viernes, 5 de diciembre de 2008

Negrita
Acabo de ver La Ola, fantástica película sobre la posibilidad del renacimientoNegrita del fascismo en la sociedad actual tomando como referencia una experiencia real en un centro de enseñanza estadounidense allá por los 60, si no me he informado mal. Es interesantísima, os la recomiendo vivamente. Está realizada con la seriedad que caracteriza al cine alemán (por lo menos, lo que yo sé de él), en la línea de La vida de los otros o Good Bye, Lenin!, estupendas las dos. Tengo que conseguir la novela en que está basada porque quiero recuperar algunos diálogos que merecen un largo comentario por sí solos. Os transcribo la sinopsis según el folleto que he recogido en el cine:
"Alemania hoy. Durante una semana de estudio de proyectos, al proCursivafesor de instituto Rainer Wenger se le ocurre un experimento que explique a sus alumnos cuál es el funcionamiento de los gobiernos totalitarios. En apenas unos días, lo que comienza con una serie de ideas inocuas como la disciplina y el sentimiento de comunidad se va convirtiendo en un movimiento real: La Ola. Al tercer día, los alumnos comienzan a amenazarse entre sí. Cuando estalla la violencia durante un partido de waterpolo, el profesor decide no seguir con el experimento, pero para entonces es demasiado tarde. La Ola se ha descontrolado."
Al director, Dennis Gansel, le interesaba el tema de la Alemania nazi, las preguntas de si el fascimo puede ocurrir de nuevo, de cómo funciona el sistema fascista, de cómo la gente puede dejarse llevar. Tiene algo que ver con su propia historia familiar, pues su abuelo fue oficial del Tercer Reich. ¿Cómo engañaron los nazis a la gente? ¿Cómo se nos podría engañar de nuevo hoy? Demasiadas preguntas con múltiples respuestas. Yo también he vivido en ese ambiente y sé lo que significa todo eso, aunque no hasta esos extremos, pero mi padre era militar y sé lo que digo. Sé lo que significa pertenecer a un grupo y comulgar con unas ideas que hoy considero erróneas y peligrosas simplemente por el hecho de haberlas respirado y mamado desde pequeña, sin tener que plantearme nada porque todo me lo daban pensado y decidido. Cuando empecé a darme cuenta de que todo aquello era injusto, irracional y rayano en la locura e incluso en el delito (pues qué sino es condenar a una parte de la Humanidad simplemente por ser "diferente", llegando a justificar su exterminio) comencé a salir de aquel ambiente, pero figuraos el problema que se me planteaba: era mi familia, eran los de mi sangre los que pensaban así y yo era la "traidora" por renegar de esas ideas. Podéis imaginaros lo difícil que fue, y aún no ha terminado, claro, aunque mis padres ya han muerto. Cuando el corazón y la cabeza van por distintos caminos el conflicto (serio) está servido. Mi corazón y mi cabeza ahora están en el mismo sitio, aunque los lazos familiares están ahí y digamos que lo llevamos razonablemente bien... sin entrar en detalles.
Por eso me he sentido tan identificada con esos adolescentes que casi sin darse cuenta abrazan una causa totalitaria sólo por sentir la seguridad que da la pertenencia a un grupo fuerte y unido (su fortaleza viene de su unidad), con un uniforme y un saludo en apariencia inocuos pero que encierran una gran atrocidad. La espiral de violencia crece y alcanza unos límites insospechados en pocos días. Y me he puesto también en la piel de un profesor que intenta que sus alumnos experimenten por sí mismos una teoría que ha llenado miles de páginas, ha inspirado no sé cuántas obras de teatro y películas y sigue enfrentando a muchas personas. Lo malo es que aquella teoría, aquella esperanza que significó el nazismo en la Alemania de los años 30 se convirtió en un monstruo cuyo alcance nadie fue capaz de prever. ¿Cómo contener a una masa cuando está enardecida por un discurso, una bandera o incluso un partido de fútbol? Es muy fácil dar rienda suelta a la bestia que llevamos dentro, lo difícil es controlarla. Se puede encontrar justificación para cualquier barbaridad: has mirado a mi chica, me has rayado el coche, eres diferente... y yo puedo hacerte esto o lo otro, incluso matarte porque estoy en mi derecho. Soy superior a ti y eso me legitima para decidir sobre tu vida. Puedo invadirte porque eres un país atrasado y salvaje, puedo expoliarte porque soy más fuerte que tú, puedo masacrarte porque sólo me interesa tu riqueza, tu vida vale una mierda. Señalad cualquier punto del mapamundi y encontraréis hechos como éstos en cientos de países y en cada año de nuestra historia. Demasiadas ideas mezcladas, pero todo se reduce a lo mismo: hay que estar alerta ante la violencia latente en cada uno de nosotros, no se puede permanecer de brazos cruzados ante la injusticia, hay que enseñar (y aprender) a compartir y a convivir con todos los que comparten el ancho mundo con nosotros... Tareas demasiado importantes y ambiciosas como para ignorarlas o mirarlas con desprecio. En las aulas dedicamos mucho tiempo a esta faceta de la educación (la más importante) y por ello cada vez estoy más convencida de la importancia de nuestro trabajo. No desmayéis, compañeros, no bajéis la guardia: nos va en ello el futuro.
Y hablando de nuestro trabajo, ¿no habéis notado que hoy, víspera del mal llamado puente de la Constitución, han faltado muchos alumnos a clase? En mi colegio la media ha sido de cuatro por clase, que se dice pronto. Me parece muy bien que una familia decida irse de viaje en fecha tan especial, pero que luego no nos digan a nosotros que tenemos muchas vacaciones. Si ellos tienen derecho a ausentarse cuando les conviene, que respeten nuestro calendario laboral también. ¿O no?
Con tres maravillosos días de fiesta por delante mis planes se reducen a tres cosas: manta, libro y sofá (cuando mis obligaciones me lo permitan, claro, pero ahora mismo no me preocupan). Ya he terminado Un asesinato piadoso, que me ha tenido enganchada varias semanas, y voy a empezar la nueva obra de Lorenzo Silva, El blog del inquisidor, prometedor título del que os mantendré informados.
Feliz descanso a todos.

