viernes, 12 de diciembre de 2008

HOY PUEDE SER UN GRAN DÍA, QUE DIRÍA SERRAT


Hoy he visto una película muy agradable, Un gran día para ellas. Es inteligente, elegante y entretenida. Necesitaba algo así después de la semana que he tenido, breve pero intensa. Es una coproducción USA-UK y tiene el aroma de las viejas comedias inglesas, refinadas y muy bien ambientadas. Los actores son muy buenos, empezando por Frances McDormand, que siempre está estupenda, y Amy Adams, de quien alguien ha dicho que incluso recuerda a la inefable Marilyn. Quizá no sea para tanto, pero desde luego tiene dotes sobradas para la comedia. Las situaciones de enredo provocan la sonrisa casi continua, sin asomo de mal gusto o desagrado tan abundante en las comedias típicas de USA, sobre todo las dirigidas al mundo adolescente. Bajo su apariencia ligera esconde grandes verdades: hay que aprovechar las oportunidades cuando se presentan. La acción transcurre en un solo día, de ahí el título, y es que realmente hay días que pueden cambiar toda una vida. La aparentemente tontita y superficial protagonista resulta no serlo y la insignificante y casi indigente asistente personal acaba transformando la existencia de varias personas con bondad y sinceridad en un mundo frívolo y superficial, a punto de cambiar radicalmente por la amenaza inminente de la 2ª Guerra Mundial. Ella sabe lo que vale el amor porque perdió al suyo en las trincheras de la Gran Guerra y sin pretenderlo conquista a un hombre del que muchas se enamorarían sin esfuerzo. Qué buen rato he pasado, de verdad. Cómo agradezco estas obras que arrancan sonrisas y despiertan buenos sentimientos. Parecen obras menores, pero es muy difícil realizar una buena comedia. Las situaciones más cómicas son las más trabajadas. Conseguir contar con fluidez una historia sin grandes acontecimientos es todo un arte. Ya empiezo a estar algo cansada de las superproducciones millonarias tan llamativas como huecas, pero me temo que es lo que se avecina en las fechas navideñas. Tendré que seleccionar lo que veré en las próximas semanas.
No sé si estáis al tanto de la famosa prueba de nivel que realiza la Comunidad de Madrid a los alumnos de 6º. Se supone que es para comprobar los conocimientos de los alumnos, objetivo ya de por sí bastante discutible, pero en relaidad es un motivo más de guerra sucia entre unos centros y otros porque publican la puntuación obtenida. Después de hacerlo un par de veces hubo tantas protestas que lo dejaron, pero han vuelto a las andadas. Todos los centros (públicos, privados y concertados) realizan la prueba el mismo día, con unas condiciones que recuerdan a un examen a Notaría o algo así. La hacen todos los alumnos, sean de NEE, Compensatoria, repetidores o escolarizados en su nivel. Si un alumno no la hace, por el motivo que sea, le ponen un cero redondo y, evidentemente, baja radicalmente la media de su centro. Cada vez son más las voces que se alzan en contra de este tipo de pruebas, pero la Administración es implacable. Tendría sentido variando las condiciones y escuchando las propuestas de los centros, pero eso es soñar con imposibles. Volvemos a lo de siempre: nuestros jefes no tienen ni idea de lo que realmente ocurre en las aulas. Si los resultados son malos (no son buenos en general) nos piden más proyectos y más planes de mejora, pero sin aumentar los recursos, faltaría más. Y así nos va. Siempre en la picota, siempre expuestos a las críticas de propios y extraños, sin apenas defensa. Todos los docentes estamos hartos de estas situaciones. Se nota, además, que el final de este trimestre es muy estresante y estamos deseando olvidarnos durante unos días de los problemas educativos. ¿Lo conseguiremos? Ojalá. Hay que poner distancia entre el trabajo y la vida personal sin que ello signifique perder interés. La mayoría nos implicamos demasiado en los problemas de los alumnos y acabamos sufriendo de veras. Estoy pensando cómo acabar cuatro meses juntos de una manera bonita, más allá de los regalos del "amigo invisible" y cosas así. Ya pensaré algo. Hay actividades preciosas que no necesitan un céntimo y son las que de verdad se recuerdan. Estamos acostumbrados a echar mano de lo material para celebrar cualquier acontecimiento y nos olvidamos del valor del calor personal, de la amistad, de las palabras de aliento, de esos detalles en apariencia insignficantes que conforman realmente los lazos más agradables con nuestros semejantes. Hay tantas cosas que nos pueden hacer sonreír cada día... Basta tener los ojos y los oídos bien abiertos, o simplemente estar en disposición de disfrutar. Hoy a mediodía me han saludado antiguos alumnos que estaban en el patio del IES y me han anunciado una próxima visita. Una de las niñas me ha escrito una carta preciosa, escrita con mimo y cariño, que me ha emocionado de veras. En medio de tanto ajetreo y tanta aparente ingratitud siempre hay un rayito de luz. Así que, qué más da si recibimos reconocimiento oficial a nuestra labor o no. Hoy me han bastado esos dos detalles para sentirme una vez más MAESTRA FELIZ.

