su polisón de nardos.
El niño la mira mira.
El niño la está mirando.
En el aire conmovido
mueve la luna sus brazos
y enseña, lúbrica y pura,
sus senos de duro estaño.
Huye luna, luna, luna.
Si vinieran los gitanos
harían con tu corazón
collares y anillos blancos.
Niño, déjame que baile.
Cuando vengan los gitanos
te encontrarán sobre el yunque
con los ojillos cerrados.
Huye luna, luna, luna,
que ya siento sus caballos.
Niño, déjame, no pises
mi blancor almidonado.
El jinete se acercaba
tocando el tambor del llano.
Dentro de la fragua el niño
tiene los ojos cerrados.
Por el olivar venían,
bronce y sueño, los gitanos.
Las cabezas levantadas
y los ojos entornados.
¡Cómo canta la zumaya,
ay cómo canta en el árbol!
Por el cielo va la luna
con un niño de la mano.
Dentro de la fragua lloran,
dando gritos los gitanos.
El aire la vela, vela.
El aire la está velando.
En una noche como ésta, presidida por una luna espléndida, enorme, brillante, suspendida en el cielo quieto en mágico equilibrio, las palabras de García Lorca son una opción siempre bella y musical. Poco más se puede añadir sin estropearlas. Disfrutad de la luna, de la noche y de la poesía.
martes, 1 de marzo de 2011
ESOS NIÑOS DEL CINE...
Apagados ya los ecos de los excesivamente publicitados Óscar de Hollywood (espectáculo llama a espectáculo), lejos de los modelitos lucidos por las estrellas y los discursos casi siempre previsibles, en una gala bastante plúmbea, según los críticos (yo sólo he visto pequeños cortes), sólo cabe alegrarse de los merecidos galardones obtenidos por la magnifica El discurso del Rey (¡no os la perdáis!) y alguno más: Toy Story (emocionante y sensible), Christian Bale (tengo ganas de ver The fighter), el más que cantado de Nathalie Portman (aún no he visto su Cisne Negro) y las muchas desilusiones, inevitables siempre. Pero bueno, todo forma parte del mismo circo, con más o menos fortuna.
Por el contrario, Pa Negre fue la gran sorpresa de los Goya, versión hispana del circo americano. Fui a verla atraída por las críticas más que por el aluvión de premios. Temí que me desilusionara como me ocurrió con La Soledad hace un par de años, creo, pero sentí todo lo contrario: una sacudida desde la brutal escena inicial, un estremecimiento en varias más, una indignación creciente y un encogimiento del alma al ver a unos niños perder la inocencia por la maldad de sus mayores, arrastrados a la vergüenza y la miseria moral y física por la reciente guerra y el odio que germina con demasiada facilidad en el ser humano. Apenas hay bondad en esta historia de crímenes ocultos y venganzas crueles. El mundo rural catalán de la posguerra es mostrado en toda su crudeza. Hay amos ricos y egoístas, amparados por su poder para abusar de los campesinos que cuidan sus tierras, carentes de todo escrúpulo para desposeer de su fortuna al beneficiario legal. Pero no son mejores los perdedores de la contienda, aunque cobijados a veces por sus ideales, sobrepasados por la terrible realidad.