6 comentarios:

Joselu dijo...

No he visto La ola. Sólo algún tráiler, pero estimo que la amenaza del fascismo está latente en nuestra sociedad. Sólo habría que asistir al desplome de nuestro sistema económico, con millones de parados en toda Europa, para que resurgiera con toda su ferocidad. Es lo que pasó en la Alemania de entreguerras y fue tras una crisis económica. Espero que esta crisis sea pasajera y que se la pueda atajar, pero, sin duda, sería el caldo de cultivo para ello. Todos llevamos un ser primario dentro, y no es difícil excitarlo como has dicho. Lo demás viene por sí sólo. Ataques a los diferentes, a los marginados, a los que vienen de fuera. Hay una película terrible y desoladora que se llama Hijos de los hombres en que se plantea un mundo occidental hundido y militarizado en que se persigue a los inmigrantes. Es de lo más desazonador que he visto hace mucho tiempo. Buen fin de semana a ti y tus lectores.

Miguel dijo...

Antes que nada, feliz fin de semana largo. Puede que sea una última oportunidad de tomar aliento ante el agobiante fin de trimestre. Respecto a lo otro, qué quieres que te diga, sí, existe esta faceta de la bestia rubia que decia Nietzsche, en el interior de cada ser humano. Sólo la eduacació, la buena educación, es capaz de aplacarla. Seamos pues, los docentes, los artífices de esta ingente tarea. Porque, de hecho, la culpa de todos los males (económicos principalmente) simpre se le achacan a los diferentes. Esta es nuestra bestia rubia que ruge en todo su eplendor.

Un saludo.

María dijo...

Hola:

Muchísimas gracias por visitar mi blog y dejar la huella de tus palabras, y tengo que decirte que me ha encantado tu comentario, muchas gracias de nuevo.

No he visto La ola, aunque no descarto verla porque parece muy buena.

Estamos en una época de crisis, paro que sigue aumentando, empresas que cierran, subida de precios, pero el caso es que hoy que ha sido festivo no te imaginas la cantidad de personas que había en los restaurantes, todo el mundo parece como si se hubieran puesto de acuerdo para comer fuera, incluso los grandes almacenes que han abierto estaban abarrotados, o las carreteras aglomeradas porque se van todos de puente a pasar unos días de mini vacaciones fuera, a veces, dudo si será verdad lo de que hay tanta crisis, o es mucho más lo que se habla.

Te deseo un feliz comienzo de semana, y volveré a tu blog porque me ha gustado.

Un beso grande.

xhandra dijo...

Tengo muchas ganas de verlas, desde que la vi anunciada en televisión. últimamente el cine está vacío de significado. Supongo que algo se puede extraer de este film.

Un saludo.

Clares dijo...

Hola, Yolanda. Te debía esta visita y no lo he hecho antes porque ya sabes cómo nos ponemos cuando se acerca el final del trimestre, hasta los topes de exámenes y demás. He leído tu interesante post sobre esta película, que ya me habia recomendado también otra profesora, compañera de trabajo, y me parece que me has dado ya el punto para ir a verla en cuanto tenga tiempo, quizás la semana que viene. Me gusta cómo escribes, no es halagarte, es de verdad.
Pues nada, vendré de vez en cuando de visita. Saludos

simalme dijo...

No he visto esta, pero buenísimas Good bye Lenin y La vida de los otros. Me dio mucha pena saber que días después murió el protagonista (el buen hombre).