5 comentarios:

Clares dijo...

Pues no sé si percibes el fondo del asunto, pero el interés en esa prueba forma parte de un ataque sistemático a la escuela pública. En centros privados y concertados tienen menos NEE o ninguno, menos inmigrantes o ninguno, menos niños de origen social bajo, o ninguno, de modo que los resultados serán mucho mejores allí que en la pública, lo cual demostrará que no merece la pena invertir en la pública, en lo público en general, que es en realidad lo mismo que quieren demostrar con la sanidad, por ejemplo, y con todo servicio público. Eso es la base de la política neoliberal de la comunidad. Que lo llevéis con paciencia. Y con esas pequeñas satisfacciones que los alumnos dan de vez en cuando. Un abrazo, maestra.

Joselu dijo...

Se anuncian malos tiempos para los enseñantes. Por aquí se habla insistentemente de la evaluación de los docentes. El problema es en base a qué. ¿En base a los cursillos hechos?, ¿en base a los resultados obtenidos por los alumnos? He amado mucho esta profesión pero en algunos momentos me gustaría desertar. Nunca hemos estado tan puestos en la picota. Hemos tenido que llevar adelante sistemas educativos demenciales, exóticos y estrafalarios, pero luego los culpables somos nosotros, no los políticos que los diseñaron que esos no tienen responsabilidad. El sentido común de los docentes ha hecho mejorar los planes de esos sinvergüenzas que nos dirigen. Por aquí se habla de reducir drásticamente las vacaciones de verano. Ya me veo a mediados de julio dando clase y vuelta la última semana de agosto. Si te soy sincero, no me importaría recolocarme en alguna librería o en algún centro cultural. Lo mejor son esos detalles que tienen algunos alumnos que nos hacen ver que lo que hacemos no es inútil. ¡Cómo detesto a tantos políticos que no tienen ni idea y a los pedagogos de salón! Bueno esto ya está acabando. Un abrazo, colega.

Miguel dijo...

Esta profesión nuestra tiene eso, que es profundamente humana, y de hechos y detalles humanos nos alimentamos. La verdad es que muchas veces nos obligan a desviar la atención y centrarla en algo tan lejano a nuestros fines como la política. Yo soy, quiero ser, escéptico respecto a las corrientes políticas que invaden la docencia y quiero centrarme en el alumnado y en nuestros compañeros y compañeras. Quiero hacer felices a unos y otros, dentro de mis posibilidades, y regalar eneñanzas y cariño a manos llenas. Esto es lo que tiene nuestra bendita profesión, que al margen de todos los politiqueos, está nuestro contacto humano, y a través de él, como tu cuentas, podemos ser maestros felices.

Un profe cualquiera... dijo...

Maestra, quédate con los alumnos, con sus palabras de agradecimiento, sus sonrisas, sus buenos recuerdos, y disfruta de ello. Dado que no nos van a dar la palabra, no nos van a hacer caso en los diagnósticos que nosotros hacemos desde dentro, procura pasar por alto lo que no podemos cambiar. (¿O sí podemos?)

Yolanda dijo...

Clares, ya sé que se quieren cargar todo lo público especialmente en Madrid. Creo que no vamos a poder aguantar mucho más, empezaremos a hacer alguna clase de boicot o algo así, no sé, no podemos quedarnos de brazos cruzados. Sabemos que lo estamos haciendo bien y a veces, sólo a veces, nos basta.
Joselu, ¿en Cataluña no tenéis ya la famosa sexta hora? Por aquí se rumorea su próxima implantación, y lo de las vacaciones de verano tampoco es nuevo, lo que no sé es si se atreverán porque tendrían que acondicionar los colegios. ¿O van a estar los alumnos en aulas a cuarenta grados? Te veo muy pesimista, no me cuadra verte así. Se nota el cansancio físico y moral. Todos lo acusamos, no creas. Eso quiere decir que nos seguimos planteando cosas, estamos vivos y en marcha.
Miguel, qué gusto que también seas capaz de "pasar" de lo oficial, siempre tan frío, y aprovechar todo lo bueno de la parte humana de nuestro trabajo. Sin el calor de los demás no podemos vivir, pero todos hemos de ser a la vez "estufas" para templar el ambiente, demasiado frío y seco tantas veces.
Profe (y no cualquiera), de alguna manera cambiamos nuestro entorno porque contribuimos a la formación de otros. Hace años que no aspiro a revolucionar nada, me conformo con hacer bien mi trabajo y dedicarme por entero a mis alumnos el tiempo que esté con ellos. Eso nadie puede destruirlo ni anularlo. De alguna manera, su futuro se basa en parte en esa andadura. Y lo que sí es cierto es que el cariño recibido nunca se olvida.
Gracias a todos por seguirme y contestarme. Un abrazo.